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LA VOZ LIBRE

Política

Manuel Romero

Manuel Romero

Periodista y director de La Voz Libre
martes, 19 de mayo de 2009, 18:50
Romper los huevos

Media docena de lectores me han comentado la avalancha de noticias sobre el conflicto lingüístico en Galicia publicadas en La Voz Libre durante las dos últimas semanas. La apreciación es correcta. Un día sí y otro también desgranamos la evolución de los primeros actos de gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP), nuevo presidente de la Xunta, en torno a este problema. De hecho, un internauta me planteaba si en vez de La Voz Libre no deberíamos llamarnos directamente La Voz de Galicia.

No es que tengamos ninguna preferencia por razones familiares o políticas con el rincón noroccidental de España, sino que es esa comunidad la que se ha convertido en la prueba del algodón de la política lingüística del Partido Popular, confiado a ser quien desenrede la madeja del decreto que eliminó el castellano de las aulas.

No es Galicia, es el debate general el que debe conducir a la pacificación lingüística de España. Mientras no se establezcan algunos principios sobre los idiomas que se utilizan en nuestro país, una vez derogado por la práctica el artículo 3 de la Constitución, podrán repetirse casos tan sorprendentes como que el Gobierno de la Nación sea incapaz de hacer aplicar a la Generalitat de Cataluña las tres horas de Lengua Castellana, mientras que el PSC, partido que la gobierna, presente una moción en el Senado para que el aprendizaje de las lenguas cooficiales se incluya en los planes de estudio de toda España.

Parece que no basta con que la enseñanza esté transferida a las comunidades autónomas, y que la administración de ella sea especialmente inquietante en Cataluña, para que los nacionalistas -el PSC actúa como tal- quieran intervenir de forma unilateral en la política general española sin atenerse a ningún principio de coordinación, solidaridad o reciprocidad.

No es Galicia, es España, estúpido. Lo que allí se disputa es la viabilidad del sistema: la posibilidad de armonizar la lengua común con las locales, la de compaginar sentido común con sentimentalismos, la de concertar libertad con práctica. De este cocido ha de salir la sopa. Y ésa es la que está calentando a fuego lento Núñez Feijóo. Si ha elegido acertadamente al druida que obtenga la pócima mágica llamada ‘bilingüismo amable’ será su responsabilidad.

De momento, la amabilidad no parece ser una de las virtudes de aquellos que, a la sombra del poder, han desarrollado el monolingüismo antipático: óiganse los insultos a Gloria Lago –‘¡pim, pam, pum!’- en la manifestación de Santiago de Compostela, véanse las fotografías de acoso al sociólogo Miguel Cancio –gallinas, pita, pita-, que comete la aberración de impartir sus clases en castellano en la Universidad de la capital gallega.

Permanezcamos atentos a los acontecimientos, aunque largo nos lo fía Jesús Vázquez, consejero de Educación de la Xunta, que no cree que la madeja esté desenmarañada antes del verano de 2010. Sólo hay que confiar en que los del ‘pim-pam-pum’ y los de las gallinas no rompan los huevos.
 

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Encontrados 4 comentarios
Dice ser Fernando
domingo, 30 de agosto de 2009, 20:33
Quisiera decir que, según mi opinión, es Cataluña la que desea desmembrar a España, para luego chupar la sangre de 17 autonomías. Cataluña aleccionó a "Sabino Arana" para que creara el PNV, en Vasconia, una región siempre unida a Castilla. Ahora lo intenta con Galicia, donde el separatismo es casi nulo y sigue en Baleares, Valencia y quizás llegue a Murcia y Almería. Qué se enteren los catalanes que esa España que tanto denostan es la locomotora de Cataluña y que no se anden con tonterías los catalanes queriendo romper la gallina de los huevos de oro.

Dice ser Karelia
viernes, 22 de mayo de 2009, 09:44
Desde Cataluña: gracias por poner un poco de cordura con el tema de las lenguas cooficiales en España. Estoy totalmente de acuerdo con tus planteamientos y celebro que haya alguien ¡al fin! a quien no le dé reparo poner las cartas sobre la mesa.

Reconozco que desde el resto de España a los catalanes se nos ve como aprovechados, siempre pidiendo más. Lo único que puedo decir es que no somos todos así: cuando los políticos nacionalistas hablan de Cataluña, hablan de la Cataluña nacionalista, no de todos. Quizás somos una minoría quienes no pensamos como ellos, pero creo que es importante que el problema lingüístico y educativo se conozca en el resto de España y que se valore que no todos queremos lo que los nacionalistas defienden.

Dice ser jdgp
miércoles, 20 de mayo de 2009, 11:43
Sólo romperán huevos, aquellos que tengan "gallinas" que se los pongan; y desharán su madeja "linguística", aquellos que siempre la han tenido enredada o en el tejado.
Nosotros, pobres extremeños, ni tenemos madejas, ni huevos que romper, por añadidura, ni falta que nos hace.
Galicia, Cataluña, País Vasco, País valenciá... chuparon bastante de nuestra sangre, de nuestras gentes, de nuestro sudor. ¿no creéis que rompen huevos y deshacen madejas para seguir chupando?
Nacionalismos para qué, porqué, dónde, cuando... El castellano como la piedra angular de la enseñanza en España.

Dice ser Joan B.
martes, 19 de mayo de 2009, 22:32
Galicia puede ser el laboratorio, pero ningún lugar como Cataluña, donde impera el osais que todo lo silencia, para saber cómo se las gastan los nacionalistas de verdad, no los de gallinas con fotógrafo incorporado. Cataluña, Cataluña, ese es el muro levantado por la rutina cotidiana de agachar la cabeza y decir: Sí, Ubú!

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