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LA VOZ LIBRE

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María Eugenia Yagüe

María Eugenia Yagüe

Periodista y comentarista social
lunes, 27 de julio de 2009, 20:14
Felipe González y Mar García Vaquero juntos en Marbella

 

Felipe González sigue enamorado

Muchos daban por rota la relación de Felipe González y Mar García Vaquero. La aparición en solitario de FG en la fiesta de verano de Paloma Segrelles en Madrid desató rumores de ruptura con su novia Mar, empleada de una entidad bancaria.

Pero este fin de semana alguien aseguraba que vio a la pareja paseando por una playa de Marbella. Otros comentaban hace unos días en Madrid, que su relación seguía ‘”como la de dos chiquillos enamorados”.

Al parecer, la ausencia de Mar García en algunos actos en los que se ha visto sólo al ex presidente socialista se ha debido a motivos de salud. Una pequeña intervención quirúrgica habría apartado a la novia de González de la escena pública.

Marbella vuelve a ser lo que era. O casi. En aquellos lejanos 80, cuando llegó al poder Felipe González, mucha gente guapa de Marbella tenía carné del PSOE: Miguel Boyer, Cuca Solana… Hoy son menos visibles y eligen el atardecer para pasear por la arena. 

> En la imagen: El ex presidente del Gobierno, Felipe González, junto a Mar García Vaquero.
 

 

Hay vida después de Malaya

Estaban ahí, invisibles, replegados en sus cuarteles de invierno. La ‘gente bien’ de Marbella desapareció del mapa del glamour a medida que los herederos de Jesús Gil desfilaban de los tribunales a la cárcel y viceversa. Todos daban por perdida a la Marbella vividora, elegante y con clase, fundada por Alfonso de Hohenlohe. Había muerto, sepultada entre moles de cemento y expedientes judiciales.

Pero ahí está de nuevo, intentando recuperar el tiempo y el lugar que le corresponde. Y cada uno en su sitio. Julián Muñoz, de maître en un restaurante de playa de poca monta, los días que no duerme en la cárcel. Y Gunilla von Bismarck, rutilante, eterna, imperecedera y disfrazada de odalisca para asistir a la primera gran fiesta del verano.

La princesa María Luisa de Prusia, prima de la Reina Sofía, convocaba un año más la Gala de la Concordia en beneficio de la lucha contra el sida. Esta vez, entre los invitados que hacían cola para hacerse la foto de rigor con la aristócrata alemana no había caspa ni delincuentes de tercera, asfixiados por un smoking que nunca habían tenido costumbre de vestir. Bueno, también estaba Rappel, pero pasó totalmente desapercibido por la expectación que despertaba gente como Quincy Jones, el productor que encumbró a Michael Jackson, o Nina Junot, la ex del ‘carolino’, Philipe Junot, con su flamante segundo marido.

Al fin y al cabo, un vidente siempre queda bien en la corte. Los faraones tenían adivinos en nómina y los reyes medievales, sus bufones privados.

Los invitados, unos 380, pagaron 280 euros por cenar en el Beach del Marbella Club. La recaudación irá destinada a un centro de prevención del sida en Torremolinos.

A veces, la frivolidad y una fiesta de lujo sirven para remediar las carencias sociales que no atienden los gobernantes.

Marbella vuelve por sus fueros. Hace dos semanas era la sede de la Copa Davis. Y el seis de agosto, Ira de Füstenberg inaugura en el Marbella Club, donde vivió parte de su tormentoso matrimonio con Alfonso de Hohenlohe, una nueva exposición de sus joyas, que ella llama ‘Objets Uniques’.

En la mañana de la fiesta, nos encontramos a Luis Bárcenas llenando su carrito de la compra en las oportunidades de Mercadona. Al tesorero del PP también le afecta la crisis.

> En la imagen: María Luisa de Prusia, junto a Quincy Jones, el productor que encumbró a Michael Jackson, y otros invitados.

 

La Pantoja del pueblo

Y como Españas no hay dos, sino una por cada autonomía, a pocos kilómetros y a la misma hora en que la ‘beautiful people’ marbellí hacía solidaridad a su manera, Isabel Pantoja cantaba en un recinto al aire libre del Casino de Torrequebrada a favor de la Fundación Isabel Gemio, que ayuda a la investigación de enfermedades como la atrofia muscular y otras dolencias poco comunes.

Dos galas benéficas, dos Españas, dos tipos de público. El de Pantoja se sentaba en sillas de plástico ante un escenario elemental, pero aplaudía con fervor a la artista del pueblo. La gente que no pudo pagar la entrada se quedó al borde de la carretera, en lo alto de la explanada, mientras la cantante se entregaba por completo a sus seguidores con sus coplas y pasodobles toreros.

Algún ingenuo pensó que en cualquier momento podría aparecer Julián Muñoz para declararle su amor en público y recuperar los favores de la tonadillera. Nada ocurrió fuera del guión. Isabel Pantoja quiere romper con su pasado como consorte del alcalde ‘malayo’ de Marbella. Y el día que los jueces la llamen a declarar, su público estará con ella. El jurado popular que la aplaudía en Torrequebrada hace tiempo que la ha absuelto de todos sus pecados.

> En la imagen: Isabel Pantoja en un acto a favor de la Fundación Isabel Gemio, junto a la presentadora extremeña.

 

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Dice ser RaulMJ
martes, 28 de julio de 2009, 18:00
Me ha encantado el comentario sobre el concierto de Isabel.
Gracias!

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