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LA VOZ LIBRE
jueves, 02 de julio de 2009, 13:12
Charnegos de Terra Lliure

Es curioso que en las organizaciones más radicales del nacionalismo, cuando esperaríamos encontrar representantes genuinos de la 'nación oprimida', a menudo encontremos como militantes a los teóricos desertores del otro bando. Son, por ejemplo, los charnegos que se apuntan a Terra Lliure, o a los Maulets, o a otras movidas independentistas. Son también los maketos de Jarrai. Son chavales que se ven a sí mismos con un déficit de catalanidad –o de vasquidad– y lo compensan de una manera dramática, yendo al límite.

El activismo, o mejor aún, la violencia tiene la extraña virtud de redimir un fallo esencial, de llenar un vacío ontológico. Desde siempre la violencia ha sido como un sacramento que infunde carácter, que hace una renovación óntica del individuo. Por la violencia, el 'militar de fortuna' se vuelve aristócrata, el soldado indígena llega a ser héroe y es premiado con la plena ciudadanía por la metrópoli. Igual que los bárbaros en la época de los romanos, que adquirían la ciudadanía romana alistándose como soldados en las legiones.

El charnego reconvertido en almogávar, cuando comete una acción violenta -por ejemplo, quemar una bandera española-, quizá está haciendo una autopurificación: está quemando la parte de sí mismo que siente como una mancha, su origen impresentable. Los destrozos de los chicos de Jarrai tienen el aire trágico de una autopunición.

¿Cómo podríamos hacer entender a esos chavales que ser castellano en Cataluña no es ningún defecto, y que ser catalán no es ninguna gloria? Ni ser español, ni vasco, ni andaluz, ni moro. A nadie le sobra nada, ni tampoco le falta nada.

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Dice ser quien es
martes, 21 de julio de 2009, 18:01
Si, si, todo esto está muy bien, pero lo realmente interesante es que en la calle, en el día a día, se utilizan los dos idiomas sin ningún tipo de problema, ni de identidad, ni de victimización. Y que en un cartel ponga ESTANCO o ESTANC no genera ninguna diferencia en la gente. Compran tabaco igual. Ergo la polémica es sólo para los nacionalistas, de uno u otro bando, que afortunadamente, en los dos, son minoría (y si no que se miren los niveles de abstención)..

Dice ser roberto
lunes, 06 de julio de 2009, 04:31
El restablecimiento del catalán como lengua común, no es una chapuza sociológica.
La verdadera chapuza sociológica fue introducir a dos millones de castellanohablantes en Catalunya en menos de veinte años. Precisamente en los tiempos en que el catalán era algo prohibido y perseguido, y la sociedad catalana una sociedad amordazada que no podía hacer valer sus derechos.
Ahora unos señores demócratas de toda la vida pretenden recoger alegremente las nueces de los árboles que movió el régimen terrorista.
Pero las cosas no son tan fáciles cuando no se cuenta con la razón histórica ni siquiera con la voluntad democrática de la sociedad catalana actual expresada de manera reiterada en todas las elecciones celebradas hasta la fecha para conformar el parlamento incumbente.
Lo único que están consiguiendo es generar mayor crispación.


Dice ser jaumet
sábado, 04 de julio de 2009, 13:38
Hay que hablar de realidad y no de ficción histórica. A menudo, ésta última es hermosa, a veces hasta nos conmueve, pero tanto azúcar la hace empalagosa. Entiendo que haya gente que pretenda volver a los tiempos en que el catalán era la lengua común de Cataluña. Los que piensan así están en su derecho, faltaría más. Actualmente tienen mayoría parlamentaria y pueden llevar a cabo su programa.

Sin embargo, estos legítimos objetivos no pueden lograrse a golpe de silbato, con sanciones a los rótulos de los comercios, con la negación de subvenciones a las expresiones culturales en lengua española, con el trato de la lengua española como lengua extranjera en la enseñanza, con el desprecio que las administraciones públicas catalanas muestran a dicha lengua...

