LA VOZ LIBRE
sábado, 13 de marzo de 2010 | 
Mª Eugenia Yagüe
lunes, 26 de octubre de 2009, 10:37

El reencuentro entre Sabino Fernández Campo y el Rey en su 90 cumpleaños

Mª Eugenia Yagüe


Era melancólico por naturaleza. Lo da la tierra asturiana envuelta en brumas y ensoñaciones que impregnan el carácter de nostalgia cuando estás lejos. Sabino Fernández Campo era un sentimental pero se ocultaba detrás de una ironía incisiva y sin concesiones, que en el fondo sólo encubría su honestidad a prueba de bomba.

El día que celebraba su 90 cumpleaños sólo era un hombre feliz y emocionado. Su esposa, la periodista y escritora María Teresa Álvarez, le había preparado una fiesta sorpresa.

Sabino había accedido, por complacerla, a cenar en el Club Financiero Génova con sus hijos y poco más, le había dicho su mujer.

Los condes de Latores viven unos pisos más abajo del club que ocupa el penthouse del Centro Colón, en medio de Madrid; sólo había que coger el ascensor y ya está. No había excusas para no asistir, aunque le daba mucho pereza.

Sabino cumplía 90 años y la cifra hacía pesar la memoria hacia atrás y reflexionar sobre el final del camino, pero se puso un esmoquin y se fue con María Teresa a la cena, dando por sentado que sería una reunión íntima y reducida.

Pero se trataba de una fiesta sorpresa y ahí puede pasar de todo. Como que Don Juan Carlos estaba allí. Fue la primera persona a la que se encontró al salir del ascensor.

Por una vez era el Rey quien esperaba a su fiel servidor, el Jefe de su Casa, 20 años de la historia de España, vividos, disfrutados y sufridos juntos.

Sabino fue el único que le cantó las 40 al monarca cuando había que decirle las verdades. Quizá el más leal, sincero, incondicional y molesto de los hombres de confianza que ha tenido el rey de España.

Don Juan Carlos desentonaba del resto de los invitados. Vestía chaqueta 'beige' y corbata verde, totalmente de sport, mientras el resto de los comensales, 90 justos, los mismos que cumplía el anfitrión, iban de largo las señoras y de rigurosa etiqueta los hombres.

El Rey venía solamente a darle un abrazo a Sabino y a tomar con él una copa. Tenía un compromiso que no podía anular.

María Teresa había convocado por teléfono uno a uno y en secreto a los 90 invitados y habló varias veces con el Rey, pero la agenda de don Juan Carlos está fijada con meses de antelación. No podía cambiar su compromiso anterior, pero allí estaba don Juan Carlos, sonriente, distendido, contento. ”Sácame bien”, le dijo a esta periodista, posando encantado junto a Sabino y su esposa. "¿Ves cómo está Sabino, como un jabato? Está mejor que yo…”. Y charlamos de la próxima Semana Santa, de las regatas en Mallorca, que le daban un poco de pereza, del chándal que le había regalado el Rey a Fidel Castro “para que se quitara de una vez ese chándal rojo tan hortera con el que sale en todas las fotos, pero todavía no se lo he visto puesto…”.

Fue una noche mágica, entrañable, alegre y de muchos recuerdos. Allí estaban algunos de los diez hijos del conde Latores, los que quedan vivos. Sabino ha vivido el terrible drama de enterrar a cuatro de ellos y sobrevivir a su muerte.

Había gente de Asturias, empresarios y financieros, aristócratas, dos o tres periodistas, todos estábamos representando la amistad, no el trabajo ni los cargos públicos o la fortuna.

Hubo quien criticó la ausencia del príncipe Felipe, a quien Sabino vio crecer y en quien tenía puestas tantas esperanzas, se echó de menos a las Infantas o a la Reina. “Es que la Familia Real no va a celebraciones privadas”, disculpaban los entendidos.

Claro que van. Van a monterías con 'los Albertos', a cazar con los banqueros, a cenas en mansiones de amigos y magnates.

Pero aquel día tampoco se notó tanto su ausencia. Sabino abrió el vals con su mujer, la condesa de Latores, su segunda esposa, María Teresa, la que ha estado a su lado desde hace más de 20 años, la depositaria de sus secretos.

Porque Sabino Fernández Campo se lleva con él al otro mundo los capítulos más interesantes de la historia de España del siglo XX. Porque fue testigo y protagonista de los episodios más felices, como la instauración de la democracia y de los más dramáticos, como la fragilidad de la Monarquía, amenazada seriamente por militares que... ¿actuaban solos, por iniciativa personal, o apoyados por las más altas instancias del Estado? Sabino era quizá el único que sabía la verdad. Porque tomaba notas y escribía todas sus vivencias. ¿En qué caja fuerte estarán a salvo sus memorias secretas? ¿Saldrán algún día a la luz?. “No, mientras yo viva”, me dijo un día.

En sus escritos está la verdad de la relación de Isabel Sartorius y el príncipe Felipe. Nunca sabremos los detalles de su encuentro con Bárbara Rey, que le costó después una visita personal del Cesid en su piso del Centro Colón.

Sabino sabía los avatares de aquel reportaje realizado por la periodista inglesa Selina Scout sobre el Rey, las pésimas y verdaderas relaciones entre Constantino de Grecia y su cuñado, el rey de España, el trasfondo de la relación de don Juan Carlos con Javier de la Rosa y Mario Conde, calificadas por él como “las malas compañías“ del monarca .

Fue Mario Conde precisamente quien hizo que el Rey se desprendiera de Sabino, testigo y consejero molesto (es legendaria la ingratitud de los Borbones, disculparon algunos). Un Mario Conde crecido, en el apogeo del poder, y también entonces íntimo de Don Juan de Borbón.

A Mario Conde no le gustaba Sabino porque olía a distancia a los corruptos y advirtió al jefe del Estado de lo peligroso de estas amistades.

Sabino Fernández Campo tenía su propia versión del golpe del 23 de febrero de 1981, pero sólo sus cuadernos de notas cuentan lo que había detrás de esa tragedia, que gracias a su intervención inestimable se paró a tiempo.

Esas notas secretas desvelarían muchos secretos de estado, secretos de alcoba, secretos de palacio guardados en sus cuadernos y en su memoria. Muchos lloramos hoy la muerte de un amigo y de un personaje inmenso. Otros habrán respirados tranquilos.

 

Escribe tu comentario

Usuario:
Comentario:
Ver condiciones
Ver términos legales
Código de seguridad:
Escriba aquí el código:

Comentarios:

Página 0 de 0
Encontrados 0 comentarios
Subir ↑
La Voz Libre on Facebook
Encuestas
¿Debería suspenderse la subida del IVA por la crisis económica?
Ver anterioresVer resultados