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LA VOZ LIBRE
martes, 01 de junio de 2010, 19:52
El PP seguro de ganar, el PSOE, convencido que debe rectificar

Con la calificación de 'tsunami', publica este domingo el diario 'El Mundo' los datos de una encuesta efectuada esta misma semana, según los cuales, Rajoy ganaría hoy unas elecciones generales con una mayoría absoluta superior a la de Aznar: lograría un 45,6 por 100 de los voto, frente al 35,1 por 100 del PSOE. O como dice el mismo diario, el vuelco electoral recorre España.

Si hoy se abrieran las urnas, el resultado depararía una victoria abrumadora del PP, por mayoría absoluta, según la encuesta de Sigma-Dos. Esos 8,8 puntos de ventaja del PP, que se ha dejado el PSOE en el camino son el resultado de sumar los que ganan otras tres formaciones -PP, IU y UPyD-. Desde los comicios de 2008 a la actualidad, IU logra ganar 1,3 puntos.

Por su parte, nos cuenta el diario 'El País' que casi todo lo que hace Mariano Rajoy en los últimos meses tiene un origen: la noche electoral de 2008. El líder del PP aún confiesa en alguna ocasión que, con el resultado que él obtuvo (10,2 millones de votos), le parece difícil de entender la derrota. En los siguientes días, después de decidir que seguía, Rajoy tomó una determinación clara. Si quería ganar, tenía que lograr dos cosas. Acabar con la buena imagen de José Luis Rodríguez Zapatero -en el entorno marianista siempre han temido su capacidad para conectar con jóvenes y mujeres- y desmovilizar a la izquierda que votó al PSOE "sólo para que no gobernara el PP", en palabras del líder.

Pues bien, por primera vez en los casi seis años que lleva Rajoy como líder de la oposición, en el PP se ha instalado la convicción absoluta de que ha logrado los dos objetivos. Lo más importante en la estrategia de Rajoy era la destrucción de la imagen de Zapatero.

Ahora están convencidos de que la crisis económica irá a peor, que Zapatero tendrá que tomar más medidas dolorosas, y que los sindicatos se enfrentarán a él, por lo que tiene la calle perdida.

Y entre tanto, según explica otro trabajo periodístico de 'El País', Zapatero ha asumido la necesidad de afrontar con urgencia las "singularidades negativas" de la economía española, la de un mercado laboral que cae exponencialmente en tiempo de crisis; la de un entramado financiero desmesurado y la de una edad de jubilación real por debajo de la oficial, de 65 años. Estas reformas y los Presupuestos están jalonadas por una carrera de obstáculos para Zapatero por el malestar por el recorte social aprobado el jueves, la ausencia de apoyos políticos estables y la decisión del líder del PP de dar por acabada la era Zapatero.

Su primera prueba será afrontar el reto de los sindicatos que ya han convocado una huelga de los empleados públicos para el 8 de junio y que no descartan una huelga general si impone por decreto la reforma laboral, en los próximos días, algo muy probable ante la dificultad de que empresarios y sindicatos la pacten en los próximos días. La estrategia de Zapatero, si tiene que intervenir por decreto consiste en tratar de mantener el diálogo y pactar los desacuerdos.

En cuanto a la reforma del sector financiero y la Ley de Cajas, que se aprueban en las próximas semanas, no van a presentar problemas porque están pactadas por Zapatero y Rajoy. Otra cosa es la reforma del mercado laboral, si se zanja por la vía del decreto; la de las pensiones, que se tramita en el Congreso, y la Ley de Economía Sostenible, que supone un impulso a la productividad de la economía española. En estas reformas, claves para que España salga del agujero, es donde más se echa en falta la estabilidad política de Zapatero y donde más chirría el papel de Rajoy, que ha decidido aprovechar la grave situación de la economía para tratar de echar al presidente del Gobierno, como mostró el jueves votando en contra del recorte de gasto social.

Ayer, el comisario europeo de la Competencia, Joaquín Almunia, criticó a Rajoy por anteponer sus intereses electorales a los del país. Zapatero confía en que los partidos nacionalistas moderados vuelvan a hacer gala de sentido de Estado ante unas reformas que son exigencias europeas y que no son tan duras como el decreto del recorte social.

El siguiente reto para Zapatero son los Presupuestos, en septiembre. La inmediatez de las elecciones catalanas impide el voto de CiU y las medidas contra la crisis, el de la izquierda. Sólo le quedan Coalición Canaria y el PNV. Este partido, que votó en contra del recorte de gasto social, ha dicho que su voto del jueves no condiciona el de los Presupuestos. Pero el Gobierno teme que las exigencias del PNV serán difíciles y tendrán que ver con medidas que repercutan negativamente en el Gobierno de Patxi López, al que los peneuvistas hacen oposición en Euskadi.

Con este calendario por delante, sostiene 'El País', Zapatero no se plantea, de aquí a después del verano, ningún adelanto electoral ni cuestión de confianza ni siquiera un cambio de Gobierno. "Es la hora de las reformas contra la crisis. No estoy en la reflexión electoral", dice Zapatero, según fuentes de su entorno.

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