JOSÉ Mª MARTÍN LÓPEZ-SUEVOS*
Don Anxo, Lorenzo no Quintana, no descansa ni un segundo en su labor normalizadora, que ahora llega también a catequesis y catecúmenos -aunque hayan recibido el bautismo-, y no desaprovecha ocasión de alterar los hábitos lingüísticos de los ciudadanos.
Y así como quien no quiere la cosa, pero queriendo y mucho, nos han enviado a los niños a casa con ‘A Biblia en familia’, un librito íntegramente en gallego para acercar la Biblia a los niños y a las familias de manera sencilla, pero sólo en gallego.
La cosa no tendría nada de malo si estos ejemplares no se hubiesen editado con el dinero de todos o si los hubiese pagado un mecenas particular, ardoroso defensor del rezo en gallego, pero se pagan con el dinero de todos, incluso de los que tienen por lengua familiar el español y a los que no se les ha preguntado en qué lengua querían el texto.
La subvención de la Secretaría General de Política Lingüística les habrá ahorrado unos cuantos euros que, de otra forma, tendrían que haber pagado el Arzobispado de Santiago o los padres de los niños que se están formando para recibir su primera comunión, como sería natural y lógico por otra parte. El que quiera religión que se la pague.
La cultura de la subvención, tan extendida en España y sobre todo en el ámbito de la normalización lingüística, genera toda suerte de hechos llamativos como el que una parroquia de niños castellano hablantes reciban su formación para la primera comunión en gallego, simplemente porque sale gratis. No importa el valor pedagógico del documento. Piensan: total, ya les imparten en gallego la mayor parte de las asignaturas en el colegio, por lo que una más no se nota. La mano de nuestros impuestos, y especialmente la de Don Anxo, es muy alargada, no hay sitio al que no alcance verbenas, lápidas y ahora también la catequesis. Luego se quejan de que no haya dinero para hacer infraestructuras. La normalización devora el presupuesto de la Xunta de Galicia.
Si ya cuesta encontrar a un niño que sepa el ‘Padrenuestro’, no digamos el credo, de entre los que van a recibir la primera comunión, si además les enchufan un libro en una lengua que no usan habitualmente en familia, sólo obligados en el colegio, el resultado está servido. Luego que no se quejen si no los ven aparecer por allí hasta el día de su boda o en el de su entierro. Alguno podrá pensar que ‘A Biblia en familia’ podría estar subvencionado por los que declaraban que la religión es el opio del pueblo, pues no podría hacerse mejor para seguir perdiendo fieles.
La libertad en Galicia brilla por su ausencia hasta de las iglesias.
(*) José Mª Martín López-Suevos es el presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística (Galicia).