Si para la revitalización de la lengua catalana hay que cargar "a sang i fetge" contra la lengua española o, en otras palabras, hay que suspender los derechos humanos más elementales como son la libertad y la igualdad de los ciudadanos de Cataluña, los cuales son y han de ser el eje alrededor del cual se articule cualquier política lingüística, mejor que la lengua del Tirant se nos muera ahorita mismo.

El franquismo fue un régimen lingüicida y el catalán estuvo a punto de desaparecer. La venganza no puede ser el argumento para, con otros métodos y otras maneras, defender objetivos análogos.

Dice ser José Miguel
viernes, 03 de julio de 2009, 22:52
¿Dónde ves la contradicción? Las lenguas son de las personas y no de los territorios porque son las personas las que tienen una experiencia y un mundo interior expresado en una lengua, que normalmente es la lengua familiar. Eso es precisamente lo que yo estoy diciendo. Son las personas y no los territorios los que tienen una herencia cultural que es un valor fundamental para ser persona con criterio propio. Otra cosa son los Montillas y demás personal cuyo único criterio es detectar el punto donde pagan más, que es lo que con toda la razón denuncia este artículo.
¿Tú quieres que la lengua común de los catalanes sea el catalán?. Bueno, lo que pasa es que ya hay de facto una lengua común que es el castellano. Y en mi modesta opinión, modificar eso significa perpetrar una gigantesca chapuza sociológica contra la que yo voy a luchar todo lo que pueda.

Dice ser roberto
viernes, 03 de julio de 2009, 20:42
Jose miguel. Sois la leche, perdona que te lo diga. Por un lado soltáis la majadería de que las lenguas son de las personas y no de los territorios (cuando a la inversa otro gallo cantaría).
Ahora me vienes con lo de la herencia cultural, como algo determinante. Como si la lengua de nuestros ancestros la lleváramos escrita en los genes. ¿pero cuál de ellas en caso de tener varias? La castellana, por supuesto.
En Catalunya hay más de dos lenguas maternas.El tamazigh(bereber), sin ir más lejos, es la lengua materna de casi medio millón de catalanes.
Aquí lo que se dirime es cual debe ser la lengua común de los catalanes.
Y el estatuto es muy claro al definir la lengua propia.
Yo creo , y con todos los respetos que le tengo al castellano, que para acabar con esta manera tan obtusa de pensar todas las medidas que tome la generalitat para restablecer la lengua propia de nuestra comunidad son pocas, y todas ellas bienvenidas.

Dice ser Carloto responde a Jaumet (a Jose Miguel lo deja por imposible)
viernes, 03 de julio de 2009, 17:48
vamos a ver Jaumet, te lo voy a decir más claro: el día que Montilla, o cualquier otro, sea nacido o no aquí, o lleve 80 generaciones, ejerza de nacionalista español, como tu quieres (y como tu, que debes ser telépata, dices que piensa él en realidad ya que todos sabemos del dominio de la mente humana que te caracteriza) es día, el tipo que se presente a als elecciones diciendo lo españolista que es, como Jaumet el telépata, sacará el mísero 3% de los votos de los fanáticos que sacó el marginal partido "ciudadanos", y el resto de la sociedad lo aborrecerá y detestará como se merece.

