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LA VOZ LIBRE

Comunicación

Felicísimo Valbuena

Felicísimo Valbuena

Consultor y Periodista
miércoles, 11 de enero de 2017, 14:10
Psicología y adoctrinamiento político

VÍCTOR MANUEL PÉREZ VELASCO O CÓMO NO CONFORMARSE CON LA LÁNGUIDA INDIFERENCIA DE LA VIDA PRIVADA

Este libro es el último que el autor ha escrito en los últimos años sobre el mismo asunto: Edward Gibbon, autor de la monumental obra 'Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano' exponía que “la lánguida indiferencia de la vida privada” era uno de los resultados de lo que él historiaba en su libro.

Víctor Manuel Pérez Velasco es un psicólogo que tiene una vida profesional muy lograda, como director de Thomas International Systems, S.A. Podía haber caído en lo que tan bien describe Gibbon. Sin embargo, hace años decidió que dos palabras, “Adoctrinamiento político” necesitaban un desarrollo a fondo en España. Y así ha venido trabajando sobre el tema desde diferentes campos de experiencia. 'Cine español y Adoctrinamiento Político'  (2011); 'La España orwelliana' (2011); 'Prendiendo la mecha. Violencia política actual' (2012); 'Pastoreando conciencias. El adoctrinamiento político en la Transición' (2013); 'Hispanofobia' (2015).

Este autor dedica du última obra –'Psicología y Adoctrinamiento político'- a tratar teóricamente el asunto.

LO IMPORTANTE QUE ES DEFINIR BIEN LOS TÉRMINOS

Reconozco que este libro despega desde una plataforma muy segura, como es el de la definición adecuada de los términos. Son muchos los libros en los que los autores abordan un asunto sin detenerse a definirlos ni clasificarlos. De esta manera, la confusión está asegurada. Epicteto afirmó: "Initium doctrinae sit considerato nominis". "Sea el comienzo de la doctrina definir los nombres”. Los escolásticos se inspiraron en él para acuñar la frase 'explicatio terminorum', la explicación de los términos.

El autor, sin citar a Epicteto, se atiene a esa norma. Enfoca la materia definiendo qué entiende por “adoctrinamiento” y, a la vez, emplea la “diaíresis” o método de las distinciones diversas, que procede de Platón. Por eso, distingue el adoctrinamiento de la ingeniería social y de guerra psicológica. Con estas distinciones, facilita a quienes intervienen en debates o tertulias, un instrumento muy útil para hablar con conocimiento de causa cuando tratan estos asuntos. Así pueden evitar esos ambientes confusos en los que todos hablan a la vez porque quieren imponer su versión de los hechos.

Después de haber definido el concepto, se ocupa de los principales objetivos del adoctrinamiento. El objetivo del primer orden es el control de la conciencia social; el de segundo orden, el consentimiento; el del tercer orden, o a largo plazo, el cambio cultural o la transformación social. Es decir, Víctor Manuel tiene un pensamiento estratégico. Por eso, sabe descubrir muy bien la estrategia de los adoctrinadores.

Seguidamente, el autor desarrolla los tipos de adoctrinamiento. Con lo cual, clasifica muy bien y ayuda a aclarar muchas situaciones. Ofrece un modelo psicosociológico de adoctrinamiento, que consta de diez fases: El diagnóstico, Objetivos, Mensajes, Técnicas psicológicas, Agentes, Canales, Escenarios, Sujeto, Conductas esperada o deseada, Consecuencias y Control Social. Este modelo, en forma de esquemas de flujos, puede resultar complicado para personas que quieren modelos simples para situaciones difíciles. El adoctrinamiento es un asunto difícil. (Prefiero el adjetivo “difícil”, aunque se ha puesto de moda denominar “complejo” a algo que es difícil).

Y como una prueba más de que el tema lo es, el autor se adentra en los ocho requisitos para el éxito del adoctrinamiento. Con lo cual, culmina las cuatro figuras gnoseológicas de segundo orden que Gustavo Bueno distingue en su Teoría del cierre categorial: definiciones, divisiones/clasificaciones, modelos y demostraciones. Dedica exactamente la tercera parte de su libro a esta tarea científica.

