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LA VOZ LIBRE
jueves, 27 de mayo de 2010, 12:14
Quién recorta más

Tras los recortes del gasto que hubo de decretar el Gobierno griego de Papandreu para afrontar su propia crisis y la del euro, son ya varios más los gobiernos europeos que se están viendo en la misma necesidad urgente y apremiante de hacer frente a los desmesurados gastos que estaban produciendo y de recortarlos de manera drástica. De momento, y por los datos que estamos teniendo, el recorte más drástico y voluntarioso es el que se propone hacer Italia, que como los de Grecia, Portugal, España, Gran Bretaña, pasa por reducir el peso del gasto y empleo públicos, luchar contra la evasión fiscal y la economía sumergida y de este modo enviar un mensaje de rigor a los mercados y los especuladores. Las líneas rojas que marcan el plan de austeridad del Gobierno italiano aspira a alcanzará un valor global de 24.000 millones, repartidos a la mitad entre 2011 y 2012. El primer ministro italiano, Berlusconi, tras negar durante dos últimos años la existencia misma de la crisis y tras presumir luego de que Italia lideraba la recuperación mundial, finalmente, presenta un plan que su número dos, Gianni Letta, explicó diciendo que "Italia necesita hacer grandes sacrificios para escapar del peligro de Grecia; esperemos que sean provisionales". La oposición ya ha calificado el plan como "un pastiche".

Las medidas italianas mezclan la contención del gasto, la lucha contra la evasión fiscal y la búsqueda de nuevos ingresos. Según se sabe, se congelarán durante tres años los salarios de los funcionarios; se bloquea el acceso a las pensiones; aumentan un 10 por ciento las cuotas fiscales de las opciones por acciones y los bonos variables en el sector privado; se harán nuevos peajes en las circunvalaciones de las ciudades; se obliga a los profesionales a facturar todos los servicios por encima de los 3.000 euros y se restringen los pagos en metálico hasta los 5.000 euros para reducir la evasión fiscal. Además, se emprende la regularización, con una multa, de 2,5 millones de inmuebles ilegales, partida que puede suponer 5.000 millones de euros en nuevos impuestos. Aseguran en Roma que el ministro de Economía, Giulio Tremonti, ha tenido que hacer encaje de bolillos para cuadrar la maniobra financiera sugerida por la UE y el FMI para el bienio 2011-2012. Los problemas italianos, según la OCDE, proceden de la elevada deuda pública (el 116 por ciento del PIB, con un déficit del 5,3 por ciento) y de la excesiva carga de la administración pública sobre la economía. Con 3,5 millones de funcionarios, Italia es el quinto país europeo, tras Irlanda, Grecia, Portugal y España, donde más ha aumentado el gasto del sector público desde 1999 hasta ahora: creció un 42,5 por ciento frente al 35,7 por ciento de la media europea, el 53,1 por ciento de España, el 110,8 por ciento de Irlanda y el 17,1 por ciento de Alemania.

Sin duda relevante es que la hasta ahora omnipotente Protección Civil, base del llamado governo del fare (el gobierno que hace cosas) y fuente del escándalo de corrupción de los Grandes Eventos, pasará a ser controlada directamente por Tremonti. Además, el ajuste golpeará el bolsillo de sectores tradicionalmente cómplices del centro derecha, como los dirigentes de los 10.000 entes públicos; los profesionales poco amantes de facturar el IVA, y los 500.000 empresarios que declaran al fisco rentas de menos de 15.000 euros al año. Tratando de evitar la contestación social, el ajuste evita cargar las tintas sobre las capas más pobres y las clases medias, que son quienes pagan masiva y religiosamente sus impuestos y han abonado ya, por adelantado, la factura de una crisis que en dos años ha dejado la cifra desempleo en 2,1 millones de parados y ha obligado a cerrar millares de fábricas y empresas. Los evasores de impuestos serán otro objetivo del plan, tras saberse que Italia deja de ingresar cada año 100.000 millones de impuestos por culpa de los evasores y la economía sumergida (el 22 por ciento del PIB). De momento, Berlusconi renuncia a las reformas estructurales que Italia necesita para generar empleo y mejorar la productividad. De momento...

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Dice ser ÑLVQSRÑ
viernes, 28 de mayo de 2010, 10:39
Es curioso los catalanes, vascos, gallegos, andaluces, etc. no quieren fusionarse con cajas de otras regiones de España, (si quedarse con ellas a precio de saldo) resulta que en esta Castilla (dividida en cinco comunidades), pues no les importa fusionarse con otras cajas no castellanas. Yo creo que los castellanos podíamos copiar de ellos. SI LOS CASTELLANOS NO NOS UNIMOS SEGUIREMOS SIENDE EL CUL…DE LO QUE QUEDA DE EXPAÑA. El primer paso es votar partidos castellanos, para unirnos, espabilarnos de esta modorra, tener voz y recuperar el poder que tuvo Castilla.

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