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LA VOZ LIBRE

Política

Ricardo Carreras

Ricardo Carreras

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales
miércoles, 06 de mayo de 2009, 17:07
A fumar como chinos

China carga sobre sus espaldas el peso de un gobierno despótico. El partido comunista chino, férreamente leninista, maneja todos los hilos del poder, y cuando esa destructora burocracia se junta en algún lugar con la tradición tiránica de Asia, hay que ponerse a temblar. Si sumamos el respeto del gobierno chino hacia la democracia, los derechos humanos o la ecología la suma cabe en un grano de maíz, que diría José Martí.

En las mazmorras chinas se pudren decenas de periodistas. Cada año los verdugos gubernamentales “dan de baja” a tres de cada cuatro ejecutados en el mundo, o sea más de 1500 -en realidad se sospecha que son muchos más. Hay quien hace o ha hecho pingües negocios con los órganos de esos ajusticiados tras dudosa justicia. Pronto -en junio- se cumplen dos décadas de la masacre de la plaza de Tiananmem, donde unos valientes tanquistas con sus tanques, ametralladoras y fusiles asesinaron a centenares o miles de indefensos estudiantes. Es fecha que debe recordarse. 

El dictador chino Mao Tse Tung, “gran timonel” del navío patrio y principal fundador -o eso decía él aunque algunos historiadores ahora cuestionan la importancia de su papel- del partido único que gobierna China causó la muerte de millones de sus compatriotas. 

Compite con Stalin como el responsable político del mayor número de muertes de la historia de la humanidad. Ambos aventajan a Hitler, quien lucha duramente por el tercer puesto en esa macabra lista con el dictador camboyano Pol Pot -el que ordenó matar, entre otros muchos, a quien llevara gafas, como símbolo de intelectualidad, y convirtió Camboya en un inmenso campo de concentración y exterminio. Nótese que de los cuatro, por cierto, tres impusieron en su patria el totalitarismo comunista. Y mientras que Hitler tiene una merecida mala fama los otros tres disfrutan de mejor reputación de la que merecen, ya sea por ignorancia, desdén o desmemoria histórica. Muchos hicieron o hacen con ellos “la vista gorda”. Y algunos, como Alberti o Neruda, fueron más lejos. Ambos le escribieron a su muerte a Stalin sendas elegías poéticas, igual que hogaño García Márquez -comunista millonario- le ríe las gracias a Fidel Castro a cambio de sentirse poderoso. 

En general, los regímenes comunistas han tenido mejores relaciones públicas que las dictaduras “de derechas”, desde que Lenin refinó el arte de la propaganda. Los nazis, en eso, como en tantas cosas, se limitaron a copiar y mejorar a los bolcheviques. Todas las dictaduras son por principios igualmente reprobables e injustificables, si bien es justo reconocer que juzgando los resultados, el comunismo se lleva el premio a la eficacia en el reparto de dolor y miseria en el siglo XX, aunque lo disimuló bastante bien durante mucho tiempo. 

Volviendo a China, el gobierno mandarín -manda de verdad- se dio cuenta hace décadas de que el capitalismo de estado -o sea el comunismo real,- que concentraba todos los medios de producción y toda la propiedad en el estado es un ineficaz disparate económico -vigente todavía en Cuba o Corea del Norte. Entonces decidieron desprenderse de la economía centralizada y realizar reformas que liberaron las fuerzas creativas del pueblo chino, fomentaron la iniciativa privada y el trabajo y permitieron así uno de los períodos de crecimiento económico más impresionantes de la era moderna. 

Pero eso no hace al gobierno chino menos dictatorial. Los mismos jerarcas de siempre o algunos de sus parientes o amigos siguen en el poder, reprimiendo a los que discrepan de la línea oficial, encarcelando o internando en manicomios a disidentes que osan expresar algún grado de disenso, ya sea político, económico o social. 

Todavía permanecen en las retinas, gracias a la televisión, las imágenes de la reciente represión del gobierno chino a los tibetanos, que acaba de ser considerada como delito de lesa humanidad por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraza, y ya lo fue por otro juez, Ismael Moreno hace un mes. Ambos han solicitado interrogar a altos dirigentes de la dictadura -al ex presidente Jian Zemin éste, a tres ministros aquel. Les deseo suerte porque la van a necesitar. Dudo que vengan motu propio a que los “empapelen” pero quizás ganamos al menos que esos personajes no pisen territorio español, y nos evitamos bochornos como los que organiza el petrodictador guineano Teodoro Obiang cada vez que viene a España. 

