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LA VOZ LIBRE

Política

Antonio Robles

Antonio Robles

Periodista, profesor y político
lunes, 12 de diciembre de 2016, 18:40
El ejército de Cataluña

Me ha sorprendido que haya escandalizado tanto el vídeo de unos niños pequeños de la escuela Guillem Fortuny de Cambrils (Tarragona) en el que son adoctrinados presuntamente por su maestro en el odio a España. Me ha sorprendido porque desde hace muchos años las escuelas de Cataluña son las madrazas del catalanismo y, a pesar de las evidencias y las innumerables denuncias de la Resistencia al nacionalismo a lo largo del tiempo, nadie ha querido ver, nadie ha querido escuchar, nadie ha querido saber. Hasta hace bien poco. Cuando el mal se ha convertido en metástasis. De hecho, corren por la red varios de estos vídeos sin pixelar, por lo que declino incluirlos, incluso mucho peor que el linkado en este párrafo.

La actual radicalización del odio contra España tiene en la escuela su principal fábrica de independentistas. Eso que Félix de Azúa calificó de “pedagogía del odio”.

Los maestros son el verdadero ejército de Cataluña. No es una frase, no es una acusación, es la evidencia de 35 años de intendencia catalanista. La comenzó Jordi Pujol en su primera legislatura instando a maestros y profesores a reciclarse en catalán, y en su defecto, empujándoles a pedir destino fuera de Cataluña. Con consentimiento o sin él. Era la primera fase, la primera embestida, detrás de la normalización venía el adoctrinamiento nacionalista. A consecuencia de ese acoso salieron de Cataluña 14.000 maestros y profesores en el corto plazo de 5 años (de 1980 a 1985). Ayudó a esa limpieza lingüística la campaña de los medios, los escraches de Crida a la Solidaritat, y el secuestro y el tiro del grupo terrorista Terra Lliure en 1981 contra un profesor de Lengua y literatura española de un instituto de Santa Coloma por osar encabezar un manifiesto que denunciaba los planes de limpieza cultural y lingüística que estaba llevando a cabo la Generalidad de Cataluña: “Por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña”. Lean este texto y pregúntense dónde estaban cada uno de ustedes cuando esto pasaba ante sus ojos y no repararon. El Estigma de facha era el antídoto.

Despejado el terreno, el vacío dejado fue inmediatamente ocupado por filólogos catalanistas y maestros del régimen. Era parte de un plan de Jordi Pujol para la nacionalización de las conciencias de las nuevas generaciones diseñado en principio para la escuela, pero completado posteriormente para alcanzar al resto de la sociedad. Sin excepción alguna. Se filtró a la prensa como Programa 2000 (Documento: las propuestas para crear conciencia nacional) en octubre de 1990. Pretendía colonizar las consciencias de todos los estamentos de la vida política y social. Era preciso adoctrinar en el sentimiento nacionalista a profesores, padres y niños, colocar al frente de los medios de comunicación a activistas del nacionalismo capaces de transmitir el sentimiento nacional, ocupar consejos de dirección de bancos, entidades deportivas y religiosas y resto del tejido social. El Periódico y 'El País' lo filtraron el 28 y 29 de Octubre de 1990. Si nadie con responsabilidades políticas, sociales y mediáticas se opuso a la impostura a pesar de las evidencias es cuestión tan controvertida como lo ha sido durante décadas la ignorancia del pueblo alemán en los años treinta sobre los abusos doctrinarios del nacionalsocialismo.

