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LA VOZ LIBRE

Política

Ricardo Carreras

Ricardo Carreras

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales
miércoles, 20 de mayo de 2009, 11:53
Estado de Postración

España re-inventó en la Edad Media los parlamentos, décadas antes que Inglaterra, siglos antes que los Estados Unidos.

Como nuestros políticos no lo saben, desde 1983 se lleva a cabo el llamado Debate del Estado de la Nación, fórmula inspirada en la yanqui State of the Union Address.

Si un reportero saturniano -habitante de Saturno- hubiera analizado el debate de este año, bien podría concluir que el estado de nuestra nación es preocupante. Por fortuna, el espectáculo que dieron los señores diputados no representa fielmente a la nación española. Es falso -a veces- que cada pueblo tiene los políticos que merece. Los españoles los merecemos mejores.

La nación española goza de buena salud, aunque sí es triste el estado de nuestra autoproclamada clase política -que concepto tan antidemocrático, en democracia debe haber políticos-ciudadanos, que provengan de lo mejor de la sociedad, y no una casta oligárquica de profesionales al margen -o por encima- de ésta.

La grave crisis económica que nos sacude es internacional, pero aquí es peor que en otros países, y de ello son parcialmente responsables quienes nos gobiernan o nos han gobernado recientemente. Ninguno parece ofrecer soluciones claras.

El gobierno quiere curar a un enfermo de cáncer con tiritas y aspirinas. Así tardará mucho en sanar, y cuando lo logre será a pesar del médico, no gracias a él. Bello es querer hacer una tortilla sin romper ningún huevo, pero es harto difícil. En símil de zapatero, se me hace complicado remendar un agujero enorme en la suela sin gastar cuero o goma, sólo con grandes dosis de saliva y buena voluntad. Por estribor, la oposición Popular no ha sabido cocinar soluciones alternativas. Y si las tiene no ha sabido comunicarlas, porque pienso que la ciudadanía no tiene claro que las tengan.

Y si la crisis económica es preocupante, mucho peor es la otra crisis que azota España y mayor la negligencia de nuestros políticos ante ella –cuando no son cómplices de la misma.

En Cataluña, la ley que acaba de aprobar el Parlamento regional excluye una vez más al español como vehículo de enseñanza. Amén de flagrantemente inconstitucional -el español es oficial en toda España, y por tanto lengua propia de todos los españoles, dice con otras palabras nuestra ley de leyes -esta ley viola los derechos de los niños hispanohablantes. Ellos no pueden educarse en su lengua materna. En Florida o en Moscú podrían, pero en una parte de España, esos niños no pueden educarse en español.

Y peor incluso que esto ocurra, es que nuestros dirigentes políticos nacionales, los que se supone que nos representan, no lo ven o no le dan importancia. Llevan décadas haciendo la vista gorda.

Durante el debate del estado de la nación, ni nuestro primer ministro -eso es técnicamente en un régimen parlamentario la cabeza del ejecutivo, aunque aquí se le llame Presidente- ni el paladín de la oposición le dedicaron tiempo a este tema.

Igualmente, hicieron la vista gorda o le quitaron importancia a las anunciadas pitadas a los símbolos nacionales en Mestalla -su posterior censura por parte de la televisión que pagamos entre todos fue más que bochornosa, y nadie se cree que saliera del chivo expiatorio que pagó los platos rotos. Otro síntoma inequívoco de que nuestros dirigentes hacen la vista gorda mientras el virus del nacionalismo secesionista -más virulento que la gripe porcina- se propaga a sus anchas, transmitido por escuelas y teletaifas y los infectados hacen de las suyas.

En Galicia Feijóo ya retrocede en la defensa del español y del sentido común y comienza a defraudar a los que habían depositado en él esperanzas, o eso parece indicar el nombramiento de Anxo Lorenzo como director de política lingüística de la Junta de Galicia.

Hay que concluir que la economía está en un estado deplorable, pero nuestra crisis más grave es nacional.

De la primera antes o después nos recuperaremos, con ayuda descoordinada del Estado -central, autonómico o local- o sin ella.

La segunda crisis es mucho más complicada, y habrá que ver cómo podemos garantizar que todos los niños españoles puedan educarse en español o que nuestros símbolos nacionales se respeten, o que los madrileños o zaragozanos que compran un automóvil reciban el mismo apoyo que los navarros o murcianos.

Ante esta crisis, aliándose cuando les interesa con los que la generan, o haciendo la vista gorda, nuestra estupenda “clase política”, se halla -con contadas excepciones que confirman la regla, como Rosa Díez- en auténtico estado de postración.

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Encontrados 3 comentarios
Dice ser quoniam
domingo, 24 de mayo de 2009, 14:25
Carreras. Eres un gran intérprete de la realidad española. No sé por qué me da que tú no eres periodista. ¿Sabes por qué te digo esto?. Porque no eres anecdótico. Vas al centro de las cosas. Aguanta, aguanta y aguanta. No a los ataques, que prácticamente no los tienes, sino a la falta de opiniones sobre tus columnas. Estás escribiendo en un periódico digital que es una de las mejores aventuras que he visto en los últimos años. ¿Sabes por qué lo sé? Porque leo diariamente casi todos los periódicos en papel y digitales.

Dice ser Pedro Ramiro
jueves, 21 de mayo de 2009, 10:41
La desmembración del Estado y el proteccionismo del nacionalismo es vital para la instauración de la dictadura de los "progres". A mayor desunión, a mayor enfrentamiento, más libre queda el campo para imponer las tesis dictatoriales (control, control, desde el más absoluto descontrol y mientras las tortas idiomáticas, las tortas entre CCAA, y las tortas de los separatismos progresen, se podrán seguir acrecentando los nuevos impuestos, las nuevas coacciones y todo ello con la única finalidad de aborregar, porque desde el aborregamiento ¡que fácil es gobernar!; en el país de los ciegos el tuerto es rei (y no sé si de copas). Por cierto, en algo sí que coinciden todas las ideologías representadas en nuestra democracia (y por unanimidad): EN SUBIRSE EL SUELDO CUANDO TOCA, claro.

Dice ser más claro agua
miércoles, 20 de mayo de 2009, 16:12
se puede decir de otra forma, pero no mejor ni más claro...

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