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LA VOZ LIBRE

Comunicación

Felicísimo Valbuena

Felicísimo Valbuena

Consultor y Periodista
lunes, 06 de febrero de 2017, 12:10
¿Es 'Tarde para la ira' una gran película o, más bien, reúne los peores aspectos del cine español?

LOS ESPAÑOLES PAGAMOS EL PRESUPUESTO DE TELEVISIÓN ESPAÑOLA

Desde luego, si Enrique Cerezo hubiera producido 'Tarde para la ira', no me ocuparía de esta película. Si me tomo la molestia de ocuparme de esta película es porque soy un contribuyente, porque pago mis impuestos con los que TVE hace lo que le da la gana y porque me preocupa la marcha caótica de ese “ente”.

No es la primera vez que me ocupo de TVE. Dentro de cuatro días, hará un año que me ocupé de los Abogados del Estado y empezaba con esta afirmación:

Leopoldo González-Echenique y Laura de Rivera García de Leániz, Presidente y Secretaria General de RTVE, han realizado una gestión más que deficiente de nuestros impuestos y han dejado a RTVE en una situación muy lamentable. Los dos son abogados del Estado.

Ni los diputados, cuando preguntan en el Parlamento, obtienen respuestas precisas a cuánto ganan una decena de directivos, que perciben cantidades enmascaradas en tres tramos (fijo, bonus y variable) y no comunicadas en su totalidad al parlamento. Echenique contaba con un organigrama de 180 directivos (más que el resto de privadas y públicas juntas) para una empresa de 6.500 trabajadores. Como escribió Eurico Campano, “los más viejos del lugar recuerdan los tiempos en los que en RTVE había 20.000 trabajadores y sólo 21 altos directivos”.

Tampoco disponemos de los criterios que siguen esos directivos para justificar las subvenciones que otorgan a las películas.

'TARDE PARA LA IRA' PODRÍA HABER SIDO PASABLE... SI LOS DIRECTIVOS DE TVE SUPIERAN EN QUÉ CONSISTE UNA SUBVENCIÓN PÚBLICA

Cuando los Sindicatos y los políticos proclaman que TVE es de “servicio público”, no encuentro que haya voces críticas. Más bien, es un servicio obligatorio del público que paga impuestos a un ente que no se preocupa, ni mucho menos, de lo que importa e interesa a ese público.

Veamos qué pasa con 'Tarde para la ira'. Lo primero a lo que tiene derecho cualquier español es a entender lo que hablan los actores. Pues bien, no sólo en esta película sino en muchas del cine español es que no entendemos lo que hablan. Por eso, he propuesto en varias ocasiones: a) o que los actores y actrices aprendan a vocalizar o b) que doblen sus voces y así los entendamos mejor.

Lo que más entienden los que pagan las entradas son los tacos y blasfemias que tanto abundan en el cine español. 'Tarde para la ira' no es una excepción. Alguien puede decir que refleja el clima de la calle. Más bien, el clima de la calle refleja el de tantas y tantas series y películas, llenas de mal gusto y que de ninguna manera mejoran la estética. El director de esta película, Raúl Arévalo, que ha trabajado en no sé cuántas series y películas, parece que no juzga importante contribuir a mejorar el lenguaje. Estoy convencido de que, dentro de unos años, los tacos y blasfemias de tantas películas españolas serán tan risibles como las escenas de desnudos en el cine del “destape”.

Mientras tanto, viendo el recorrido de Arévalo, es obligatorio acordarse de lo que el genial Walter Bagehot comentó sobre los personajes de W. M. Thackeray: Después de esforzarse durante toda su vida, demostraban que, al final, habían avanzado de valer 4,50 a 4,75.

Porque ¿qué personajes nos presenta Arévalo? Los que han formado la tradición de la España negra. Además, el protagonista es alguien que habla menos que el agente 007. Y mientras éste sabía manejar las tecnologías más avanzadas, el de Arévalo recuerda a los dos hermanos de Puerto Hurraco. Sin embargo, este casi mudo es capaz de vengarse conquistando a la mujer de uno de los que quiere matar. Y el desprecio por la mujer es total en esta película. No tiene profundidad alguna.

Es una película que podrá recibir todos los premios que quiera, pero que no perdurará. Puede haber caído bien entre algunos públicos extranjeros, porque les confirma en la idea de que los españoles somos atrasados, violentos, pícaros…

¡Qué gran diferencia entre esta película y 'La Caja 507'! En ésta, el protagonista, al que interpreta muy bien Resines, quiere vengar la muerte de su hija y el coma de su mujer. Sin embargo, nos hace ver muchas, muchas cosas más que la cinta de Arévalo.

Si este director deja que le regalen los oídos, podrá seguir haciendo películas como ésta, o todavía más lamentables. Sobre todo, si se deja llevar por el ambiente del mundillo del cine. Es un ambiente falso, de personas que no pisan la tierra. ¿Para cuándo una comedia sobre ese mundillo que no sabe pisar tierra? Seguro que iba a ser un gran éxito. Y anda que no hay materia para hacerla.

Si, por el contrario, Arévalo se para a pensar, tiene edad suficiente para sorprendernos con lo que están deseando los públicos españoles: películas de calidad. No de calidad de las imágenes ni de las interpretaciones. Calidad de lo que es indispensable en una gran película: un guión. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Y una idea vale más que mil imágenes.

> En las imágenes, arriba, Raúl Arévalo, director de 'Tarde para la ira'; abajo, Antonio de la Torre, protagonista de la cinta. 

 
 
 
 
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