Juan Losada, nuevo Julio Iglesias
Así lo contó en el Rastrillo Juan Losada, casado con Carmen Alcocer Koplowitz, hija de la empresaria. El cantante actuaba en el mercadillo benéfico, algo que parece que lo ha hecho ya en otras ediciones, pero su carrera no acaba de despegar.
Losada aspira a ser el nuevo Julio Iglesias, a quien imita en sus gestos, vestimenta y forma de cantar, aunque se trata de aquel Julio Iglesias del principio, un ‘chico bien’ de Madrid, empalagoso y cursi que interpretaba ‘Gwendoline’ y otras baladas románticas y almibaradas en el Festival de la Canción de Benidorm.
Losada habla maravillas de su suegra, como una dama de enorme corazón y generosidad y “magnífica bailaora” quien, según su yerno, acude a sus conciertos disfrazada para ir de incógnito y pasar desapercibida.
Hay quien dice que Esther no le corresponde con el mismo entusiasmo y que no tiene más remedio que aceptar la realidad, pero es otro el perfil que hubiera deseado como el marido ideal de su hija.
Juan Losada, que no quiere encerrarse en un despacho de ejecutivo, ni aunque sea el de Fomento de Construcciones y Contratas, el holding que preside Koplowitz, va ya por su segundo disco y promete que este mes de diciembre “hará mucho ruido con sus nuevos temas”.
> En la imagen: El cantante Juan Losada y su suegra, Esther Koplowitz.
Don Quijote cabalga de nuevo
La utopía parece cosa de soñadores y románticos trasnochados, pero todavía hay quien apuesta por una ilusión. Y además gana.
Este lunes, en un lugar de La Mancha, cuyo nombre recordaremos siempre, en el pueblo de Quero se celebró la primera edición del Certamen de Relato Corto en Español. Un premio que entra en el Libro Guiness de los Récords por ser el mejor dotado de la lengua castellana, por palabra, ya que los 7.000 euros que recibe el ganador premian un relato de menos de cien palabras.
Pero lo importante es que a este concurso, divulgado por internet, han concurrido más de 3.000 participantes de todos los continentes y la calidad de los relatos era de muy alto nivel, según contaban los miembros de un jurado prestigioso, formado por plumas como la de Carmen Posadas, María Teresa Álvarez, condesa viuda de Latores, Juan Cruz, del diario ‘El País’, Miguel Ángel Mellado, del diario ‘El Mundo’, César Antonio Molina, ex ministro de Cultura, y Slomo Benami, antiguo embajador de Israel en España.
La lengua española tiene más vitalidad que nunca y su influencia crece imparable a medida que aumenta la población de habla hispana en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos.
El promotor de esta utopía es César Egido, un empresario que nada tiene que ver con la lengua o la literatura, pero que es humanista de corazón y vocación.
Desde la fundación que lleva su nombre y la espléndida casona familiar de Quero, convertida en el Museo de la Palabra, César Egido ha lanzado un mensaje al mundo: la palabra es el vínculo desde el que se trasmite tolerancia, diálogo, paz y comprensión.
Mensaje recibido. La lengua española es un vínculo de unión, de historia común, de cultura con mayúsculas. En español escribía Cervantes y Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Antonio Machado y Antonio Gala, entre otros miles de talentos de la pluma.
Cuando escuchamos a los políticos hablar en gallego o euskera en el Congreso de los Diputados con un traductor que traslada al castellano sus arengas, sentimos el mismo asombro que cuando vemos en las telenovelas que tienen como idioma original el bellísimo español que se habla en Colombia o en las series americanas, emitidas en catalán o valenciano.
Y algunos utilizan además su animadversión contra la lengua española como un arma política que genera fractura social. El pueblo de Quero y su Museo de la Palabra sólo trasmiten paz y concordia. Creemos en la utopía.
> En la imagen: El compositor José Miguel Fernández Sastrón y el empresario César Egido.
Adiós a la revista ‘Zero’
La crisis llega también al mundo gay. La revista ‘Zero’ cierra por deudas y falta de ayudas. La publicación llega a su número 120 sentenciada a muerte.
‘Zero’ fue pionera en su género y tuvo la originalidad de llevar en sus portadas a personajes abiertamente heterosexuales como José Luis Rodríguez Zapatero, Barack Obama o Raphael, que por primera vez negaba en una entrevista sus supuestas tendencias gays.
Algunos homosexuales son contrarios a encerrarse en espacios marcados por sus preferencias sexuales. No les gusta ‘El día del orgullo gay’, ni la proliferación de agencias de viajes, hoteles o tiendas sólo para gays.
En Boston hay incluso una iglesia sólo para homosexuales, donde el otro día unos amigos españoles se sumaron a la celebración de una misa, atiborrada de jóvenes fervorosos cantando los temas religiosos de la misa. En la fachada de la iglesia, junto a la cruz, figura la bandera colorista que simboliza el arco iris gay.
Por su parte, ‘Zero’ ha sido una revista abierta a voces de todos los sexos y tendencias que cumplió una función social al integrar el mundo gay en la información, con naturalidad y sin estridencias. Se van y nos privan de su mejor exclusiva. El futbolista gay del Real Madrid iba a ser una de sus portadas. El jugador estaba de acuerdo en salir de una vez por todas del armario, pero el club no dejó que uno de sus muchachos apareciera en la portada de la publicación.
> En la imagen: La portada de la revista 'Zero' en el número para el que posó el cantante Raphael.