LA VOZ LIBRE
sábado, 20 de marzo de 2010 | 
Jesús Royo Arpón
lunes, 29 de junio de 2009, 13:38

Los que no pasan del catalán

Jesús Royo Arpón

La reivindicación catalanista afecta sobre todo a las clases medias: la mesocracia, como se suele decir. Y eso ya desde la aparición del catalanismo, en el siglo pasado. La razón es porque esa zona es el lugar en que se produce el contacto y la competencia entre nativos y los de fuera. En esa zona, el catalán es cotizado por los que ya lo hablan, para colocarse mejor, y es reclamado por los que no lo hablan, para romper con su marginación.

Cada vez crece más la importancia de las clases medias. Y cada vez es más brutal la competencia entre los aspirantes a un lugar en el mercado laboral y en la sociedad en general. Eso comporta que el conflicto sociolingüístico actual afecte a la mayor parte de la población. Y en consecuencia, el catalán ahora es más cotizado, más que nunca en toda su larga historia.

Desde este punto de vista, todo cuadra. Todo resulta lógico y coherente. No hay ningún 'milagro de la muertaviva', que decía Maragall, al referirse a la lengua catalana. No hay nada –o muy poco– de la pasión por la identidad, ni de la tenacidad gloriosa 'de un pueblo que no quiere morir', etcétera. Lo que no quiere el pueblo es pasar hambre, caramba. Por eso reclama el catalán, y las raíces, y toda la pesca: para situarse bien de cara al reparto.

¿Quiere decir eso que todo el movimiento del catalanismo, que ha llenado el panorama cultural desde hace ciento cincuenta años, tanta cantidad de ideal y de belleza se reduce a una estrategia para asegurarse el plato caliente en la mesa? ¿Toda la Renaixença, y un Carner, y un Sagarra, y un Estellés, todo eso ha sido sólo para tener un salario mejor, o para no caer debajo de las garras del paro? Quizá sí, pero entonces todavía resulta más majestuoso todo ello y adquiere una grandeza un tanto trágica.

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Comentarios:

Dice ser José Miguel
miércoles, 01 de julio de 2009, 23:49
Pues nada, a seguir difundiendo una versión del tema (en mi opinión completamente infundada) para que la gente se crea que les están haciendo un favor con la inmersión lingüística. Luego hay quien se sorprende de que esa mayoría castellanohablante no reaccione ante la eliminación de su lengua. Y es que según la propia lógica de los defensores del castellano al uso, esos mismos defensores son vistos por la gente que tiene otras cosas más urgentes en qué pensar precisamente como unos cenizos que quieren impedir que sus hijos "se integren"

Dice ser jaumet
martes, 30 de junio de 2009, 20:56
Pues yo, por mi parte, estoy totalmente de acuerdo con el artículo del señor Royo. La lengua catalana tiene una utilidad práctica encomiable para sus hablantes: si la dominas, te harán encargado del supermercado o representante sindical de la SEAT o recepcionista de un Hotel. Sin el catalán, será difícil que seas funcionario, a no ser que seas policía municipal o jardinero o personal de limpieza y mantenimiento: tropa, en definitiva.

Por mi actividad laboral me he cruzado con muchos catalanohablantes de una cierta edad con poco estudios pero que ocupan puestos de funcionarios, oficinistas, encargados, etc. Es evidente que son puestos propios de la mesocracia. La razón más poderosa por la que estas personas accedieron a esos puestos es porque hablaban catalán y eran de aquí. Mientras tanto, muchos castellanohablantes de la misma generación con la misma deficiente preparación han seguido trabajando de camareros o de albañiles. Es cierto que, al llegar aquí, los inmigrantes castellanohablantes, de media, tenían peor preparación pero, ¿no os choca el no haber encontrado albañiles o reponedores de supermercado que hablen catalán? Estaban todos ejerciendo de encargados.

Saber o no saber catalán, cuando no había cursos de esa lengua o estos eran muy deficientes, es decir, hasta casi los años 90, ha permitido a muchos nativos sobresalir por encima de los inmigrantes castellanohablantes quienes, por cierto, apenas han mostrado interés en aprenderlo siendo adultos. Una vez colocados en los puestos altos e intermedios, ha sido imposible echar a esa mesocracia, habitualmente nacionalista. Sólo hay que ver qué lengua hablaba la cúpula del PSC hasta la eclosión de Corbacho y Montilla. Por suerte, como en el PSC, los tiempos están cambiando y de ahí la fiebre lingüística de los nacionalistas: su lengua está dejando de ser fundamental para el ascensor social.

Dice ser José Miguel
martes, 30 de junio de 2009, 14:18
Como parece que hay un límite, pongo la continuación de mi mensaje anterior:
...
"hablar en catalán" es hacer el refrito cutre del castellano que he descrito anteriormente, es decir, un acto de pedantería suprema. Quien no esté de acuerdo no tiene más que hacer la prueba empírica de venirse a Barcelona y escuchar.
Por otro lado, despúés de 30 años de normalización lingüística, la lengua principal de acceso al conocimiento y la información es el castellano. Nadie va a saber mejor su oficio en Cataluña por saber más o menos catalán. El requisito del catalán es algo impuesto artificialmente para los puestos de funcionariado autonómico y local. Yo trabajo en una multinacional y hay mucha gente superbien colocada y superbien considerada que nunca les he oído hablar en catalán.
Lo que tiene el catalán es que la población de origen autóctono, en promedio, goza de un pelín más de nivel socioeconómico, y ése es el elemento al que se han agarrado los normalizadores para justificar la eliminación del castellano en la enseñanza: el catalán como medio (claramente ficticio para cualquier observador objetivo) de promoción social. Y nosotros, tontos de nosotros, caemos en la trampa creyéndonos que eso da pie a un victimismo social con el que intervenir en el debate de la lengua, cuando lo único que hemos hecho es reforzar el argumentario catalanista y hacer que la gente se crea que eso del catalán para sus hijos es lo fashion de lo fashion.

