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LA VOZ LIBRE
viernes, 19 de junio de 2009, 13:06
El profesor de catalán

Los profesores de catalán en las escuelas somos quizá las figuras más dramáticas de toda esta movida de la Normalización Lingüística. Dramáticas en el sentido teatral: figuras cómicas y trágicas a la vez. Y sobre todo, en el sentido de que somos una mina de situaciones y personajes novelescos.

Durante los años 75-80 éramos una especie de misioneros en tierra extraña: sólo nos faltaba el salacot. 'Los de catalán' éramos el hazmerreír del resto de profes, cobrábamos la mitad que un maestro normal (nos pagaba el Ómnium). Y los críos, como la nota de Catalán no contaba, nos tomaban por el pito del sereno. Un calvario. Después, poco a poco nos fuimos ganando el respeto y la consideración de los claustros y de los alumnos. Ahora, después de veinte años, hemos llegado a ser una especie de representantes del poder y de la ideología dominante. Ahora es al contrario: los de castellano, pobrecillos, son los que están en fuera de juego, como perdidos y en corral ajeno.

Según el nacionalismo felizmente reinante, la lengua catalana es la marca de identidad más relevante, el nervio central de la nación catalana. En consecuencia, los profesores de catalán somos los que extendemos y profundizamos la catalanidad por todas partes, los que hacemos nacer en la juventud la esencia y el orgullo de ser catalán, los que establecemos lazos de solidaridad con el mundo catalanohablante (los Países Catalanes), los que hacemos caer en la cuenta a los chicos de que si no hablan catalán no son (dignos) de este país y que sólo con el catalán llegarán a la categoría de (ciudadanos) catalanes de pleno derecho...

Es decir, la lengua catalana ocupa el lugar de la ideología nacional. Por lo tanto, los profesores de catalán no somos exactamente profesores de lengua, sino de ideología. La nuestra es una asignatura comparable a la antigua y odiada Formación del Espíritu Nacional, la FEN. ¡Yo que creía que estaba enderezando un agravio histórico, reparando una injusticia secular y rompiendo una absurda frontera social, de repente me percato de que soy como aquellos tenebrosos profesores de Falange! Más bajo no se puede llegar...

Ante esto, un servidor, sencillamente, objeto. No quiero ser expendedor de esa mercancía sucia, el nacionalismo. Quiero recuperar mi dignidad de profesor de lengua, y nada más. Una lengua hija del latín, hermana del castellano y amiga de todas las lenguas. No quiero ser el canal distribuidor de valores turbios, ni de consignas, ni de normas de uso. Quiero ser, sencillamente, un profesor de una lengua. Pienso que eso es –debería ser– la plena normalidad.

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Encontrados 7 comentarios
Dice ser jaumet
martes, 23 de junio de 2009, 00:17
Como bien dice José Miguel, los nacionalistas han conseguido que los castellanohablantes de Cataluña agachen la cabeza y vivan con actitud pasiva el desplazamiento de su lengua del ámbito público al privado. A mi juicio, los nacionalistas practican una política de venganza contra la población castellanohablante por culpa de las prácticas anticatalanas de un régimen político (el franquismo) que expulsó a esos mismos castellanohablantes de sus casas. Como se ve, los castellanohablantes están pagando dos veces: el franquismo les expulsa de casa (y les explota laboralmente en su tierra y en Cataluña y, en este último caso, bajo el patrocinio de la burguesía catalana), y después el régimen nacionalista de Cataluña persigue su lengua y su identidad. Pero hay más: los poderes del oasis catalán les exigen, si no silencio, sí un apoyo pasivo al nacionalismo imperante, so pena de ser tachados de fascistas. Que se lo digan a los votantes de UPyD o al extinto Ciutadans. ¡Cuánta indecencia!

Dice ser José Miguel
lunes, 22 de junio de 2009, 12:16
Por alusiones. Solamente por la impertinencia con que os expresáis los catalanistas os merecéis que no le tengamos el más mínimo aprecio a una lengua que ni es nuestra ni la necesitamos. ¿A qué viene decir que yo tengo añoranza de no sé qué? Yo aspiro a que la lengua que es mía y que comparto con tantos ciudadanos de Cataluña tenga un tratamiento digno, cosa que ahora no ocurre. Espero que eso ocurra en el futuro, no en el pasado. ¿A qué viene irme dando lecciones de democracia? Se me podrían dar si yo propusiera algún procedimiento antidemocrático para conseguir lo que quiero, cosa que no estoy haciendo. Y mientras exista ese componente de la democracia que es la libertad de expresión, yo voy a estar defendiendo la necesidad de una posición digna para el español en Cataluña hasta el día del juicio final. ¿A qué viene decir si vamos a prohibir otra vez vuestro idioma cuando en ningún momento he sugerido eso? Ese chantaje moral en el que os basáis los catalanistas es impresentable, y muy lamentable que sólo con esa arma hayáis conseguido hacer agachar la cabeza a la inmensa cantidad de población de Cataluña cuya lengua propia es el español

