PEDRO M. LARRAURI
Se ha denunciado que en Galicia actúa una asociación que quiere acabar con el gallego. Se dice que atentan contra el derecho de los gallegos a utilizar este idioma. Sin embargo, representantes de esa asociación afirman que ellos sólo están a favor del castellano. Manifiestan que Galicia forma parte de España y quiere aplicar el lema: 'en España, en español'.
Pretenden que en el Parlamento de Galicia se use sólo el español; que toda la información escrita de la Xunta y de los Concellos esté sólo en castellano; que los topónimos oficiales sean sólo en español, y que todos los letreros de nuestra Comunidad estén sólo en la lengua de Cervantes. Exigen que las oposiciones se hagan en castellano, alegando que es el idioma que la Constitución obliga a conocer a todos los españoles. Quieren que los padres no puedan elegir el gallego como lengua vehicular de la enseñanza de sus hijos, y que los libros de texto estén todos en español, salvo el de la asignatura de Gallego.
También pretenden que la radio y la televisión públicas gallegas se emitan sólo en castellano. La página web de esa asociación está toda ella en castellano y sus dirigentes usan únicamente esa lengua. Se les vincula con grupos políticos fascistas, aunque ellos lo niegan. Por suerte, los integrantes de ese grupo son pocos y no se espera que tengan mucho éxito.
Por otro lado, en Galicia hay otra asociación sobre la que algunos opinan que sus fines y actividades atentan contra el derecho de los gallegos a usar el castellano. Pero afirman que sólo defienden el gallego. Se trata de 'A Mesa pola Normalización Lingüística' y quieren aplicar su lema: 'na Galiza em galego' -en Galicia, en gallego-. Consideran prioritario que en el Parlamento de nuestra Comunidad Autónoma no se pueda usar nunca el castellano; que toda la información escrita de la Xunta, los Concellos y los Centros Educativos esté sólo en gallego; que los topónimos de las ciudades sigan siendo oficiales sólo en su forma gallega, y que todos los letreros de nuestra Comunidad estén sólo en esa lengua. Exigen que las oposiciones se hagan exclusivamente en gallego, alegando que es el idioma propio de Galicia, y piden que sea también el gallego el idioma único en el que la Administración y los funcionarios se dirijan a los ciudadanos. Se oponen a que los padres puedan elegir la lengua vehicular de la enseñanza de sus hijos y exigen que ésta sea siempre el gallego; y que se prohíba a los niños usar libros escritos en español, salvo en la asignatura de Lengua española.
También pretenden que en la radio y la televisión públicas gallegas se impida tajantemente el uso del castellano; que se subvencione sólo la cultura expresada en gallego y que se obligue y conmine a los comerciantes a tener todos sus impresos y carteles en idioma gallego. Su página web está sólo en gallego y sus dirigentes usan exclusivamente ese idioma. Han amenazado con llevar a cabo una huelga total en la enseñanza si la actual Xunta deroga el Decreto de Educación que aprobó el anterior Gobierno Bipartito, que por cierto subvencionó a La Mesa con casi setecientos mil euros. Esta asociación ha sido vinculada con grupos radicales e independentistas, y con actos violentos como los provocados cuando trataron de boicotear una manifestación en Santiago el pasado 8 de febrero.
Para completar el panorama, en Galicia hay una asociación que lucha a favor de la libertad lingüística. Se formó hace sólo 2 años como reacción a la política de la anterior Xunta, impulsada por el Bloque Nacionalista y tolerada por los socialistas, que ellos consideraron una descarada imposición del gallego. Los socios de 'Galicia Bilingüe' (GB) recogieron y entregaron más de cien mil firmas de ciudadanos gallegos a la Xunta pidiendo esa libertad.
Esta asociación pretende que en el Parlamento Gallego los políticos puedan usar el gallego y el castellano siempre que quieran, a su elección; que toda la información escrita de la Xunta y los Concellos esté disponible en ambas lenguas oficiales; que los topónimos sean válidos en cualquiera de los dos idiomas, y que todos los letreros de nuestra Comunidad estén también en ambos idiomas. Exigen que las oposiciones las pueda hacer cada opositor en la lengua que prefiera, argumentando que, según nuestras leyes, nadie puede ser discriminado o perjudicado por querer usar uno u otro idioma. Piden que la Administración atienda a los ciudadanos en el idioma que éstos elijan de los dos oficiales que tenemos. Quieren que los padres puedan elegir la lengua en la que sus hijos reciben la enseñanza, no como ocurre ahora, asegurando siempre que los niños también cursan y aprenden la otra lengua oficial.
También consideran que la radio y la televisión pública gallega puede seguir promocionando el gallego, pero sin descartar como hacen ahora el uso del castellano, reflejando la realidad social gallega. Están en contra de que se subvencione sólo la cultura expresada en el idioma llamado propio de Galicia -y defienden que no es correcto llamarlo propio como si el castellano fuera impropio-, y de que se quiera obligar a los comerciantes o particulares a usar en su ámbito privado el gallego o de que se condicionen las subvenciones con fondos públicos para realizar actividades promovidas por los ciudadanos al uso de esa lengua. Su página web está en los dos idiomas oficiales de nuestra Comunidad y sus directivos responden en las entrevistas en la lengua en que el interlocutor les pregunta: gallego o castellano.
En la manifestación de GB ya citada, que se celebró el 8 de febrero a favor de la libertad de los padres para escoger la lengua de la enseñanza, en los carteles y en los discursos se usaron los dos idiomas: el acto fue un éxito -siete mil participantes, según la policía local, teniendo en cuenta que en esa ciudad gobierna el Bipartito PSdG-BNG-, a pesar de las amenazas y ataques de los grupos agresivos ya mencionados -la policía tuvo que detener a una decena de atacantes-.
Varios directivos de esta asociación han sufrido insultos y daños materiales por parte de esos radicales vinculados a grupos que defienden la imposición del gallego. Desde 'A Mesa pola Normalización' se critica continuamente a GB, queriendo hacer creer falsamente a la opinión pública que sus fines son atacar al idioma y a la cultura gallega. Pero GB afirma que no está a favor del castellano ni del gallego, sino de los derechos de los gallegos a usar la lengua que quieran y de que se valore la cultura gallega también cuando está expresada en castellano.
Galicia Bilingüe está enfrentada con la actual Xunta por el incumplimiento de sus promesas electorales, pues se sigue manteniendo vigente el Decreto de Enseñanza en gallego que propició 'A Mesa', a pesar de la promesa que hizo Feijóo de derogarlo en los primeros cien días de su Gobierno. GB confía en una pronta rectificación y espera que pronto se recupere la libertad lingüística total en Galicia y en toda España.