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LA VOZ LIBRE
miércoles, 29 de julio de 2009, 14:36
Censo lingüístico

Cuando se hace un censo, igual nos creemos que las preguntas son inocentes. No. Sobre todo, en el apartado referente a la lengua, detrás de las preguntas que se hacen hay todo un consenso político laborioso. Por parte del nacionalismo gloriosamente reinante, hay un auténtico oscurantismo militante. No quieren saber, no quieren que se sepa, no permiten que los ciudadanos declaren cuál es su lengua materna, la lengua que hablan en casa. En vez de esto, se pregunta “¿entiende el catalán?” Y claro, la gente contesta como si fuese un examen para aprobar. También debe haber quien lo entiende perfectamente y contesta que no para fastidiar.

En las hojas de matrícula escolar se pregunta “¿cuál es su lengua habitual?” Claro que, en el contexto de la escuela, declararse castellanohablante tiene un cierto grado de insumisión. Además, si toda la escuela es en catalán, es probable que el alumno castellanohablante considere que el catalán es su 'lengua habitual'. Entonces, la pregunta es ociosa... Sólo hay que imaginarse qué habría pasado si en la escuela franquista se hubiese hecho esta indagación: ¿cuántos catalanohablantes habrían declarado 'castellano' como 'lengua habitual'? ¿Y por qué?

En el impreso de matrícula de la 'Pompeu' (la Universidad Pompeu Fabra), se pregunta “cuál crees que debe ser la lengua docente: catalán/castellano/otras”. El detalle sutil está en el artículo 'la' y en que no aparece ninguna casilla para 'las dos'.

Puede parecer manicomial, pero es cierto. Yo mismo lo he visto en un congreso científico. Una personalidad de bastante prestigio académico razonaba que de ninguna manera se tenía que permitir que se preguntase a los ciudadanos sobre su lengua materna. Su explicación era muy 'pedagógica': eso sería como preguntar a un niño “¿a quién quieres más, a papá o a mamá?”. Sería cruel para el niño, porque se encuentra ante el dilema de escoger entre dos amores, inclinarse por uno de los dos, definirse. A lo mejor el ciudadano nunca había pensado que era castellanohablante. ¿Por qué tenemos que hacer que se defina, si eso le comporta una incomodidad o una pérdida de expectativas laborales o simplemente sentirse alejado de sus vecinos y amigos? Y sobre todo, el gran argumento era que, si se preguntase eso en un censo, nos estaríamos jugando todo el 'hecho nacional' a una carta...

Eso es intelectualmente perverso y políticamente denigrante. Los ciudadanos no somos niños, ¡por favor! Reivindiquemos un censo lingüístico. Y sobre números y mapas, que se presenten propuestas transparentes de gobierno. Y que se voten. Desdichado país, en el que hay que reivindicar las cosas evidentes.

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Encontrados 9 comentarios
Dice ser jaumet
jueves, 30 de julio de 2009, 22:38
Coincido con José Miguel. Y añado más cosas. El que el PP de la Comunidad Valenciana o grupúsculos como Círculo Balear digan que las variedades de valenciano, menorquín, etc. no forman parte de una misma lengua (catalana) es un despropósito que perjudica, no sólo a los catalanohablantes, sino a los que defendemos una política lingüística, a nivel español, justa y generosa.

Vosotros, los nacionalistas catalanes, os agarráis como un clavo ardiendo a los disparates del nacionalismo español para, mediante la política de la venganza de la que hemos hablado otros días, mantener a los castellanohablantes en la plaza de ciudadanos de segunda. Los nacionalistas españoles, a su vez, hacen lo mismo. Los nacionalismos os alimentáis los unos a los otros con vuestros delirios.

Ojalá nos dejéis en paz algún día.

Dice ser José Miguel
jueves, 30 de julio de 2009, 19:28
Sobre el reconocimiento oficial al castellano en Cataluña, ya lo veremos

Dice ser José Miguel
jueves, 30 de julio de 2009, 19:25
... De lo cual se deduce, que el castellano es una lengua con una amplia aceptación en la sociedad y muchos ciudadanos de Cataluña la consideramos nuestra. ¿La palabra imposición es demasiado fuerte? No lo sé, pero lo que está claro es que la voluntad de aculturación de la población castellanohablante de Cataluña por parte de la clase política catalana está ahí, y algunos vamos a luchar para que no tengan éxito y evitar esa chapuza sociológica

