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LA VOZ LIBRE
jueves, 23 de julio de 2009, 15:37
El diálogo social en cena a tres bandas

Esta noche del miércoles se va a producir el muy esperado encuentro, en cena en La Moncloa, entre las tres partes que integran el llamado diálogo social, empresarios de CEOE y CEPYME, sindicalistas de UGT y CC.OO. y el propio Gobierno, generalmente representado por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Celestino Corbacho, y hoy también por el jefe del gabinete, José Luis Rodríguez Zapatero, que actúa como anfitrión del encuentro. ¿Por qué es relevante el encuentro? Porque todo permite suponer que la mesa de diálogo social de patronal, sindicatos y Gobierno, podría llegar, finalmente, al esperadísimo acuerdo que se ha venido "cociendo" en las reuniones anteriores de los interlocutores sociales urgidos y presionados por la opinión pública y la opinión política para, finalmente, dar algún fruto "visible" que pueda ser empleado en la lucha contra la crisis.

Desde hace meses, se ha reclamado que los agentes sociales se pusieran de acuerdo en alguna forma de reforma que facilitara dos cosas: de un lado, la creación de empleos, y de otra, la protección de los desempleados de larga duración que empiezan a quedarse sin subsidios, al agotarse el tiempo de su disfrute. Pues bien, es posible que pudiera anunciarse, tras la reunión que hoy mantengan los integrantes de la mesa del diálogo social, y después de las deliberaciones de los días anteriores una mínima rebaja de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social para facilitar la creación de empleos.

Parece haber suficiente acuerdo para recortar esas cotizaciones en punto y medio; medio que sería definitivo, y uno solamente en este año crítico que viene, hasta 2011. Es sabido que las posiciones empresariales eran muchísimo más exigentes, y que ha sido muy laborioso que se "retuvieran" en ese punto y medio probable. El cálculo de lo que cuesta cada punto menos de cotización puso a los sindicalistas, y al Gobierno, con "los pies en la pared", y han resistido hasta lo indecible. Mucho menos, los cinco puntos que llegaron a reclamar algunos dirigentes empresariales, cesión que hubiera supuesto, según se ha calculado, del orden de 18.000 millones de euros al Fondo de Subsistencia de la Seguridad Social. O sea, nos quedábamos con escasísimos fondos, en un momento en el que ha comenzado a preocupar severamente la pervivencia misma del sistema de la Seguridad Social que paga a nuestros parados y jubilados.

No es menos cierto que si esa rebaja de cotizaciones se demostrara eficaz, ese mismo procedimiento atraería nuevos empleados y empleadores, que harían sus propias aportaciones a ese Fondo de Subsistencia de la Seguridad Social. Pero si tarda en demostrar su eficacia ese remedio, el Fondo pudiera sufrir un deterioro irreversible.

En cuanto a la otra propuesta, la que vienen planteando los sindicatos en esa misma mesa, a saber, que se prolongue el tiempo en el que los parados perciben las subvenciones, es probable que también admita ajustes: se ha hablado profusamente de prolongar durante medio año en 420 euros esas subvenciones y subsidios al desempleado, con la condición de que participen en cursos de formación que debieran ayudar a su reintegración laboral en la primera ocasión que se les ofrezca. Pero a los sindicalistas les parece insuficiente esa prolongación del subsidio de paro durante medio año más, y desearían que esa "conquista social" se mantuviera durante todo el tiempo que durara una situación de desempleo. Esa medida también resultaría sumamente costosa, y pudiera tener un efecto demoledor en quienes se pudieran acostumbrar a percibir esa cantidad de los 420 euros y "apuntarse al paro" de manera definitiva o por mucho tiempo, sin preocuparse por buscar nuevos modos de empleo y de supervivencia.

De todos modos, se supone que los invitados a la cena de La Moncloa están suficientemente convencidos como para hacer su propia aportación y, acaso, ceder un poco más en sus correspondientes posiciones. Sería el broche de oro para un Zapatero que recientemente -y al precio que haya sido...- lograba cerrar el "sudoku" de la financiación autonómica, tras muy largas deliberaciones y cálculos. Podría irse de vacaciones con una cierta tranquilidad, aunque pendiente de los datos que ofrezcan próximamente las contabilidades del número de parados, la EPA y el INE. Pero ésas pudieran ser ya, con los presupuestos de 2010, materias posveraniegas.

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