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LA VOZ LIBRE

Nacionalismos

Jesús Royo Arpón

Jesús Royo Arpón

Profesor de Lengua en Barcelona.
martes, 24 de enero de 2012, 08:45
El pacto fiscal, un juguete-trampa

Esto del pacto fiscal es un nuevo artefacto que la derecha catalana nos ha dejado como un regalito encima de la mesa, para ver si picamos. Un caramelo envenenado. La izquierda catalana, y tras ella posiblemente la española, está a punto de hincarle el diente, con lo cual nos va a estallar en la cara, y quedaremos otra vez corridos y apaleados. Espero que la sólida intelectualidad de la izquierda esta vez esté al loro, y no se deje meter un gol que, al parecer, ya está cantado.

El pacto fiscal parte de una tesis equívoca, deliberadamente equívoca. Dicen: “los catalanes pagamos más que el resto de españoles". Y es cierto. Pero también es cierto el juicio contrario: “los catalanes pagamos igual que el resto de españoles”. ¿Cómo es posible que dos frases contrarias sean ciertas a la vez? Los catalanes, pagando igual que todos, pagamos más que nadie. ¿Cómor? La explicación es fácil: porque todos pagamos según nuestro nivel de renta. Si el nivel de renta de los catalanes es más alto, el conjunto de los catalanes paga más. Evidente. Si todos pagamos igual, cada uno de acuerdo a nuestra renta, los grupos de mayor renta pagan más. Pagan más los médicos, los ingenieros, los empresarios, porque son grupos de renta mayor que los oficinistas, los barrenderos, los jornaleros del campo, o los parados. Y nadie se plantea que los ingenieros deban pagar menos. Todos igual, todos según su nivel de renta.

Por la misma razón, los territorios pagan más unos que otros, aun pagando todos (los individuos) por igual, porque los habitantes de un territorio tienen más renta que los de otro. Es decir: un andaluz rico paga igual que un catalán rico, y un andaluz pobre paga lo mismo que un catalán pobre, pero Cataluña paga más que Andalucía. ¿Por qué? Porque en Cataluña hay más ricos, y en Andalucía hay más pobres. Para que Andalucía y Cataluña paguen igual, hay dos caminos: opción uno, hacer que los ricos paguen menos y que los pobres paguen más. O bien, opción dos, igualar las rentas de Andalucía y Cataluña: que haya tantos ricos en Cataluña como en Andalucía, que todos cobremos igual y ganemos lo mismo. Al primer camino se le llama también “pacto fiscal”. Al segundo, utopía.

El engaño está en presentar “los catalanes pagan más” como una injusticia, algo que corregir. Hay que acabar la frase: “los catalanes pagan más, porque pagan igual”. Qué lío. Todo el equívoco se basa en que “los catalanes” significa dos cosas: el conjunto de catalanes y cada uno de ellos. Podríamos usar “Cataluña” para el conjunto de catalanes, y “los catalanes” para cada uno de ellos. Con lo cual tendríamos: “Cataluña paga más, porque los catalanes pagamos igual que el resto.” Eso es justo. Lo injusto sería que Cataluña pagara igual, porque eso significaría que los catalanes pagarían menos que los demás.

Como suele suceder, la derecha utiliza a la patria para sus intereses de clase. Los burgueses catalanes quieren pagar menos impuestos: pura insolidaridad. Y para ello reclaman la solidaridad patriótica del resto de catalanes, “fent pinya”. La izquierda no debe llamarse a engaño: el llamado pacto fiscal entre Cataluña y España tiene trampa, es más reaccionario que Pío Nono. Nos convocan bajo las cuatro barras, total para que los ricos de Cataluña paguen menos. No lo conseguirán, claro. Pero la izquierda catalana no debe hacer el panoli. Otra vez no. Impuestos progresivos e iguales para todos. Eso es una conquista social, a nivel del Estado. En todo caso, si hay que cambiar el sistema fiscal, que sea ampliándolo a nivel europeo, no restringiéndolo a nivel regional.

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Comentarios:

Dice ser SENTOS
domingo, 12 de febrero de 2012, 10:33
Es cierto, Cataluña paga lo mismo que el resto de españoletes, pero le devuelven menos de la mitad que a los demás.Me explicare: estoy de acuerdo que Cataluña pague mas, ya que hay mas ricos, pero si a los demas les devuelven un euro por barba yo tambien quiero un euro por barba.........y no es asi, solo hay que ver las autopistas catalanas y las del resto de España.
No nos engañais porque sabemos contar.

