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LA VOZ LIBRE
lunes, 12 de abril de 2010, 14:30
Así se defiende el PP

Cuando estalló el caso Gürtel, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, declaró en presencia del líder de su partido: "Mariano, vienen a por nosotros", Ahora, un año después, acaba de decir en el parlamento regional que fue ella quien destapó la trama. Dos excelentes fogonazos para cruzar el populismo de la lideresa con el desconcierto de un PP acosado por los episodios de corrupción detectados en su entorno político.

El "Mariano, vienen a por nosotros" responde al viejo truco que consiste en arremeter contra el mensajero o denunciar una conspiración del enemigo exteriore. En el argumentario oficial del partido aún se acusa al ministro del Interior de utilizar a la Policía para elaborar informes contrarios al PP. Pero nunca ese utilizó este recurso con tanto descaro como en un comunicado oficial del PP publicado el 7 de octubre de 2009, inmediatamente después de levantarse parcialmente el secreto del sumario "Gürtel", que afectaba a 17.000 folios.

Además de negar financiación ilegal y alegrarse de la falta de novedades -o sea, como ahora, en el reciente levantamiento del secreto sumarial-, el comunicado denunciaba las sistemáticas filtraciones que se venían produciendo. Y añadía: "Con la misma firmeza denunciamos que el PP está siendo víctima de una actuación sectaria y partidista del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado. Jamás se había producido un comportamiento tan parcial y sectario contra una formación política como el protagonizado por Cándido Conde Cumplido, Teresa Fernández de la Vega y Alfredo Pérez Rubalcaba".

La segunda línea argumental seguida por el PP como reacción a un escándalo que le concierne tan directamente es la supuesta contundencia de su partido contra la corrupción. Sin mover un músculo, el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, se reafirma en el lema utilizado en la conquista de la Moncloa: "El PP es incompatible con la corrupción". Pero Matas, Fabra, Bárcenas, Merino, y por supuesto, Francisco Correa, invitado en la boda de Anita Aznar, no fueron precisamente incompatibles con el tiempo político del suegro de Alejandro Agag.

En esa línea, y tal vez motivada por ese clarinazo conmemorativo de Aznar en Sevilla (20 aniversario del congreso de refundación del PP), a Esperanza Aguirre no se le ha ocurrido otra cosa que erigirse en la desencadenante del caso Gürtel, como poniéndose a la cabeza de la manifestación por la decencia en la política. Nos explica ahora que su postura en cierta venta de suelo municipal suscitó los enfrentamientos que empujaron a un concejal del PP a denunciar la trama corrupta montada por Correa.

Mal seguimiento debió hacer de las consecuencias de su postura, cuando su administración firmó al menos 300 contratos con las empresas Gürtel y tantas criaturas políticas suyas aparecen implicadas en el caso.

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