Pues bien, en el condado chino de Gong'an en la provincia de Hubei obligan ahora a los funcionarios a fumar como chinos -nunca mejor dicho- bajo amenaza de multa si no lo hacen. A algún jerifalte del partido -que parte a quien no lo alaba, como canta Willie Chirino hablando del cubano-, se le ha ocurrido esa idea para promover la industria tabaquera local. A algún otro mandamás mandarín se le ocurrirá lo contrario, porque le molesta el humo, y prohibirá fumar a todos sus gobernados. 

Todo menos respetar la libertad de cada cual a meterse en la boca y los pulmones lo que le de la gana, siempre que no dañe la salud de los que le rodean.

En China, como en Cuba o en las otras naciones que sufren o han sufrido dictaduras en versión totalitaria -como explicó en su día Hannah Arendt, es totalitaria la dictadura que tiende o aspira a controlar la vida individual de las personas y todas sus relaciones sociales- unas cosas están prohibidas, y otras son obligatorias. 

En España deberíamos tomar buena nota de lo que hace el gobierno chino, para hacer lo contrario, claro está, y tener leyes que respeten la voluntad de cada cual respecto a la inhalación o exhalación de humos o la succión de cigarros, cigarrillos, pipas o cachimbas; al tiempo que garantizan que esas preferencias de cada cual no dañan al vecino. 

Con frecuencia pasamos del defecto al exceso, y si antes pecaba la legislación de timorata a la hora de defender la salud de los no fumadores, ahora parece que en ocasiones se ha pasado a lo contrario. Se me hace algo ridículo o absurdo contemplar a grupos de fumadores en la calle en pleno invierno tiritando de frío, o que un fumador, solo, no pueda fumar en su propio despacho. Si alguien que trabaja solo fuma en su despacho y abre la ventana, no daña a nadie. Debería poder hacerlo sin violar alguna ley o norma. Igualmente si un taxista es fumador y su cliente también, se me hace absurdo que no puedan fumar con las ventanas abiertas mientras dura ese trayecto. De la misma manera, podrían habilitarse salas especiales para fumadores en centros de trabajo, aeropuertos o estaciones de trenes, donde no entren los que no quieren que el humo les dañe la salud pero sí los que no tienen reparo en acortarse la vida a cambio de un poco de placer, ya sea por pose existencial, adicción a la nicotina o fijación oral.

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Encontrados 5 comentarios
Dice ser Pedro Ramiro
lunes, 18 de mayo de 2009, 18:50
Agradecido Ricardo por tus artículos. Muy buena esta descripción de las Dictaduras Comunistas. Quién tenga oídos que oiga. Te sigo y por ti a todos los columnistas de La voz Libre. Enhorabuena por esta ventana. Un abrazo.

Dice ser Arnau
viernes, 15 de mayo de 2009, 00:02
Excelente crítica a las dictaduras comunistas, especialmente China felicidades.

Estraño camino para criticar la ley antitabaco. A mi parecer es una ley floja. El futuro apunta hacia una restricción total en lugares cerrados donde hay, o puede haber, no fumadores. Y así debe ser. Viajen un poco y verán como los países más avanzados ya aplican esta política y la gente se ha adaptado perfectamente. Viendo además una reducción sustancial del número de fumadores, y los que siguen fumando, lo hacen mucho menos. La península está atrasada.

Y por cierto, soy fumador.

Dice ser Viajante
jueves, 14 de mayo de 2009, 22:42
Esperemos que el Zp no quiera parecerse a los chinos en ninguna de sus acepciones, que sino apañaos vamos, lo digo porque el orden y conciento, asi como la justicia y la seguridad cada dia estan hundiendose mas y el dia que la justicia desaparezca, si podrá darse lo que hoy se da en China.

Dice ser robert
sábado, 09 de mayo de 2009, 23:03
Pero que poco critican a los chinos el PP o los gobiernos de derechas..se dedican a hacer negocios con ellos..hasta moragas fue invitadoa un congreso del partido comunista chino y fue tan feliz, y luego decia que eso no se parece nada a lo de cuba, etc. Que cinismo..que jeta mas dura el tio....

Dice ser luis antonio p.
viernes, 08 de mayo de 2009, 17:28
excelente...ya era hora que alguien le diera caña a los déspotas chinos...qué verguenza cuando se pasean por todo el mundo sobre alfombras rojas, sin qu enadie les diga nada...y lo delos juegos olímpicos....propaganda pura...

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