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LA VOZ LIBRE
martes, 11 de mayo de 2010, 17:38
De dónde saldrá el nuevo recorte del gasto

Esa parece ser, ahora mismo, la gran duda, o la gran incógnita, una vez que los máximos dirigentes de la UE convencieron este fin de semana al presidente español, Rodríguez Zapatero, de que convenía que el recorte del déficit público se hiciera más rápidamente de lo inicialmente previsto. La previsión y el compromiso consistía en habernos situado desde el 11,3 por ciento con el que se cerró 2009, en un 3 por ciento en 2013, a razón de una rebaja de tres o cuatro puntos por año. Pero eso resulta insuficiente, y ahora, el Gobierno de Zapatero-Salgado hace los correspondientes números para rebajar este mismo año y el que viene los gastos públicos hasta el 6,5 por ciento, aproximadamente, para aplacar a los mercados y a las agencias de calificación de la deuda. De manera que, en efecto, el Gobierno se apresta a reducir en lo que queda de año esos cinco millones del gasto previsto para este año, y otros diez mil más para el año que viene. ¿De dónde saldrán los recortes, quién afectará esta reducción drástica?

La filosofía de Zapatero, y la de algunos otros dirigentes de la Unión, era de reducción progresiva, para que los gastos sociales o el llamado "estado del bienestar" no se vieran súbitamente alarmados y afectados por un mayor recorte adicional. Otras instituciones como el FMI o el propio Banco Europeo, y también el principal dirigente de la oposición, Mariano Rajoy, venían apremiando a acelerar esa reducción de los gastos del Estado. Rajoy, Cospedal y Sáenz de Santamaría habían coincidido en el mismo argumento, para convencer a Zapatero: Si tú no haces los debates, otro vendrá que te los hará..., en referencia a las instituciones comunitarias. Finalmente, Zapatero ha cedido a las presiones comunitarias, y se comprometerá a un gasto muy inferior al previsto este mismo año y el que viene. El Gobierno apenas tiene un par de días para concretar sus planes y propósitos, toda vez que el miércoles está previsto que José Luis Rodríguez Zapatero comparezca en el Congreso y concrete esa rebaja adicional que ya está preparando Elena Salgado, y a la que deberán ceñirse los restantes ministros y altos cargos del Gobierno, y de las autonomías y ayuntamientos, cabe suponer.

Todo sea por la necesaria austeridad y por la credibilidad a la que fuerzan los mercados, convertidos en guías implacables. Los mercados determinan la velocidad de los cambios y de los ajustes, y ya se ha tenido que olvidar qué produjo la crisis, y quién la pagará, que no es otro que el ciudadano contribuyente. En efecto, los gastos "suplementarios" originados por la crisis -los 400 euros de "propina", los mayores costes de las contribuciones a los parados, las subvenciones para crear empleo en ayuntamientos, la menor recaudación de los impuestos-, todo eso se acumula ahora en la necesidad de devolver al Estado los dineros que éste aportó "de más" en unos meses difíciles, y cuando todavía está por ver el ritmo de la recuperación apenas vislumbrada, o imaginada, en las últimas semanas o acaso meses. Pero la prioridad ya está aceptada: primero, recortar gastos, disminuir el déficit público. El resto ya se irá viento. Pero, de momento, la urgencia es cortar, cortar, cortar.

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