Mal empezamos
Empujones, codazos y trucos de baja estofa. Todo eso y más padecieron los fotógrafos y reporteros que trataban de informar de la última ‘boda del año’, este fin de semana en Ibiza.
Marisa Jara y Chente Escribano organizaron un dispositivo para policial con el objeto de proteger, más que su intimidad, la exclusiva de su boda, vendida a precio de oro.
La organización encargada de que nadie tomara imágenes que estropearan la exclusividad del evento estaba formada por los porteros de la discoteca ‘Space’, fornidos ‘matones’ acostumbrados a tratar a la gente sin el menor miramiento.
Así que cuando la prensa intentó captar a los novios a su llegada a la iglesia de Es Cubells -por cierto, un lugar público- los ‘gorilas’ enfocaban sus linternas contra los objetivos de las cámaras para impedir que hicieran las fotos.
Y así sucesivamente hasta el hotel Azzaró, donde se celebró la fiesta nupcial. Allí el malestar de la prensa congregada en la puerta debió llegar hasta los recién casados, que en la mitad del banquete aparecieron en la puerta y posaron, por fin, para los reporteros. La novia, guapísima con un modelo de Rosa Clará, y el novio, con un chaqué y chaleco de cuadros en rojo a juego con unos zapatos del mismo color que llevaban sus iniciales –CH-, además de la M, por Marisa.
Esta boda -con movida incluida- recordó a todo el mundo la celebrada en su día por Fonsi Nieto y Ariadna Artiles, también en Ibiza, que protegieron su ceremonia, patrocinada por alguna publicación, con unas ridículas sábanas, que entorpecían la decoración del evento.
Da la impresión que las bodas mercantiles acaban mal. La de Fonsi y Ariadna duró menos que un suspiro.
Y la de Marisa Jarea y Chente -si es que el novio se llama realmente así- viene precedida de otras polémicas. La prensa mexicana asegura que el empresario Vicente Gómez Escribano no se llama así exactamente, ni es mexicano, sino español. Y en cuanto a sus actividades profesionales como manager artístico y organizador de eventos, hay desmentidos rotundos de que sea o haya sido representante del cantante Alejandro Fernández, con el que no tiene la menor relación artística, según la oficina del artista.
Chente ya ocupó muchas páginas de la prensa mexicana como promotor de un concierto de los Tres Tenores en Monterrey, para el que supuestamente carecía de licencia profesional. Al parecer fue acusado de utilizar indebidamente dinero público destinado a este evento.
La última boda del año empieza con más sombras que luces.
> En la imagen: Marisa Jara y Chente Escribano.
Gwyneth Paltrow se cotiza al alza
Después de 10 años ausente de la Pasarela Cibeles, Adolfo Domínguez quiso volver por la puerta grande, como se merece un gran diseñador consagrado y de renombre internacional.
Y como invitada estelar a la altura de esta vuelta histórica, el modisto gallego quiso sentar en la primera fila a una estrella de fama mundial: Gwyneth Paltrow.
Pero los elementos se volvieron en contra del creador del famoso eslogan ‘la arruga es bella’. El desfile empezó sin música y la gente creyó que era un detalle de singularidad, pero no. Se trataba de un fallo del ‘dj’. Y en cuanto a Gwyneth, la sentaron al término de la primera fila, cerca de la salida de las modelos, donde destacaba por debajo de otras invitadas mucho menos importantes. Y sobre todo más baratas.
Y es que dicen que la protagonista de ‘Iron Man’ o ‘Crimen Perfecto’ cobró nada menos que 300.000 euros por aparecer rápida y fugazmente en el desfile. Nada de entrevistas, nada de declaraciones, nada de saludos al público. 300.000 euros, sólo por sentarse en el “front row” unos 30 minutos para desaparecer al finalizar la pasarela.
Eso, sí, muy simpática, cercana y en el perfecto español que aprendió en Talavera de la Reina cuando era estudiante en nuestro país, nos contó que como embajadora de la gastronomía española para un programa de televisión, habló maravillas del jamón ibérico, ”un plato que no pruebo desde que me hice vegetariana, pero todavía recuerdo el fantástico sabor del jamón español”.
> En la imagen: La actriz Gwyneth Paltrow.
El provocador reconvertido
Después del escándalo organizado por su obra 'Me cago en Dios' y la siguiente, dedicada a la duquesa de Medina Sidonia, el escritor Iñigo Ramírez de Haro, cuñado de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre, había desaparecido del panorama literario y social de Madrid.
Hace unos días lo hemos encontrado vivo, contento y con ilusión de empezar una nueva vida, en Nueva York, como agregado cultural del consulado de España en aquella ciudad.
Iñigo Ramírez de Haro soñaba con este destino desde hacía años, pero hasta entonces no había encontrado ninguna facilidad para ocupar un puesto, ganado después de una oposición durísima que aprobó en el primer examen.
Ramírez de Haro no es diplomático de carrera, sino ingeniero por imperativo familiar, aunque lo suyo es la literatura.
El escritor está contento. Las múltiples querellas judiciales después de la publicación del libro, donde entre otras cosas, le acusaban de blasfemo, las ha ido ganando una a una. Asimismo, él interpuso también una serie de demandas por injurias y lesión de su honor, que han sido aceptadas por los tribunales españoles.
Desde hace tres semanas estrena nueva vida en Nueva York, con ilusión y sin mirar atrás.
> En la imagen: La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, el cónsul Fernando Villalonga e Iñigo Ramírez de Haro.