Dice ser José Miguel
martes, 30 de junio de 2009, 14:16
Yo discrepo bastante del discurso habitual de los que intentan oponerse a la política lingüística y discrepo bastante de este artículo.
Estoy en completo desacuerdo sobre que el asunto de la lengua, en Cataluña concretamente, pueda ser un elemento de competencia laboral. Se me acusará de anticatalán y tal y cual pero me da igual. Yo soy una persona que digo lo que pienso y lo que pienso lo pienso porque es mi interpretación de lo que ven mis ojos. O sea que allá voy.
Una persona que habla catalán es desde hace siglos una persona culturizada en castellano. Por tanto, lo que habla una persona que habla catalán no puede ser muy diferente en sus esquemas más básicos de lo que hace una persona que habla castellano. El catalán y el castellano comparten en un alto porcentaje (¿90% quizá?) su universo léxico y conceptual. Cuando una persona dice porta en lugar de puerta o terra en lugar de tierra no se ha movido de un mismo universo léxico, por no hablar de neologismos, anglicismos, etc. Hoy en día puedes hacer la prueba de ponerte a hablar a base de quitar las terminaciones de muchas palabras, quitar diptongos, hacer que las palabras que empiezan por l empiecen por ll, hablar con la u, saber que para el pretérito indefinido se usa una construcción como la del future proche del francés y utilizar una cincuentena de palabras diferentes a las que usamos en castellano, muchas de ellas ya existentes en el castellano pero que son sinónimos poco usados o que tienen otro significado, y con eso parlas un catalá da puta mara (ya sé que está mal escrito pero es para que se vea como se pronuncia).
Lo verdaderamente diferencial del catalán es su fonética característica que en las zonas urbanas sólo conserva un sector social minoritario que ha tenido poca mezcla familiar con elementos del resto de España. En la Cataluña más interior, donde la inmigración ha tenido menos efecto, sí que se conserva más. En consecuencia, en la Cataluña del siglo XXI, hay ciertamente una parte que honestamente puedes decir que realmente representan una tradición lingüística diferente a la del resto de España. Pero para una mayoría apreciable, "hablar en...

Dice ser Funny weird & funny ha
martes, 30 de junio de 2009, 11:41
Jajaja lo de que los medios de comunicación (uy, perdón, mass media) transmiten inquina contra los catalanes es por las desconexiones en catalán, verdad? o mejor todavía, por la grata imagen que dan de España en tv3, con todos esos contenidos en castellano, con esas maneras de presentar las noticias, etc... Como el mapa del tiempo, por ejemplo, en el que se da la temperatura de Madrid en el apartado "el resto de Europa". Cuántas veces dicen España? Te lo pongo fácil, hablan de estado español, para que no les salga el sarpullido en la boca al nombrar lo que tanto odian.
Y lo de que los demás son paletos, jajaja lo dices tú, que mezclas política con fútbol y generalizas tu postura como la de "los catalanes".
Pides pluralismo para España, reconocimiento de ese pluralismo, pero lo niegas dentro de Cataluña. Gran demócrata, sí señor!

Dice ser roberto
lunes, 29 de junio de 2009, 20:41
Como siempre tus análisis son de lo más simple.
Todo lo reduces a la cuestión monetaria.
Y lo que es peor, al factor salarial. Es que todavía no has superado esta fase?
Míralo desde este otro punto de vista.
España , tal como esta montada, es una realidad monocéntrica.
Con la excusa de que Madrid es de todos, hay la tendencia a concentrar allí todo el desarrollo y progreso del país en detrimento de otras zonas.
En Catalunya hay un importante capital humano que ve continuamente limitadas sus expectativas de progreso personal o empresarial ante esta fatalidad.
Y a eso hay que añadirle que todo lo catalán causa un rechazo sistemático en España.
Cosa que no existe a la inversa.
Los catalanes , la inmensa mayoría, podemos deleitarnos oyendo múscica en castellano, leyendo a autores en castellano sin por ello sentir que estamos traicionando nuestras esencias. Pero, cuántos españoles saben quien es por ejemplo Lluis Llach y disfrutan de su música? Alguno habrá, obvio. Pero son una minoría, y es que todo lo catalán está sometido a un permanente muro de silencio cuando no de boicot desde los propios mass-media españoles, que a la vez, son los principales responsables de transmitir esta inquina permanente a la población.
Solo hay que ver como a los catalanes que se les ha ocurrido que esto lo podrían cambiar les han acabado crucificando, se llamaran Serra, Piqué o Roca.
E incluso a los que para hacerse querer se pasan el día anatemizando a la tribu de origen a lo más que pueden aspirar es a ser un florero bien pagado y muy aplaudido. Y punto.
Eso no se puede cambiar.
Solo hay que leer los miles de comentarios o frases soltadas por esos paletos ilustrados vomitando contínuamente su ignorancia en la red, para entender porqué cada vez queremos ser más catalanes.
O la prepotencia de Florentino. O las bravucanadas de Aznar. O el choriceo permanente de los socialistas.

Te preguntas porqué el catalán no se pierde teniendo todo en contra?
Por simple contraste. Para diferenciarnos.
Por que preferimos pertenecer a Europa en vez de a Madrid.
Tanto te cuesta entender eso?

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