Dice ser don Cipri
domingo, 29 de enero de 2012, 18:20
Yo también creo que el pacto fiscal es un dardo envenenado que ciertas autonomías reclaman para chupar de la teta del Estado cuando las interesa, lo malo es que es un soborno continuo al que someten.

Dice ser paco
sábado, 28 de enero de 2012, 17:26
El 53% de los catalanes según las encuestas queremos la independencia.
A falta de que la sacrosanta “Cojtituziong” nos autorice a expresarnos libremente sobre nuestro futuro en referéndum vinculante, las encuestas son lo más aproximado que tenemos para saber lo que pensamos.
Sabemos que esta crisis y el dinero que nos sustraen es la mejor fábrica de independentistas.
Un año más y seremos el 60%.

fdo: un castellanohablante que no piensa como royo y los demás fascistas

Dice ser Diego Vega
viernes, 27 de enero de 2012, 21:55
Anónimo,

Ese neocaciquismo que representa el Estado de las autonomías, a lo que se ha sumado convenientemente la cesión de soberanía a la UE, es un cáncer motivado como consecuencia del chantaje llevado a cabo por los nacionalistas catalanes en la Transición. La burguesía catalana (y la vasca) estuvo dominando y maniatando al Estado durante la época más propiamente fascista del régimen, la autarquía; perdió poder al liberalizarse la economía y, lógicamente, lo ha perdido aun más durante la democracia; el Estado ha tenido que redistribuir (un poco) por regiones.

Sin embargo, de tal palo tal astilla, y todos se han querido beneficiar de este neofeudalismo que representan las taifas autonómicas.

¿Quieres acabar con el despilfarro? Recentraliza, delimita competencias, racionaliza los gastos y, sobre todo, pon a disposición de la justicia a los caciques territoriales prevaricadores y desobedientes.

La cifra del despilfarro provocado por esta Confederación de Estados españoles que se ha acabado creando ha ido ascendiendo hasta situarse en una cifra cercana a los 40.000 millones de euros anuales, entre ineficiencias e ineficacias que no son precisamente ajenas a los proyectos secesionistas de "construcción nacional".

¿Quieres saber quién se lleva la palma en cuanto a inversiones estatales? Pues Cataluña, muchacho, donde hay una burguesía más potente y una actividad económica que ha llevado a una demografía más hinchada.

¿Quién se puede quejar más de la falta de interés y financiación por parte de las Administraciones públicas? Pues provincias como Teruel o Soria, olvidadadas secularmente y por el franquismo especialmente.

Mira, la falta de inversión pública en materia social -algo de lo que tú no hablas- es un problema extensible a toda España, con mención especial para Cataluña. De eso es de lo que te tienes que quejar, de una cuestión con la que tienen mucho que ver los gobiernos autonómicos nacionalistas que hemos estado padeciendo en la región.

El drama que vivimos no se soluciona ahondando aún más en la nueva Edad Media en la que estamos, sino todo lo contrario.

Dice ser Anónimo
viernes, 27 de enero de 2012, 18:48
PREGUNTA: Desde el año 1987 la comunidad económica europea ha dado al país la friolera de 187.000 millones de euros, ¿Donde han ido a parar?

RESPUESTA: 40% en megaobras inútiles por toda la meseta y andalucía,
40% enriquecimiento directo de las arcas particulares del clan rojigualdo, urdanga incluído,
20% para autosatisfacer las ínfulas imperiales de los megacastellanos, ya sea promoviendo la super lengua por todo el mundo, o las super-empresas tipo telefónica, o los megaproyectos “altruistas” en latinoamerica.

Quien quiera entender que entienda

Dice ser Anónimo
viernes, 27 de enero de 2012, 01:16
En este año 2012, Andalucía aumenta el presupuesto de educación en un 40% mientras Catalunya lo reduce en un 8%. Razones? Dicen que la crisis económica. La realidad es el despilfarro del dinero catalán con las embajadas, la suegra de Carod, Millet , TV3 y el 3 por ciento.
No hay por donde cogerlo. Y encima quieren un pacto fiscal? para qué? Para seguir despilfarrando?
Mientras Catalunya siga despilfarrando el dinero como lo hace, los catalanes tendrán servicios tercermundistas. Allá ellos.
Voten UPyD y se les solucionarán todos sus problemas.