LAS TÉCNICAS PSICOSOCIOLÓGICAS DE LOS ADOCTRINADORES Y LAS DE QUIENES NO SE DEJAN ADOCTRINAR

¿Qué hace el autor a continuación? Dedicar tres capítulos, y aproximadamente el mismo número de páginas que conforman la primera, a veinticinco técnicas psicosociológicas que más utilizan los adoctrinadores. Este eje pragmático sí puede atraer a muchos lectores porque encuentran una gran ayuda para identificar experiencias y educar su mirada para captar lo que no es evidente. Incluso, pueden sentirse orgullosos al finalizar de leer la última parte de las técnicas, que el autor dedica al contraadoctrinamiento. Unos ponen nombres a sus experiencias; otros, a otras. Las técnicas que utilizan quienes no se dejan adoctrinar son: Cuestionar los diagnósticos; la empatía cero; la protección espontánea de nuestra libertad personal; la disonancia cognitiva o el individuo ante la contradicción interna; las técnicas de inoculación: vacunar contra la comunicación persuasiva y el adoctrinamiento; el adoctrinamiento cruzado o la existencia de otros adoctrinadores antagónicos; otras técnicas de resistencia contra la comunicación persuasiva; la resistencia individual consciente o la perspicacia disidente; el deseo de ser único: la individuación. Pensemos en las horas y horas que el autor ha tenido que dedicar a identificar estas técnicas. Y lo muy útiles que pueden resultar para los lectores y profesionales que deseen dedicarse a enseñar cómo combatir el adoctrinamiento político.

Después de las técnicas, el autor se ocupa del adoctrinamiento en acción. De forma sistemática, plantea un ejemplo hipotético de una estrategia adoctrinadora en esquema. Se mueve como un virtuoso, con un gran dominio y seguridad en las herramientas intelectuales que emplea. “… creemos que este texto aporta más luz a los ciudadanos para que interpreten las intenciones implícitas de ciertas actividades sociales, culturales o de otra índole que pueden estar siendo vehículos de adoctrinamiento pasivo o activo, reversible o irreversible, voluntario o forzado. Corresponde al cuerpo social en su conjunto, y a los individuos en particular estar informados y valorar cuándo ciertas prácticas son adoctrinadores y cuándo no.”

CÓMO COMBATIR EL ADOCTRINAMIENTO

Lo mejor es que el autor toma el ejemplo hipotético y demuestra su creatividad para revertir la situación: “Si tomamos como referencia el caso hipotético expuesto anteriormente como un posible caso de adoctrinamiento, tendríamos la obligación de exigir a los guionistas que la documentación fuese neutral o contrastada; que sirviese a la verdad, no a la ideología; que los testigos fueran de ambos bandos; que los actores estuviesen libres de contaminaciones ideológicas agudas; que las contaminaciones no estuviesen distorsionadas y que los canales que emitiesen estos documentales estuviesen al alcance de todos los ciudadanos. Si se respetara todo lo anterior, ya no estaríamos ante un producto adoctrinador, sino que disfrutaríamos de un interesante documental histórico, riguroso e ideológicamente neutral”.

Después de dedicar el capítulo 9 a las consecuencias y límites del adoctrinamiento político, se ocupa en el 10 de 'Cómo combatir en la práctica el adoctrinamiento no deseado'. Ofrece un método estándar contraadoctrinador en seis fases: La sospecha, la detección, la denuncia, la rebelión o contraataque, neutralizar y restaurar equilibrios doctrinales; sobrevivir en un entorno altamente adoctrinado: menos empatía y más racionalidad.

El libro finalizar con un capítulo dedicado a conclusiones y remata con Bibliografía y Webgrafía.

POSIBLES LIMITACIONES QUE ALGUNOS LECTORES PUEDEN ENCONTRAR EN EL LIBRO

He resaltado los aspectos positivos de la obra. La limitación que encuentro, no solo en este libro sino en los que adoptan un enfoque psicosocial, es el riesgo de seguir en lo que el genial investigador Russell L. Ackoff denominaba 'La Edad de las Máquinas', que comenzó en el Renacimiento y terminó alrededor de los años cuarenta. Sus notas eran el mecanicismo, el reduccionismo y el análisis. Creo que psicólogos y sociólogos ganarían mucho si empleasen más las teorías y los términos de la comunicación. Así pasarían a “La Edad de los Sistemas” donde dominan el expansionismo, la teleología y la síntesis. Por mi parte, añado que es típico de quienes viven mentalmente en la Edad de las Máquinas caer en el delirio gremial. Jules Romains representó el delirio de los médicos en su obra Dr. Knock o el triunfo de la medicina (1923) que Guy Lefranc llevó al cine en 1951, con una interpretación genial de Louis Jouvet. Gustavo Bueno se ha referido al delirio de los legistas: “lo que no está en el sumario, no existe”. También existen los delirios de psicólogos, de sociólogos, de quienes se dedican a las relaciones públicas, de periodistas… Y cuanto más muestran comportamientos de lobistas, más aumenta el delirio. Precisamente porque el autor del libro vive en la Edad de los Sistemas, le recomiendo que, en próximas ediciones, resalte la gran importancia de la comunicación, un concepto clave en esta Edad y con el que es mucho más hacedero comprender fenómenos difíciles.

(Esta obra está editada en Editorial Síntesis, Madrid, 2016, 183 páginas).

> En la imagen, la portada del libro 'Psicología y Adoctrinamiento político'. 

 
 
 
 
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