Salvadas las distancias, todas las distancias que sean necesarias, la acción de adoctrinar impunemente a unas criaturas en el odio a los españoles que los mayores les inculcan ante la pasividad de autoridades y responsables docentes, nos sitúa exactamente a la altura de la Alemania nazi, cuyas autoridades administrativas, políticas, policiales y fiscales miraban a otro lado o colaboraban activamente cuando se comenzó a inculcar a niños y grandes el odio a los judíos. Incluso después de su derrota siguieron silbando cuando se les preguntaba cómo era posible que nadie se hubiera dado cuenta de nada. La película “los rebeldes del swing” desnuda como pocas el adoctrinamiento de la juventud ante la pasividad de la población. El adoctrinamiento de los niños en la escuela es constante en todos los regímenes totalitarios, sean comunistas (Jemer rojos, estalinismo, maoísmo, castrismo) o dictaduras de derechas (como la de Pinochet, la de Videla, el nazismo o el franquismo). Lo que tiene de novedad el nacionalcatalanismo es que lo está haciendo en una democracia bajo una dictadura blanca, como denunció Tarradellas a principios de los ochenta para definir el régimen de Pujol.

Las etapas hacia el rechazo del otro son progresivas. En Cataluña ya se ha recorrido un largo camino, sin que los responsables tengan conciencia alguna del mal, muy al contrario, se sienten ufanos colaborando como una piña en la creación de patriotas catalanes. Aunque sea a costa de inculcar a niños odio a otros niños que mañana serán adultos, porque niños como ellos son ahora los niños españoles que han de maldecirlos mañana por el mero hecho de serlo. Y eso es, además de una obscenidad moral, un delito de odio contemplado en el Art. 510.1.a.1.b del Código Penal donde establece penas por incitar directa o indirectamente “al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía”. Tales penas pueden llegar a “prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses”.

En esto consiste su revolución de las sonrisas, en envenenar la mente de las futuras generaciones con las técnicas más miserables, pero envueltas en cultura y buen rollito en el marco intachable de la escuela. La cuestión es presentarse como víctimas, que todo parezca pacífico, democrático, adornado siempre con discursos de seda. Aunque su delirio empiece a impedirles ver que lo que consideran normal es una vejación más propia de un trastorno obsesivo compulsivo colectivo que una labor liberadora.

Lo que ha pasado en la escuela Guillem Fortuny de Cambrils (Tarragona) no es una excepción. A diario, de mil formas sutiles se transmite el desprecio a España, se manipula la historia, se crean marcos mentales donde los catalanes no tienen nada que ver con el resto de españoles, se rompen los lazos afectivos y se convierte la lengua común en extranjera. A través de un cómic aparentemente inocente, seleccionando textos en castellano en los libros de texto sólo cuando se refieren a Franco, a la falange o José Antonio, con juegos donde los españoles siempre son colonos, imperialistas y malvados, con oficios de policías represores, chachas y personas marginales, colgando posters con los colores del independentismo, carteles alegóricos al resentimiento que se inculca, objetos decorativos y símbolos nacionalistas, senyeres y estelades a granel, llamadas a manifestaciones secesionistas, arengas en clase cada vez que los tribunales emiten una sentencia contraria a sus intereses, comentarios de textos especialmente elegidos para volver al victimismo una y otra vez, obsesivamente hasta crear un microclima dónde no es posible respirar, pensar y sentir otra cosa que no sea dentro de los mensajes inoculados desde la escuela a TV3. No se salvan ni los dibujos animados, ni los escritores e historiadores que son requeridos para dar una charla en escuelas e institutos con la disculpa de la literatura o el temario de ciencias sociales que toca.

Repito, el caso de la escuela de Cambrils no es una anécdota, pero si lo fuera, deberíamos preguntarnos cómo es posible que un atropello así se lleve a cabo sin que nadie levante la voz. Si un maestro pederasta hubiera osado tocar un solo pelo a uno de esos niños, sus padres, los medios, la dirección, el gobierno hubieran actuado con lógica indignación al instante. Pero se ejerce la pederastia mental con total impunidad, a la vista de todos, grabándola y difundiéndola en las redes sociales y nadie dice nada. Por lo que se ve, la construcción nacional lo justifica todo. Ahí está el mal, no tanto en que haya un maestro pederasta de almas, sino que la sociedad entera y sus instituciones lo amparen y protejan. Eso fue Alemania. Aunque se indignen por la comparación.

