La justicia, según el jugador
Dani Güiza se aburre en Turquía y querría regresar a su país para integrarse en algún club español. El Atlético de Madrid o el Espanyol podrían ser sus próximos destinos deportivos, pero si la vuelta de Güiza se concreta por fin, al jugador le tocará regatear también con los efectos colaterales de su agitada vida sentimental.
Hace un año justamente, Güiza rompió su relación con Nuria Bermúdez y con el hijo que tuvo la pareja. Y hace exactamente doce meses que Güiza no le pasa a la madre de su hijo ni un céntimo para la manutención del pequeño.
La abogada de Nuria Bermúdez es Cristina Alberdi, ex ministra de Felipe González y, sobre todo, una de las matrimonialistas más reputadas del país.
Sin embargo, a pesar del prestigio de la letrada, Güiza, que reclama la casa de Pozuelo donde viven su ex pareja y su hijo, podría conseguir desalojar a la madre y al niño. ¿Por aquello de que nunca llegaron a contraer matrimonio? ¿Es ésa la igualdad y la modernidad de nuestras leyes, que sólo reconocen como domicilio conyugal el de una pareja con papeles?
El 17 de diciembre se conocerá la sentencia que decide cuáles son los bienes a repartir, teniendo en cuenta que el fichaje de Güiza y la casa de Pozuelo, más otras propiedades adquiridas en estos últimos años, los tuvo el jugador gracias a su manager y pareja, Nuria Bermúdez.
Antes de conocer a Güiza, Nuria dejó su etapa de ‘terrorista’ televisiva en Crónicas Marcianas y otros programas para hacer una oposición de manager deportivo oficial de la FIFA. Y sacó el número dos.
Ahora estudia de nuevo, esta vez para Manager Deportivo. El puesto que ocupa Valdano en el Real Madrid. Que haya suerte…
> En la imagen: Dani Güiza y Nuria Bermúdez, cuando ella estaba embarazada del hijo de ambos.
Yvana Trump, por sevillanas
Durante muchos años, la invitada estelar de la Feria del Caballo de pura raza española en Sevilla (SICAB) fue Bo Derek, aquella ‘mujer 10’, protagonista de ‘Bolero’, la película del erotismo elegante en la que presuntamente Ana Obregón interpretaba un papel.
En otras ediciones, pasaron por Sevilla Claudia Cardinale, una mujer cercana y divertida, sencilla y con historia. O la divina Sofía Loren. Más tarde le tocó a la otra estrella italiana de ese trío histórico, Gina Lollobrigida. El año de Gina, la acompañaba su prometido español, el empresario catalán Javier Rigau, con el que Gina anunció boda en ‘¡Hola!’ y ni se casaron ni se supo más del apuesto joven.
Este año, toca otra celebridad de la tercera edad: Yvana Trump. Y dicho sea sin ofender a nadie por las cifras de su carné de identidad, cuando hay por ahí comentarios de mal gusto porque Alberto Oliart, el flamante director de RTVE, tenga 81 años.
Lo curioso del nombramiento de Oliart no son sus magnífico y lúcidos 81 años, sino que la política seguida por su antecesor, que tuvo mucho de limpieza étnica, hizo que despidieran a profesionales tan capacitados como Cristina García Ramos, de ‘Corazón, corazón’; Fernando Argenta, de Radio Clásica de Radio Nacional de España; o Paco Montes de Oca, cronista metereológico, entre otros. Sólo porque habían cumplido 51 años. ¡Cuánta contradicción y disparate!
Volviendo a Yvana Trump. La multimillonaria americana viene al SICAB como estrella invitada, cobrando una fortuna, aunque la Feria del Caballo también acusa la crisis y ha reducido muchos eventos, a pesar de que no prescinde del homenaje que se le hará a la duquesa de Alba.
La ex señora Trump, una de las empresarias más activas y adineradas de Nueva York, ¿necesita liquidez para viajar tan lejos de su residencia, sólo para poner la cara? Y en el SICAB, una auténtica feria de caballos de pura raza española, ¿subirá el mercado gracias a la presencia de esta señora plastificada de la cabeza a los pies? Pronto lo sabremos.
> En la imagen: La multimillonaria americana Yvana Trump.
Adriana Abascal, ‘la bien pagá’
Cuando los joyeros Suárez ficharon a Adriana Abascal como imagen de una nueva colección de sus diseños, la hermosa mexicana, heredera de parte de la fortuna de su amante, el difunto Emilio Azcárraga, dueño de Televisa, todavía era la esposa de Juan Villalonga, ex presidente de Telefónica y ex compañero de pupitre de José María Aznar.
El fichaje merecía la pena hasta cierto punto. Adriana aportaba un bagaje de glamour, dinero y escándalos muy atractivos pata convertirse en una famosa de lujo.
Y así fue. Su irresistible ascensión en la alta sociedad española fue vertiginosa, aunque no demasiado fructífera. Adriana subió deprisa y las prisas no son buenas consejeras. Dio entrevistas a diestro y siniestro, quiso sentarse en las mejores mesas, ocupó las portadas de ‘¡Hola!’, pero sus colegas de la hight society local la miraron con recelo… y envidia.
Así que su estatus fue efímero y corto. La separación de Villalonga la devolvió al punto de salida. Y ahora, sola y por libre, no ha tenido tiempo de conseguir ser alguien por ella misma. Y ahí está en su refugio londinense, dicen que buscando un magnate internacional con el que sustituir al empresario valenciano.
La otra noche, Adriana reapareció en el Liceo de Barcelona como invitada en la gran fiesta de los Suárez, pero allí quedó eclipsada por la belleza y el saber estar de Isabel Preysler, reina indiscutible de corazones y, además, ‘titular’ desde hace años de las joyas de lujo de Suárez, la colección ‘Elite’. Adriana tampoco pudo competir con la clase y el atractivo impactante de Naty Abascal, número uno indestronable de mujer elegante y de mundo.
Adriana pasó fugazmente ante la prensa, antes tan parlanchina, sin hablar una palabra. Dicen que su divorcio es duro y sus letrados le recomiendan silencio. Hay quien sospecha que calla para que su primera exclusiva se pague a precio de oro. Mala educación a cambio de mucha pasta. El enigma está aclarado.
> En la imagen: Adriana Abascal posando para la marca de los joyeros Suárez.