Una elegante y patriótica Carla Bruni
El tema de las fotos de las hijas de Zapatero en Washington sigue siendo el favorito en las tertulias, fiestas privadas y muchas celebraciones sociales ajenas a la política. Ha habido comentarios para todos los gustos, algunos crueles, injustos, propios de un país cateto y cainista. Así que, en estas páginas dábamos por zanjada la historia, hasta que hace unas horas recibimos una foto de Carla Bruni.
Visitaba una exposición sobre Andy Warhol en el museo de Pittsburg y la imagen la enviaba la Casa Dior desde París. Otras veces, el remitente es Chanel o alguna que otra casa francesa de alta moda.
Así que la foto de 'Madame Sarkozy', hermosa y elegante, representando a su país como presidenta consorte, nos hizo pensar que se trataba de una foto patriótica.
Recuerdo bien una etapa de Mitterrand, cuando se formó en Francia un gobierno llamado de cohabitación, en el que había ministras comunistas en el gabinete. Todas ellas, izquierdosas y sin la menor sospecha de frivolidad, vestían siempre ropa de marca, trajes elegantes de firmas nacionales con los que promocionaban la segunda industria de su país, por detrás del automóvil.
Por otra parte, Zapatero siempre ha tenido razón al preservar la intimidad e identidad de sus hijas, pero cuando se posa oficialmente en la Casa Blanca junto al Presidente de los Estados Unidos de América, esa frontera se difumina para convertirse en un acto público.
De manera que el posado del matrimonio Obama con las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa tiene, no sólo una dimensión estética -en este caso, profundamente antiestética-, sino también un componente ético. En esa foto, la moda juvenil española ha quedado a la altura del betún. Entre el tópico del traje de volantes y el toro de Osborne hay un término medio, que puede ser incluso la ropa de Zara o la de Ágatha Ruiz de la Prada, si alguien quiere ser original y dar un poco la nota.
A las adolescentes les gusta ir de negro para llevar la contraria a todo el mundo, ponerse adornos punkies, piercings o botas de motero en pleno mes de agosto. Pero para eso hay unos padres que deben decir, “así no vas conmigo a un acto oficial y basta”.
Al fin y al cabo, el viaje a Estados Unidos era un regalo para las niñas, así que algo se les puede pedir a cambio.
Es mezquino juzgar a su padre por llevarlas en el avión oficial, que tenía muchas plazas libres y no nos ha costado un duro a los contribuyentes. Aznar lo hacía con sus hijos y nadie protestó nunca.
Es igualmente grosero juzgar que su indumentaria era gótica o tipo 'familia Monster'. Lo que se les puede reprochar es que no hayan pensado en que, en ese momento, su imagen era oficial y simbolizaba la de la familia española más importante, después de la Familia Real.
> En la imagen: La primera dama francesa, Carla Bruni.
El crimen de los Urquijo, siempre un misterio
El próximo miércoles se estrena en TVE una nueva versión del asesinato de los marqueses de Urquijo, un crimen que conmocionó a toda España aquel verano de 1980 y que para muchos sigue siendo un misterio sin resolver.
Pero en la rueda de prensa previa al estreno faltará la protagonista, Pilar Abella de Arístegui, que encarna al personaje de Miriam de la Sierra, la hija de los aristócratas asesinados. Un personaje que, para algunos, nunca fue presuntamente tan ajena a aquel horrible suceso.
Pilar Abella, hija de nuestro anterior embajador en la Santa Sede, Carlos Abella y de Pilar de Arístegui, escritora, pintora y una señora fuera de lo común, faltará a la presentación del programa porque está de luna de miel. En ese momento, viajará por Egipto, Jordania y Dubai, donde uno de sus hermanaos es ejecutivo de una importante entidad bancaria.
Pilar, protagonista también de la serie ítalo alemana ‘Rex’, que emite Antena 3, se ha casado este sábado en la finca familiar de Pezuela de las Torres con Niccoló Saraca, un joven ejecutivo italiano, al que conoció en Roma, donde Pilar es ya una reconocida actriz. La novia vestía un modelo en seda gris de Manuel Mota para Pronovias.
El arzobispo de Siena y el cardenal Rouco Varela oficiaron la ceremonia. Y entre los invitados, más que actores y gente del espectáculo, estaban Ana Botella, la princesa Ana de Francia y políticos italianos de renombre.
Y es que una actriz también puede tener un árbol genealógico de primera categoría.
> En la imagen: La actriz Pilar Abella, el día de su boda.
Maribel Yébenes casa a su hija Myriam
En el Instituto de Maribel Yébenes, en el Paseo de la Castellana, hay clientes como Nati Abascal, Isabel Preysler, Marisa de Borbón, Fernando Fernández Tapias, Cary Lapique o Tamara Falcó. Y muchos periodistas y políticos, además de gente anónima, que buscan mejorar su imagen y su aspecto físico con los tratamientos de belleza más sofisticados y de vanguardia.
Este sábado, Maribel Yébenes casó a su hija Myriam, que es también su mejor colaboradora. Y esa boda espectacular, celebrada en la finca Soto Mozanaque, propiedad de Joannes Osorio y su mujer, Blanca Suelves, duques de Alburquerque, reunió a la mayor concentración de gente guapa y bien vestida nunca vista en mucho tiempo.
Acompañó el tiempo, la belleza de la finca, el servicio impecable y los vestidos. El de la novia, firmado por Basaldúa, y el de su madre, por Valentino. También un catering perfecto y de lujo.
¿Los invitados eran clientes o amigos? Con Myriam, Maribel Yébenes y su marido, Antonio, todo se funde en la misma cosa. Suele pasar cuando la gente tiene bondad natural, profesionalidad y buenas maneras. Pero echamos en falta a alguien como Isabel Preysler, habitual del Instituto de Maribel Yébenes.
Alguien comentaba esta ausencia, comparándola con el reciente reportaje de las chicas Preysler en el palacio escocés del Príncipe Carlos: ¿es que Isabel sólo va a las fiestas de pago?
> En la imagen: El padre de la novia, Antonio García Ordóñez, Myriam García Yébenes y su novio, Javier Orellana.