A Jordi Pujol habría que meterle en la cárcel por corrupción económica, pero habría que encerrarlo mucho antes por corrupción de menores, porque es él quien ha destruido la maravillosa sociedad catalana que superó el trauma del franquismo con una transición modélica y unos ciudadanos comprometidos con la Constitución, la democracia y la convivencia cultural, lingüística y nacional. Él ha destruido todo eso, el peor crimen de los posibles.

*NOTA AL PIE: Cuando afirmo que “los maestros son el ejército de Cataluña”, debe entenderse que el nacionalismo tiene en la escuela un número elevado de maestros independentistas que ejercen de ello, pero no son todos, ni siquiera son la mayoría, pero por la hegemonía moral del nacionalismo, y la fuerza de las instituciones políticas en manos nacionalistas, actúan como si lo fueran. El resto, en una proporción elevada, callan. Es la manera más cómoda de pasar desapercibidos. Y quienes se oponen, cada vez con mayor claridad, son apestados sociales, enemigos de Cataluña. A esto hemos llegado.

> En la imagen, niños catalanes en el colegio.

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Dice ser José Ruiz
martes, 10 de enero de 2017, 11:56
De acuerdo en casi todo.
Y explico el "casi".
Tú mismo, creo que fuiste profesor o al menos, con seguridad, alumno en tiempos del innombrable (Franco). Personalmente lo fui y conozco a infinidad de profesores que lo fueron en aquella época en todos los niveles.
El resultado de aquel adoctrinamiento, suponiendo que lo existiera (a gran escala, esto es que lo practicaran la mayoría del profesorado) ha sido un rotundo fracaso. Tú mismo sirves de ejemplo: antifranquista convencido y practicante. Es más, en mi medio ambiente no conozco a un solo franquista y públicamente ni políticamente existen.
Así que pido un poco de realismo, o todos los que lo fueron, hoy son conversos, lo que demosraría que tal adoctrinamiento fue un fracaso

Dice ser así es
jueves, 29 de diciembre de 2016, 22:01
Caspalunya nacionalista estelada puro adoctrinamiento y odio a todo lo español.

Dice ser Al primero
jueves, 15 de diciembre de 2016, 22:27
Quizá debería usted aprender a leer, el artículo no critica las clases en catalán, sino el adoctrinamiento y el odio hacia lo español.

Dice ser Anónimo
jueves, 15 de diciembre de 2016, 14:17
¿Será que lo de acusar de "antiespañol" se lleva en los genes? o ¿será que los victimistas son los castellanoparlantes que con toda su actitud de ofendidos les dicen a otras personas catalanoparlantes que por favor les hablen en castellano, que para eso estamos en España?

Dice ser Al anónimo
miércoles, 14 de diciembre de 2016, 16:08
En ninguna parte de España se enseña a odiar a nadie en las escuelas, ni se cuentan milongas de opresores y oprimidos, ni se acusa de "antiespañol" a nadie.
Siempre el victimismo, siempre llorando. Que pena de gente

Dice ser Josep Lluís
miércoles, 14 de diciembre de 2016, 11:48
Señor Robles: le felicito vivamente por este magnífico y valiente artículo. Efectivamente, deberíamos hacer autocrítica porque prácticamente TODOS somos culpables: Unos por acción y otros, por omisión. Porque ha sido más cómodo (y para algunos, también más rentable) callar que oponerse. Voy a difundir este texto todo lo que pueda. Le hago llegar un abrazo y mi admiración.

Dice ser Anónimo
martes, 13 de diciembre de 2016, 13:36
Supongo que los maestros en Salamanca "adoctrinan" en españolidad a sus estudiantes, ya que no creo que las clases se den íntegramente en inglés, que les digan que no son españoles sino que son europeos, que el español es una lengua de aldeanos o que si quieres ser español eres un radical nacionalista antieuropeo. Cuando en España, si todos los ciudadanos de todos los territorios no se "convierten" en castellanoparlantes son antiespañoles, es normal que haya catalanoparlantes que digan que Cataluña no es España. Vamos, igualito que Portugal.

Dice ser Javier i
lunes, 12 de diciembre de 2016, 19:53
A LA MI ER DA

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