La ortografía de la infanta Elena
Pocas veces tenemos algunos mortales la suerte de desayunar mientras tenemos en la mesa contigua a Adrien Brody, que al pasar dice “buenos días” en español, y tener sentada en la de enfrente a Gwyneth Paltrow, que también dice en español que hace tiempo que no come jamón, aunque le encanta, compartiendo mesa y mantel con Orlando Bloom y su novia, Miranda Kerr.
Eso sólo puede ocurrir en 'La Mamounia' de Marrakech, mucho más que uno de los hoteles más lujosos del mundo y toda una leyenda llena de glamour, historia con mayúsculas y aventuras.
Allí rodó Hitchcock ‘El hombre que sabía demasiado’. En una de sus suites, un ministro francés de finanzas se peleó con su amante destrozando totalmente la habitación. La factura fue pagada sin rechistar por la familia real de Marruecos para tapar el escándalo. Por los jardines de 10 hectáreas, de bellísimas palmeras y flores que rodean el hotel, pasearon los Grimaldi, De Gaulle, Nelson Mandela, María Callas, los Rolling Stones y, este fin de semana, Adrien Brody, Tamara Falcó, Gwyneth Paltrow, Goya Toledo y Salma Hayek.
Y es que después de tres años cerrado para su remodelación, el hotel -abierto en 1923 sobre un palacio de ‘Las mil y una noches’- abrió sus puertas con la fiesta más espectacular de los últimos tiempos.
Celebrities de todo el mundo llegaron en aviones privados fletados por el hotel, disfrutaron de su fabuloso spa, tomaron el sol y después de deslumbrar en la fiesta se hicieron humanos y encantadores, ya que una seguridad privada digna de jefes de Estado velaba por su privacidad. Así que decidieron relajarse.
Todos firmaron en el libro de oro de los huéspedes ilustres. Y allí encontramos, entre las de otras invitadas históricas de la realeza internacional, la firma de la infanta Elena, que hace unos años dejó una llamativa falta de ortografía en su dedicatoria. Bueno, como era en francés… importa menos.
> En la imagen: El hall del hotel 'La Mamounia' de Marrakech.
Yvana Trump, hombres sí, caballos no
Era la invitada estelar a la Feria del Caballo (SICAB), en Sevilla, pero Yvana Trump dejó muy claro cuál es su orden de prioridades en una frase lapidaria: “Yo prefiero los hombres, porque los caballos los monto cuando quiero”.
Después de divorciarse de su primer marido, Donald Trump, la antigua campeona checa de ski ha sabido tener fortuna y luz propias. Es más, se ha casado unas cuantas veces más y ahí sigue… poniéndose el mundo por montera con gigolós italianos veinte años más jóvenes, sin dar más explicaciones que una de sus geniales salidas: “Yo pongo siempre el apellido de mi ex marido, Trump, que es el que me hizo famosa. Luego pongo un guión y voy añadiendo los de los que le van sucediendo”.
Y nos contó también que tiene un consultorio donde habla de relaciones amorosas y consejos sobre el arte de seducir. “Sólo contesto a seis preguntas, pero muy eficaces”.
Y como es más flamenca que la Sevilla donde ha pasado el fin de semana, se despidió de nosotros con otra sentencia genial: “Salgo con jovencitos porque con la energía que tengo, si me voy con un viejo, se muere”.
> En la imagen: Yvana Trump en la Feria del Caballo, en Sevilla.
Carmen Martínez Bordiú, el mundo por montera
Siempre ha sido la más libre, la más sincera y la que menos prejuicios tiene de los siete nietos que tuvo el general Franco.
Y es que Carmen Martínez Bordiú se casó con quien le aconsejaron -¿obligada?- sus padres y abuelo, Alfonso de Borbón, pero en cuanto el Caudillo se fue al otro mundo hizo de su capa un sayo, se divorció, se casó, se separó de nuevo, volvió a casarse y ahí sigue.
Estos días ha sido vista en la Monumental de México capital, siguiendo los lances taurinos de un matador español, Miguel Ángel Pereda. No es la primera vez que Carmencita recorre las plazas para admirar desde la barrera el coraje del joven torero. Los expertos interpretan esta admiración como la nueva pasión de la ‘nietísima’, pero ha sido su madre, Carmen Franco, la encargada de desmentirlo este mismo domingo en su puesto del Rastrillo. “A Carmen le gustan los toros y este torero es muy bueno, pero no hay nada… es demasiado joven para ella. Esta vez no. Además está casado y es muy feliz en su matrimonio”. Pues no hay más que hablar. ¿O sí?
> En la imagen: Carmen Martínez Bordiú.