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LA VOZ LIBRE

Política

Ricardo Carreras

Ricardo Carreras

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales
viernes, 05 de marzo de 2010, 17:31
'Patriofobia'

Permítanme que use una palabra que, si bien no está reconocida en el Diccionario de la Lengua Española, refleja bien lo que quiero expresar. Si la xenofobia es el odio o antipatía hacia lo extranjero o los extranjeros, podríamos definir 'patriofobia' como el odio o antipatía hacia la patria de uno -y por extensión hacia lo propio- y hacia los compatriotas de sentimientos opuestos.

Se trata de aquellos españoles que sienten 'hispanofobia' o aversión a todo lo español. Por ejemplo, le tienen tirria a la bandera nacional y al verla insultan a la persona asociada a ella, tildándola rápidamente de facha. Seguro que ustedes conocen a alguno.

Hay dos tipos de 'patriófobos'. Por un lado, están los que, siendo españoles, no se sienten tales, se identifican con otra patria y odian a España. Son los nacionalistas periféricos exacerbados. Como parte sustancial de la identidad de ese nacionalismo, tiene necesariamente que haber una buena dosis de odio y rechazo a España. Sirve de barrera psicológica. De no existir, el nacionalista periférico caería por la fuerza de la gravedad en terreno patrio, dada su afinidad con sus compatriotas.

Por eso, el buen talibán periférico se alegra cuando pierde la selección española, o pita al rey, quien representa a España en actos oficiales. Se regocija cuando España está en crisis económica y sufre cuando la economía crece. También goza cuando pierde el Real Madrid o cuando Madrid no se lleva las Olimpiadas, porque él identifica a nuestra capital con España. Y así todo.

Asimismo, intenta erradicar lo más explícitamente español de su región, de su entorno. Empezando con el español, la lengua común de todos los españoles. Siguiendo con la historia y las percepciones de proyecto común.

O aspira, por ejemplo, a prohibir nuestra fiesta nacional por antonomasia -hay que apoyar los toros bravos y la tauromaquia, entre otras muchas razones, porque son símbolos nacionales y, por esos mismos motivos, los 'patriófobos' nacionalistas quieren acabar con ellos.

El segundo tipo de 'patriófobo' es el español apátrida de sentimientos, que no quiere saber nada de España ni de lo español. En teoría, es posible experimentar sentimientos neutros -ni odio ni amor- hacia la patria e instalarse en algo parecido al cosmopolitismo puro. Pero como ocurre hacia un padre o una madre, en la práctica, lo más frecuente es que el español que por algún particular motivo no ama a España, es porque le tiene fobia a su propia patria.

Las buenas noticias para ambos tipos puros de 'patriófobos' es que tienen cura. La receta son tres 'P': paciencia, psicólogos y psiquiatras. Suerte en el intento.

Pero además de estos dos extremos, hay en España una buena dosis de 'patriofobia' más suave, con frecuencia inconsciente, esparcida por nuestra piel de toro.

Lo vemos en el idioma. Abundan los más innecesarios barbarismos, mientras que yacen postrados sus equivalentes en español.

Uno de mis favoritos es decir 'hacer footing', en vez de correr. Este gracioso y extendido modismo tiene otros significados, pero nunca se ha usado para eso en inglés, lengua que llama al correr jogging, pero no footing. Tremendo. Para premio...

No menos gracioso es llamar a una casa de toda la vida -como la dibujan los niños- chalet, que significa en francés nada más y nada menos que... ¡casa!

Dicen algunos con donaire: “Voy a hacer un planning”, en vez de un plan, que es lo mismo, pero más corto, y tiene la ventaja de ser español. Y así, una larguísima lista de barbarismos, en su inmensa mayoría prescindibles.

Hay por tanto una 'patriofobia' soterrada, aunque sea moderada, en el uso del idioma, puesto que se rechazan voces propias para tomar otras ajenas que no añaden nada.

Igualmente ocurre con la historia de España -muy desconocida- nuestros trajes regionales -desdeñados-, nuestra música tradicional -ignorada-, nuestros bailes y danzas -abandonados- o los destinos turísticos -cuántos españoles han estado en Praga, Berlín o Nueva York, pero no conocen Asturias, La Mancha o Segovia, por ejemplo.

En todos esos ejemplos hay suaves dosis de 'patriofobia', combinada con su inseparable xenofilia o exaltación de lo extranjero. Para remediarla, no son necesarias las anteriores tres 'P', pero sí al menos ser conscientes de ello.

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Encontrados 2 comentarios
Dice ser Compadre
domingo, 07 de marzo de 2010, 17:59
Pues yo tengo catalanofobia hasta tal punto, que siendo del Sevilla, ayer queria que ganara el Madrid sólo para que el Barsa perdiera el liderato.
Les tengo un asco....

Dice ser más
domingo, 07 de marzo de 2010, 14:55
otro modismo ridículo: hoja de ruta. ¿No es lo mismo que "plan"?

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