Dice ser Charlie
lunes, 22 de junio de 2009, 10:10
pero vamos a ver: el tipo del 2º mensaje debe haber perdido la razón. él considera el sistema lingüístico de Madrid la libertad, con lo cual queda cual es su curioso concepto de libertad: una sola lengua, el español, sin duda. Los que creemos realmente en la libertad no podemos decirle a usted donde debe ir a vivir, o si debe "exiliarse" (solo un integrista ultrancionalista se "exiliaría" por dicho motivo, aunque visto su curioso concepto de la libertad, sin duda ha escogido usted el mejor sitio para ir a vivir. Aquí no le echaremos de menos. En cuanto al de los "anacolutos". Me da la impresión de que ´los alumnos de la españa monolingüe y castellana pueden escribir tan mal, o peor, el español que yo (que soy el del primer mensaje). No estamos en la Rae, sino en un foro de un panfleto que no lee ni cristo. Además, el Quijote está repleto de ellos. Al menos reconoce usted que los alumnos catalanes salen sin saber hablar catalán. En cuanto a José Miguel: se de la añoranza que debe producirle aquellos tiempos en que la clase de catalán era "un pitorreo", como añoranza debe sentir sin duda de aquellos tiempos en que hasta los nombres teníamos prohibidos en nuestra lengua. Existe una cosa que se llama democracia, ¿sabe? y cuando ustedes ganen las elecciones en Cataluña (me parece que de momento lo tienen difícil, ya que son 4 gatos subvencionados que gritan mucho) entonces si les apetece vuelven a prohibir mi idioma. Hasta nunca!

Dice ser jaumet
sábado, 20 de junio de 2009, 14:04
Lo peor del sistema de inmersión nacional de la educación en Cataluña son sus resultados. En el fondo, el problema no es inmersión sí o no sino qué resultados da este sistema. Aunque estemos en contra de dicha inmersión lingüística, hay que reconocer que los adolescentes catalanes acaban la ESO sin saber hablar catalán. Tampoco aprenden a escribir en castellano (sólo hay que ver los anacolutos del comentario de "profesor de catalán usted"?) y el inglés apenas lo huelen. Mientras estamos revolcándonos en esta miseria, en otras partes de Europa (Luxemburgo, Islandia, Suiza, etc.), para cuando los estudiantes tienen 18 años ya dominan entre 4 y 6 lenguas TRAS HABER ESTUDIADO EN LA ESCUELA PÚBLICA.

Dice ser Gracias
sábado, 20 de junio de 2009, 09:04
Apreciado Sr. Royo: Como apreciará en el segundo comentario, la pasión irracional nacionalista sólo objeta con insultos en defensa de su pesebre. Dado que las pasiones carecen de racionalidad que las justifiquen, y dado que esa pasión trata de modificar la ética (igualdad, equidad, etc.) de los individuos podría hablarse de integrismo. La lucha contra los integrismos sólo es viable desde la ejemplaridad con el mundo libre. Nada enseña más que el ejemplo decía algún filósofo griego. Las personas sólo deseamos aquello que vemos, y a los nacionalistas sólo se les permite ver lo que a sus teólogos de la causa les conviene. Eso ya lo perfeccionaron los nazis, y parece que pretenden seguir con ese fracasado modelo.

Conseguir que nadie pueda ir a trabajar a Cataluña, y al mismo tiempo, hacerles más difícil incorporarse al resto del mercado (apenas saben escribir), todo ese esfuerzo de adoctrinamiento, tiene su punto flojo en la posibilidad de que sus siervos huyan. Cuando a un padre catalán se le dice que en Madrid también hay educación bilingüe pero en inglés, indudablemente siente lástima de la limitación educativa que recibirán sus hijos.

Desde Madrid, un exiliado catalán, feliz con su nueva libertad.

Dice ser José Miguel
viernes, 19 de junio de 2009, 20:21
Justo después de muerto Franco a mí me pusieron clase de catalán. En aquellas clases me asombraba del desprecio con el que la mayoría (empezando por los que hablaban catalán en su casa) tenían por la clase, que era un verdadero pitorreo. Ahora en cambio, el que dice media palabra en público en favor de la otra lengua de Cataluña recibe un verdadero chorreo, como continuamente demuestran los catalanistas que se acercan por aquí. ¿Cómo puede cambiar tan radicalmente una sociedad? La única explicación que encuentro es que siempre hay un grueso de la sociedad tremendamente infantil y aborregada, cuyos esquemas mentales se ajustan siempre al discurso oficial y miran con desprecio al que hace un esfuerzo de pensar por sí mismo y tener sus propias ideas.

Dice ser profesor de catalán usted???
viernes, 19 de junio de 2009, 18:41
Apreciado Sr. Royo: me parece que quizá su profesión, con el estrés laboral provocado por tener que lidiar con alumnos adolescentes, le esté empezando a pasar factura. No es que ponga en duda que usted se dedique a lo que dice dedicarse (aunque francamente, me extraña sobremanera que usted se dedique a enseñar una lengua que con tanto ahínco combate), lo que más me sorprende es precisamente, si realmente se dedica a enseñar el catalán a sus alumnos, y por tanto y sin duda alguna en ese caso es usted un auténtico fracasado (profesionalmente hablando) no haya podido darse cuenta, cuando es un hecho objetivamente apreciado, que los alumnos salen de la escuela sin tener pajotera idea de catalán. Y todavía más me sorprendería, caso de dedicarse a lo que dice dedicarse, que no tenga un poco de pena por ese idioma que usted enseña y que sus compañeros de panfleto no cejan en intentar que desaparezca y privar de cualquier derecho. ¿Ha leído usted lo que dice su compañero de panfleto, el Sr. Ricardo Carreras, acerca de que el catalán que se habla en Aragón no es catalán sino "chapurrieau"? jajajaja. Aproveche que sus alumnos, por lo visto, no le hacen deamsiado caso e invierta su saber con ese señor y otros más de los de este panfleto mesetario para intentar que aprendan algo. Aunque se que será difícil ya que sus compañeros ya tienen una edad y por lo que se ve se han educado (muy mal por cierto) en el nacionalespañolismo más rancio, de ese que cierra mentes y razones, el de la españa negra de toda la vida, no ceje en intentarlo. La cultura se lo agradecerá. Y la inteligencia también. Muchos saludos

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