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LA VOZ LIBRE
lunes, 19 de abril de 2010, 15:30
Incierto futuro de Camps

Con un inesperado viaje a Bruselas el presidente valenciano, Francisco Camps, pasó de su acostumbrada presencia en las calles alicantinas con motivo de la Romería de la Santa Faz. Se entiende. Acababa de saber que el Tribunal Supremo ha dado luz verde a los recursos de la Fiscalía y el PSOE contra el archivo de la causa seguida contra él por cohecho impropio, decretado el 3 de agosto del año pasado por la sala de aforados del TSJV (Tribunal Superior de Valencia), presidida por su "más que amigo", Juan Luis de la Rúa.

De nuevo, el engorroso asunto de los trajes que el tal "Bigotes" (Álvaro Pérez, en el Registro Civil) regalaba al presidente de la Comunidad y otros cargos de su entorno, mientras la empresa de aquel, Orange Market, se beneficiaba con contratos de obras o servicios adjudicados por el Gobierno de Camps. Según el juez instructor de la causa, José Flors, de esas prácticas se derivaron hasta once indicios del delito de cohecho impropio. Hasta el punto de que abrió un procedimiento con jurado popular para juzgar al presidente valenciano, después de haberle hecho comparecer como imputado.

De aquella comparecencia (mayo de 2009) es un pasaje muy revelador respecto a lo mal que Camps ha llevado este asunto. Cuando el juez Flors le preguntó si el tal Pérez, "El Bigotes", le debía algo, el presidente de la Comunidad respondió: "Todos los valencianos me deben mucho. Reconocen mi empuje". Eso ocurrió en sede judicial, pero no fueron muy distintas sus respuestas cada vez que se le preguntaron sobre el asunto en el Parlamento o en los medios de comunicación.

El caso es que el Supremo ha reabierto el horizonte penal de Camps. A instancias de la Fiscalía y también de sus adversarios políticos, que además han presentado otra querella para reabrir, igualmente, el asunto de la financiación ilegal del PP en Valencia, también rechazado en su día por el TSJV Que la política está por medio de los asuntos judiciales está claro. Los socialistas quieren a Camps en el banquillo. Según ellos, porque no le han podido tener nunca en el Parlamento (Las Cortes) para preguntarle sobre las sospechosas relaciones entre la trama Gürtel y la dirección del PP valenciano, la forma de llevar a cabo las contrataciones públicas o la presunta financiación ilegal del partido. Camps siempre ha recurrido al portazo a la ironía para echar balones fuera. Y eso es una falta de respeto a los ciudadanos y a sus representantes legítimos.

Sus desplantes ante los periodistas y sus reiteradas negativas a rendir cuentas ante el Parlamento le están pasando factura judicial por algo que, de otro modo, no hubiera tenido demasiado recorrido. De momento, Camps queda pendiente de una fecha, el próximo 12 de mayo, para saber si la sala de lo penal del Tribunal Supremo, que también juzga a Garzón, decide si confirma el archivo de la causa o se la devuelve al TSJV para que siga investigando. Lo segundo sería letal para Camps, de cara a las próximas elecciones autonómicas.

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