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LA VOZ LIBRE

Sociedad

Rosa Villacastín

Rosa Villacastín

Periodista y comentarista social
viernes, 21 de abril de 2017, 13:47
Una Semana Santa sin fecha fija

Aunque no me resigno a seguir escribiendo sobre la corrupción, lacra que empieza a ser vomitiva e irrespirable, como acabamos de finalizar la Semana Santa y justo hemos conocido datos del Fondo Monetario Internacional bastante positivos a pesar de la crisis general en la que estamos establecidos, quiero romper una lanza por un tema muy sencillo y muy simple de corregir pero que puede traer beneficiosas consecuencias.

Se trata de enmendar un error histórico: si celebramos la Navidad a fecha fija, ¿por qué no hacerlo también en los días que conmemoramos la muerte de Jesucristo?

Señores del Vaticano, Papa Francisco, enmienden este error (iba a escribir este sindiós). Se supone que tenemos datos suficientes como para afirmar que el niño Jesús nació un 25 de diciembre y murió 33 años después un día determinado.... del mes de abril. ¿Por qué abril? Déjenme que me explique.

Cambio climático aparte -lo dejo para otro día- todos hemos vuelto muy satisfechos de estas minivacaciones de primavera porque ha lucido el sol de forma ininterrumpida y general en toda España, nuestras ciudades y lugares de veraneo han conocido afluencias multitudinarias y hasta las zonas de nieve con sus deportes de invierno han visto crecer sus cifras espectacularmente.

En Málaga, que es donde paso estos días así como en verano y algunos días del invierno he podido leer cifras muy significativas. Solo en el aeropuerto malagueño se ha incrementado el tráfico en 200.000 pasajeros más, el AVE llevaba tantos trenes especiales que apenas podía cumplir horarios y a pesar de los precios desorbitados era dificilísimo encontrar billetes, y los negocios de hostelería que tanto sostienen el producto nacional español han crecido en torno al 30%.

¿Las causas? Como siempre, son múltiples. Pero hay una fundamental para haber incrementado esos porcentajes del 30% respecto al año pasado. Las fechas. En la memoria histórica de Eduardo Mackintosh, mi gurú en temas turísticos, la diferencia entre que la Semana Santa caiga en Marzo a lo haga en abril, por aquello de las lunas y las mareas, es muy notable. Él lo tiene estudiado y sostiene que si se fijaran fechas para la Semana Santa en abril, la repercusión en puestos laborales en toda España podría alcanzar los 700.000 puestos de trabajo, posibilitando además prolongar la temporada de esquí.

¿Alguna objeción? ¿Sería un escándalo romper la tradición cristiana? Creo firmemente que no. A veces, las medidas más sencillas tienen repercusiones increíbles. Y esta de poner fecha fija a la Semana Santa puede ser sumamente positiva para mucha gente porque permitiría prolongar millones de puestos de trabajo hasta el final del verano y romper así la maldita estacionalidad del sector turístico.

Por eso, me permito romper una lanza por este tema y acudir directamente al Papa Francisco para que, aplicando el sentido común, decida abolir una incongruencia como la de que la Semana Santa se celebre en fechas variables. Beneficiaría a muchísimas personas, permitiría acudir a las procesiones a mucha más gente, y tendría efectos benéficos para todos. 

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