Dice ser José Miguel
jueves, 30 de julio de 2009, 19:23
El señor pesado de más abajo dice cosas que merecen ser matizadas. Yo creo que este periódico digital ha iniciado una loable tarea de dar voz a las personas que no comulgan con las tesis oficiales de los gobiernos autonómicos de las comunidades donde hay lengua cooficial, que como se sabe, han seguido todos en mayor o menor medida la senda marcada por Cataluña de proceder a la eliminación del español (tradicional lengua común de España y lengua natural de muchísimos habitantes de esas regiones) en todo lo que controlan políticamente. Cuando digo que es una tarea loable, no quiero decir que esté automáticamente y milimétricamente de acuerdo con todos los discrepantes de la política oficial. Lo que digo es que es necesario un debate sobre esto y para eso es necesario que todas las opiniones tengan su altavoz. Las opiniones favorables a las lenguas distintas de la común ya está suficientemente promocionadas por los poderosos gobiernos autonómicos. Era una carencia democrática el que las otras opiniones también se pudieran manifestar. Yo no me leo todos los artículos que aparecen en este diario sobre el tema, y si alguien mantiene que el catalán de la franja de Aragón es algo distinto del catalán o que mllorquín, valenciano y catalán son lenguas diferentes, yo soy el primero que no estoy de acuerdo, ya que el parecido entre ellas es asombroso. Pero bueno, la cuestión es que gracias al debate se vayan descartando las ideas equivocadas.
Aparte de eso, hay cuestiones que dice el señor pesado en los que hay que plantarse y rechazarlas por antidemocráticas. ¿Quién eres tú para calificar a los que leen este diario que despectivamente llamas panfleto? Un requisito de la democracia es respetar a los que no piensan igual. A ver si la próxima vez lo demuestras un poco. ¿Dar el coñazo? La democracia es libertad de expresión, o lo que es lo mismo, expresar lo que uno piensa no puede merecer nunca una expresión intimidadora.
Es cierto que el castellano o español tiene, empezando por Cataluña, un dominio avasallador ... en lo que no está controlado políticamente, es decir, en lo que juega la oferta y la demanda. De lo cual se deduce, que...

Dice ser roberto
jueves, 30 de julio de 2009, 19:15
A la sociedad que vive y trabaja en Catalunya hay que reconocerle muchas cosas. Pero no el castellano. Ni el flamenco. Ni el gazpacho. Ni las sevillanas.Ni el churrasco. Ni el sushi. Ni el bereber. Ni el islamismo. Ni los latin king. Ni la Feria de Abril. Ni el Ramadán.
Hay que respetarles su cultura en la diversidad, que es muy diferente. Pero no hay que desvirtuar ni reconvertir la cultura de Catalunya en una macedonia de tuttifrutti. Ni mucho menos por ley. Aunque sin duda con el tiempo se producirán aportes enriquecedores.

Dice ser José Miguel
jueves, 30 de julio de 2009, 18:58
Yo creo que lo que nos falta es un reconocimiento oficial de la sociedad que vive y trabaja en Cataluña tal como es, es decir, reconociendo el castellano como un elemento cultural de al menos una mitad de la población (si la otra mitad no lo quiere asumir así, allá ellos) Pero eso es tan evidente que no hace falta ningún censo. ¿De qué me sirve que me presenten tablas y tablas de porcentajes ajustados a las centésimas? Solamente para calentarnos más la cabeza con el asunto. Yo creo que si se asume lo primero, las cosas que realmente nos preocupan en todo este asunto vendrían por añadidura

Dice ser pesado
jueves, 30 de julio de 2009, 18:58
tu obsesión contra la lengua catalana tiene tintes psiquiatricos. Vamos a ver, escribes en un panfleto donde sacais unas "víctimas lingüísticas" que más que dar pena dan risa (como por ejemplo la frikie de murcia que como se negaba a que su hijo aprendiera valenciano en Alicante se fue a pedir firmas a murcia, entre otras tantas a cual más ridícula y demencial) Escribes en un panfleto donde se apoya que el catalán que se habla en el este de aragón, con ninguna diferencia con el que se habla en lleida, es "chapurriau", una "lengua" pretendidamente distinta. Escribes en un panfleto donde se mantiene, contra toda opinión científica, lingüística y contra todo criterio universitario y las Sentencias del Tribunal Supremo y del Constitucional, que Mallorquín y Valenciano no son la misma lengua que el catalán (y en el caso del Mallorquín, incluso contra el propio estatuto de Baleares). Escribe en un panfleto que solo leen cuatro radicales ultras españolistas con expresiones indisimuladamente fascistas. ¿que credibilidad crees que podeis tener?. Pretendeis únicamente que se mantenga el dominio absolutamente avasallador en todos los ámbitos, el privilegio monolingüe impositivo de la lengua castellana. Y pretendeis que todo lo que pueda amenazar a ese dominio avasallador en todos y cada uno de los ámbitos de la sociedad es una "imposición" (de locos) y una "agresión" contra vuestra sacrosanta lengua. Venga, refundad fuerza nueva o id a un míting de falange (o de "círculo Balear") y dejad de dar el coñazo a la gente normal. ¿os pensais que a base de repetir mucho una mentira al final se acaba convirtiendo en verdad, eh? El famoso metodo Goebbels, vamos. Hasta nunca

Dice ser roberto
jueves, 30 de julio de 2009, 18:01
Censos lingüísticos, delimitación de areas, separación de alumnos según lengua materna, prohibición al charnego de expresarse en catalán con otro charnego, .....
La obsesión que te corroe te impide salirte de tu monotema.
Que triste, no?


Dice ser José Miguel
jueves, 30 de julio de 2009, 11:22
La situación está clara. Hay un proyecto político de aculturizar a la población castellanohablante de Cataluña como sea. Las líneas de actuación son varias: convertir la cooficialidad en papel mojado, imponer el miedo a ser sancionado, eliminar el contacto de las nuevas generaciones con el castellano, un discurso oficial que sólo reconoce como legítima a una sola lengua, ese paternalismo que distingue a los buenos chicos de los malos, etc. Todo eso se tiene que ejecutar en el día a día con una multitud de marrullerías en todos los aspectos de la vida que están controlados políticamente, para lo cual, hay que reconocer que han desplegado un ingenio notable. El tema de los censos da mucho juego en esa intención de pastorear a la sociedad en una dirección en la que no tiene por qué ir

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