Dice ser jumocre
jueves, 26 de enero de 2012, 19:45
Jesus: Antes de jubilarme tenia un salario bastante alto y pagaba muchos impuestos. Vivo en una urbanizacion en la que la mayoria ganan lo mismo que ganaba yo o más. Para mí el criterio de los nazionalistas está muy claro y lo aplico con "patriotismo" a mi favor.
En la urbanización deberiamos un CAP exclusivo para nosotros y una escuela. Despues de todo queremos que nuestros hijos vayan a una escuela mejor y a un CAP mejor pues lo pagamos. Cuando explique este razonamiento ante gente del PSC me llamaron facha y no se dieron cuenta de que aplicaba el mismo razonamiento que ellos.
Nuestra izquierda o son imbeciles o son unos puros chorizos que van a por el sueldo (vease Montilla). La gran duda es ¿Son imbeciles o chorizos?.

Dice ser Dino de
jueves, 26 de enero de 2012, 15:21
Totalmente de acuerdo una vez más con el camarada Royo.
Los castellanohablantes residentes en Cataluña , como españoles fieles y leales. garantes del acatamiento a nuestro sistema constitucional, estamos en contra de cualquier pacto fiscal que pudiera beneficiar en lo más mínimo a Cataluña por encima del resto. Queremos que Cataluña siga contribuyendo como la que más a la solidaridad interterritorial con las regiones históricamente más desfavorecidas, como Andalucía, Castilla, Extremadura, cuyos habitantes deben seguir siendo beneficiarios de la misma y más con esta crisis.
Por ello nuestra total oposición a cualquier pacto encubierto que pudiera suponer el reconocimiento de la soberanía fiscal, al estilo del Pais Vasco o Navarra, para Cataluña.

Dice ser Laurentis
martes, 24 de enero de 2012, 19:30
Una de las habituales reivindicaciones nacionalistas consiste en reclamar que todo lo que se recaude en Cataluña revierta en la misma Comunidad. Baste como ejemplo impuesto tan relevante como el IVA. Teniendo en cuenta el elevado superavit de la balanza comercial de Cataluña en relación con el resto de España, ello significa que, a excepción de la pequeña fracción minorista, la recaudación del impuesto equivalente al importe de dicho superavit engrose la Hacienda autonómica, cuando el gravamen está siendo realmente soportado por el resto de los españoles.
Otra reivindicación recurrente es el concierto económico similar al del País Vasco y Navarra, que exigiría la modificación de la Constitución. La posibilidad del concierto nos fué ofrecida durante la elaboración de la misma en 1978 y fué rechazada por CIU, según ha recordado el pasado mes de septiembre en declaraciones a la Cope, el ex secretario general de ERC, Joan Hortalá. Cabe añadir que en esta decisión se impuso la voluntad de Jordi Pujol en contra del criterio del hacendista Trías Fargas.

Dice ser Willi1807
martes, 24 de enero de 2012, 09:16
Esto no tiene nada que ver con derechas e izquierdas. El nazionalismo camina como un solo bloque. Y cuando toca Gobierno de Izquierdas, exprimen la vaca socialdemócrata hasta su último suspiro, para acabar escupiéndole en la cara, sembrando victimismo y esperando al próximo Gobierno para volver a atizarle al ternero. Lo mismo, cuando el ciclo nos lleva a un Gobierno de derechas, el independentismo de "derechas" (en mi opinión, éso ya no existe) vuelve arrimarse a la teta, hasta que la deja seca y volver a emplear ése victimismo rastrero.

Pero el problema del Pacto Fiscal es una falsedad manifiesta. Ellos no pretenden que los ricos catalanes paguen menos, si así fuera, aún se podría entender. Ellos pretenden que ése supuesto exceso de impuestos que pagan los ciudadanos ricos de Cataluña, se le devuelva a la Generalidad (al Estado) en forma de pago, o impuesto revolucionario. Vamos, que el dinero privado que pagan los ciudadanos, se retorne al Estado, para pagar intereses de la deuda generada por tan alta falta de responsabilidad y caradura, para pagar el sobrecoste de la Administración nazionalista y, sobre todo, para continuar financiando la Construcción de una Nación, que tan solo procurará beneficios a una casta oligárguica, que lleva chupando del bote, ininterrumpidamente, desde el siglo XIX.

De nuestra estúpida división entre Izquierdas y Derechas, ellos sacan tajada. Y se frotan las manos, cada vez que un parlamentario de un lado escupe en el escaño de uno del otro lado... se frotan las manos, porque mientras continuemos con nuestra tontería, seguiremos pagando, como auténticos gilipollas.

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