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LA VOZ LIBRE

Nacionalismos

Jesús Royo Arpón

Jesús Royo Arpón

Profesor de Lengua en Barcelona.
martes, 31 de enero de 2012, 08:24
El concierto vasco-navarro es inconstitucional

La matraca del pacto fiscal con que nos va a tener entretenidos Artur Mas en los próximos meses o años tiene su origen en el llamado concierto con el País Vasco y Navarra. Si ellos lo tienen, nosotros también. ¿Por qué no? Es nuestra versión de la 'invidia penis', la sana envidia del que la tiene corta (la financiación) y aspira a más. Y más. Pero mucho Mas.

El concierto es un sistema de recaudación: el poder local (la comunidad autónoma) se encarga de cobrar los impuestos, y entrega al gobierno el pago de los servicios que recibe del Estado, quedándose con el resto para los gastos correspondientes a sus competencias. Se aceptó en la Constitución, como excepción, en la disposición adicional primera. Con ello se intentaba sumar a los nacionalistas vascos al pacto constitucional, aunque ni así lo firmaron. Ambas cosas, la aceptación del Concierto y la negativa del PNV a decir sí a la Constitución, seguramente se debieron a la presión de ETA. O sea que cuando decimos que el fin de ETA no debe tener ningún precio político, habría que recordar que ya lo tuvo, indirectamente, en forma de Concierto Económico.

En segundo lugar hay que decir que el Concierto es un sistema reaccionario, propio del Antiguo Régimen señorial, con sus alcabalas, privilegios, exenciones, gabelas, fueros, censos y regalías incompatibles con la soberanía popular propia de un estado democrático. De entrada, la existencia del Concierto es una cosa que nos debería avergonzar, pues no dice nada bueno de nuestra calidad democrática. Pero es que, además, del Concierto no tiene por qué derivarse ningún privilegio. Mejor dicho, la Constitución prohíbe que haya privilegio alguno entre españoles: lo dice genéricamente (el valor superior de la igualdad, artículo 1.1, la igualdad ante la ley, art.14, iguales derechos y obligaciones de todos los españoles, art.139.1) y específicamente respecto a los impuestos (sistema tributario inspirado en la igualdad y la progresividad, art.31.1) y a los territorios (los Estatutos no podrán implicar privilegios económicos o sociales, art. 138.2). Sin embargo, contra lo que manda la Constitución, el Concierto siempre ha significado una rebaja: según Ángel de la Fuente, un total de 4.500 millones de euros el año 2007, solo para el País Vasco (intervención ante el Parlamento de Cataluña, 7.10.2011). Los vascos hoy disfrutan de una financiación un 60% superior al del resto de españoles: mucho mejor que el privilegio de hidalguía con que les premió la corona de Castilla, no sé por qué histórico chanchullo. Para Navarra, los cálculos resultarían similares. Es un escándalo que, siendo ambas comunidades de las más ricas de España, tengan saldo fiscal positivo, es decir que los pobres españoles estamos subvencionando a los ricos: Cataluña contribuye con mil millones anuales a esa Arcadia fiscal vasconavarra.

¿Por qué, siendo tan escandalosa, nadie ha denunciado esa situación, nadie ha dicho ni mu, todos lo hemos dado por bueno? Por la habilidad del PNV para negociar cuando los gobiernos de Madrid necesitaban sus votos. Pero no solo eso: también por el negro y amenazante pajarraco de ETA que ha condicionado toda la política española desde hace cincuenta años. A lo mejor pensaban, en clave del juego de mus, que bien valía una guerra de bajo nivel si a cambio ganaban una fiscalidad de categoría. Y encima, el coste mayor de la guerra lo ponía España. Coste en dinero y en muertos. Pues qué bien.

El Concierto puede seguir, es una manía asumible. Pero no generando diferencias ni privilegios. Cada año debería contarse la desviación entre las contribuciones de los vasconavarros y el resto, y corregirlo en el ejercicio siguiente. En todo caso, el concierto debería ser más caro: justo en el gasto derivado de hacer unas cuentas especiales. A lo mejor así les gustaría pasarse al régimen común. Y el señor Mas dejaría de dar la tabarra.

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Comentarios:

Dice ser Anónimo
miércoles, 01 de febrero de 2012, 14:19
El Concierto, ya sea por ETA o por las guerras carlistas es la constatación que sin violencia no se consigue absolutamente nada.
Con los españoles el diálogo, los razonamientos y las buenas palabras no sirven para nada. Sólo la la lógica de las armas les hace mover el culo.
Catalanes aprendan de los vascos.

Dice ser Laurentis
martes, 31 de enero de 2012, 17:55
El concierto es un anacronismo decimonónico, y así debió entenderlo CIU al rechazar en su día lo que ahora reclaman, cuya posibilidad fué generosamente ofrecida a Cataluña por el Gobierno central en la gestación de la Constitución vigente.
De hecho es una reminiscencia del franquismo que mantuvo el régimen foral en las provincias fieles de Alava y Navarra. Las leyes actuales lo único que han hecho es ampliar el modelo a Vizcaya y Guipúzcoa.

Dice ser glicerio
martes, 31 de enero de 2012, 10:30
Es de todos sabido que el Concierto aparece en 1878, cuando ETA y el PNV estaban ya activos. El hecho de que Sabino Arana tuviese entonces 14 años o que no hubieran nacido los padres de Txillardegi es meramente anecdótico. Igual de anecdótico es que en el Concierto no esté incluida la alcabala como impuesto concertado, el hecho es que es un privilegio porque regula un Derecho Histórico.

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