Dice ser José Miguel
viernes, 03 de julio de 2009, 11:14
Vosotros en cambio no sois previsibles, sois muy sutiles. Pero para un observador avisado como yo, eso es pan comido. Una de vuestras tretas preferidas es dar por supuestos en el otro una serie de errores de concepto que en ningún momento ha demostrado para saltar a la yugular por ese lado.
No has entendido lo que te digo. Te lo vuelvo a explicar. Yo parto de la premisa de que es un sentimiento natural, quizá no la defensa apasionada, pero sí por lo menos, un mínimo respeto al acervo cultural que uno ha heredado por vía familiar. Es precisamente lo que vosotros reivindicáis. ¿O no?
Por eso, yo puedo comprender, respetar y tratar con quien me diga que su herencia cultural es distinta a la mía. Puedo comprender, respetar y tratar con quien tiene la misma herencia cultural que yo pero se siente entusiasmado con otras culturas. Pero alguien que tiene mi misma herencia cultural y me saque el hacha de guerra contra mí, tipo Montilla o incluso en organizaciones terroristas como Terra Lliure, para mí es un farsante al que no le voy a hacer ningún caso y lo único que me interesa es defenderme como pueda de ellos.
En Cataluña hay dos lenguas. Y no porque unos textos legales digan que hay dos lenguas oficiales. Ni porque "los catalanes" sepan las dos lenguas. Hay dos lenguas porque hay gente cuya lengua materna es una y gente cuya lengua materna es otra. Mencionar esa realidad no es dividir a la sociedad. Es simplemente mencionar la realidad, que es un requisito básico para el pensamiento racional

Dice ser roberto
viernes, 03 de julio de 2009, 03:40
(y 2)
Claro, si es el catalán el que se queja, es comprensible.
Les estamos quitando su tierra, les estamos literalmente echando del que fuera su territorio.Estamos exterminando su cultura. Eso sí, con educación y tolerancia, no como antes que los matábamos sin contemplaciones.
Pero un charnego? Esto es una patética incoherencia.

Dice ser roberto
viernes, 03 de julio de 2009, 03:35
La secuencia lógica de tus pensamientos es de lo más predecible.
No has superado la dicotomía castallano-catalán hablante.
Para algunos el castellanohablante ha sido diseñado para ser fiel a la ortodoxia hispana, la lengua, la bandera, la selección...Cuando esto se rompe pasa a ser una anomalía. Un charnego agradecido en el mejor de los casos.
Como cuando un catalán se queja es porqué hace victimismo.
SI es que en vuestro mediocre discurso lo tenéis previsto todo. Todo, menos cambiar.

Dice ser José Miguel
jueves, 02 de julio de 2009, 23:16
El catalanismo tiene un problema y es que no soporta que lo que ellos han declarado SUS temas de conversación sean tratados por otros y menos si es para darle otro enfoque. La palabra charnego es una palabra feísima que yo no utilizo para nada, pero puede ser una forma de nombrar el hecho de que alrededor de la mitad de la población de Cataluña tenemos nuestro origen familiar en el resto de España y por tanto asumir los postulados del catalanismo oficial no es algo natural sino postizo, o sea, una farsa.
Es verdad. En Cataluña no se discrimina a nadie. En la vida corriente de la calle y los negocios privados no hay ninguna discriminación. Principalmente porque por mucha escenografía nacionalista particularista que haya, lo que rige es que somos una nación española con una lengua común española y una ciudadanía común española. Y en el submundo de la política, donde habitan esos seres vulgares y mezquinos que tienen el privilegio de pegarnos sus rollos cada día y cada hora tampoco hay discriminación. Aunque en este caso con un pequeño detalle. Que abominen por completo de sus raíces y sean los catalanistas más radicales. Me gustaría saber qué pensarían los señores Carloto y demás del señor Montilla si este señor atendiera a criterios más naturales y dijera que aunque intenta hablar lo mejor que puede el catalán, el castellano no deja de ser su lengua y por tanto no puede respaldar la política lingÜística oficial. Seguro que se les pasarían por la cabeza palabras feas cuando pensaran en el señor Montilla.
Pero a lo que iba el artículo de hoy del señor Royo. El nacionalismo puede ser comprensible cuando responde a una diferencia lingüística, cultural y todo eso. El problema es cuando te vienen con ese rollo gentes que no responde ni por asomo a ninguna diferencia respecto a ti. Entonces es cuando el nacionalismo (por utilizar la palabra con la que los ideólogos de esa cosa se autodenominan) acaba de convertirse en algo patético que no merece ningún interés

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