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LA VOZ LIBRE
martes, 09 de marzo de 2010, 18:06
Dos historias de ETA, en la tregua y con las FARC

Como sucediera en el caso del chivatazo del bar Faisán, se están revelando otras "amabilidades" que el Gobierno ofreció y negoció con la banda terrorista ETA, en los días de la tregua, para el supuesto de que finalmente se produjera la paz, el armisticio y la entrega de las armas por los etarras. Cada una de esas "amabilidades" del Gobierno eran negociadas y era demostración palpable de que se estaba muy cerca de la declaración de paz entre el Gobierno y los etarras. Lamentablemente, no fue posible aquella paz, y la tregua terminó con un doble asesinato de ciudadanos ecuatorianos en el aeropuerto de Madrid, en la Terminal de Barajas, que los etarras hicieron estallar como final de unas negociaciones que, en su opinión, no les resultaban aceptables. Por ejemplo, releva hoy el diario El Mundo que la conocida 'doctrina Parot' también estuvo encima de la mesa de negociación con ETA. Según las actas de la banda terrorista incautadas en Francia, los enviados del Gobierno hicieron saber a sus interlocutores que estaban haciendo importantes esfuerzos para conseguir la transformación de los efectos de una sentencia del Tribunal Supremo que prolongó, de hecho, la estancia en prisión de los etarras con condenas más largas. En aquellas negociaciones, los representantes gubernamentales se mostraron abiertos a modificar las leyes, y a llevar el asunto al Parlamento si resultaban baldías las gestiones que aseguraban estar realizando. "No tenéis ni idea de la pelea que tenemos para modificar esa doctrina... si no hubiera más remedio habría que cambiar las leyes", sostuvo, según los papeles incautados en Francia, uno de los interlocutores del Ejecutivo.

En otro diario, El País, se revelan este domingo detalles sobre las relaciones de colaboración y connivencia entre la banda ETA y las guerrillas colombianas "bolivarianas" de las FARC, auspiciadas y patrocinadas por el presidente venezolano Hugo Chávez. Según el referido relato, en agosto de 2007, el comandante de las FARC Nicolás Pizarro recibió a dos miembros de ETA desplazados a Venezuela para dar un curso sobre armas y explosivos. Se relata que la relación entre ETA y las FARC es antigua. Se inició en 1993, pero desde que Hugo Chávez gobierna Venezuela se ha intensificado en ese país. Camilo, nombre en clave de un ex terrorista de las FARC, presenció la llegada a la finca La Veremos de los dos miembros de ETA. "Los alumnos éramos 13 milicianos de las FARC y 7 del FBL (grupo venezolano afín). El curso duró 20 días y estuvieron presentes cuatro comandantes de mayor formación que el resto. Pizarro nos reunió y presentó a los instructores como miembros de ETA. Eran los encargados de dar clases sobre técnicas avanzadas en el manejo de explosivos". "Pizarro les introdujo como 'camaradas que vienen de lejos y expertos en nuevos sistemas en los que había que ponerse al día. Dijo que su venida era fruto del intercambio derivado de una lucha compartida y explicó el problema de constante opresión en el que vivía el pueblo vasco. Ellos se identificaron como integrantes de ETA y dijeron que la lucha armada era la base de su actividad". Los etarras durmieron en la casa de la finca y el cursillo se inició a la mañana siguiente. "Se abría el día haciendo deporte, después se realizaban las tareas propias y habitualmente a primera hora de la tarde, sobre las cuatro, era cuando teníamos dos horas de clase con instrucción teórica y práctica con los profesores de ETA. Nos entrenaron en el manejo del explosivo C-4 que tiene un efecto destructivo superior al de la dinamita, usando menores cargas, siendo relativamente fácil de obtener al ser muy usada en las perforaciones petrolíferas de Venezuela.

El uso del C-4 mejoraría el transporte, distribución y manipulación de los explosivos debido a la necesidad de disponer de un menor volumen para asegurarse el mismo resultado". Los instructores etarras enseñaron a los militantes de las FARC a utilizar teléfonos móviles como sistema para iniciar explosiones. Camilo lo recuerda así: "El que se encargó de dar estas lecciones fue el miembro de ETA más joven. Realizó una prueba usando cinco gramos de C-4 con un poco de pólvora negra encima para que los efectos fueran más visibles. Tras hacer la llamada se produjo una pequeña explosión con bastante humo negro. Los teléfonos usados debían de ser de tecnología GSM y no analógicos". El testigo asegura que el etarra que decía llamarse Martín Capa "demostró gran dominio en la utilización de explosivos conocía perfectamente Venezuela, su geografía y la política interna incluyendo personas del Gobierno del presidente Chávez, de quien se mostraba ferviente partidario, además de nombres de partidos políticos en la oposición y demás asociaciones. Los dos decían que las relaciones ETA-FARC se incrementarían en el futuro con más seminarios formativos. Que ETA iba a estar muy pendiente de las necesidades de las FARC y que la intención era globalizar la lucha". Querían asesinar en Madrid al ex presidente colombiano Andrés Pastrana y a otros altos cargos.

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