El pasado sábado tuvo lugar la presentación de la precampaña electoral de Ciudadanos (C´s) para las próximas elecciones autonómicas bajo el lema ‘Cataluña somos todos’.
Fue un acto con más de 300 afiliados y simpatizantes, y que contó con el apoyo de destacados personajes de la cultura y la política, C´s avanzó las líneas maestras de lo que será su oferta electoral para revalidar su presencia en el Parlament de Cataluña.
Una oferta basada en la necesidad de reconocer públicamente la pluralidad de la sociedad catalana y de sus gentes. Algo hasta ahora oculto por la red que los nacionalistas han tejido artificialmente desde el poder y que proyecta una Cataluña irreal, intolerante, sólo de unos pocos, en los que la identidad nacional condiciona, a juicio de los gobernantes, el título de ciudadanía.
La Cataluña oficial creada por el nacionalismo es marginal. Concentra las esencias de la exclusión social, de la persecución lingüística, del recorte de libertades individuales. En la Cataluña oficial se multa por rotular en castellano, por hacer cine en una lengua cooficial. En la Cataluña de Montilla, Mas, Carod, Laporta y compañía prefieren el Palau de Millet y el 3 por ciento a las comisiones de investigación... Su Cataluña tiene embajadas por el mundo, pagadas esas sí, con el dinero de todos.
La Cataluña real que propone Ciudadanos pasa por dar carpetazo a todo esto. Pasa por trasladar la normalidad bilingüe de la calle a las instituciones, por la libertad para elegir la lengua en la enseñanza, por el respeto a la pluralidad del pensamiento, de información, de expresión... Pasa por una Cataluña en la que todos sean ciudadanos sin que para ello haya que acreditar una determinada identidad. Una sociedad multicultural no necesita consulados para abrirse al mundo, vive abierta a él.
Esa Cataluña real, sí que la formamos todos. Los de allí y los que desde fuera queremos construir una sociedad de individuos libres. La Cataluña de todos, que unos reivindican allí ahogados en el oasis por las imposiciones nacionalistas, encuentra mi apoyo a muchos kilómetros, convencido de que la pelea por las libertades no conoce de fronteras, ni naturales, ni artificiales.