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LA VOZ LIBRE
miércoles, 24 de febrero de 2010, 18:52
Al perder los votos, sólo queda el abucheo

El pasado fin de semana tuvo lugar en Baracaldo una final de la Copa del Rey de baloncesto en la que unos fueron a jugar, otros a ver jugar y otros acudieron al juego de ser vistos. Y lamento que el interés se haya centrado más en estos últimos, que en los verdaderos protagonistas de la final.

Para ser visto en estos casos, lo mejor es demostrar la incapacidad de uno para aparentar rasgos humanos en su comportamiento. Dígase por ejemplo, decidir que tu momento glorioso va a ser antes incluso del inicio del partido, con el himno, no durante el mismo o con la celebración final.

Si has pagado religiosamente tu entrada con el fin de ser visto, no puedes ajustar la hora de llegada al pabellón. Debes estar allí el primero, debes situarte rápido en tu asiento y debes estar preparado para la entrada de las autoridades.

Para entonces, has debido beber agua -o lo que se tercie- y poner a punto el mejor de tus instrumentos, tu ignorancia y falta de saber estar.

Recuerda que la final es lo de menos. Aquellos diez, que en unos minutos competirán por el campeonato, carecen de importancia para ti. Tú eres un enviado de tu nación, del ente supremo que te hace diferente a los que podrían estar viendo esta final, de haberse celebrado en Granada.

Para hoy está prevista la presencia del Rey Don Juan Carlos. Y he ahí el motivo de tu nerviosismo. Es tu día grande. Aquél en el que podrás demostrar ser un vasco de los de verdad, de los que abuchean al Rey, de aquellos a los que Anasagasti considera de los suyos.

Y para tu sorpresa, en plena crisis, son muchos los que han antepuesto su deber como vascos a los problemas de cartera. Sabes que tu silbido no va a estar solo, que hoy sois unos cuantos los que queréis haceros ver.

Entra el Rey y comienza la función. Es el momento de demostrar todo lo que has aprendido en esa escuela vasca gobernada por el PNV, el abucheo sacado de la ikastola llega a Baracaldo para demostrar que la ‘nación vasca’ tiene claro como se pronuncia políticamente, mediante el ‘uhuhuh’ y el ‘fuera’.

El himno es como el cenit de la tarde. Estás orgulloso de ti mismo, como lo estará Arzalluz en su sillón viéndote interpretar al simio, sonriendo por ver que 30 años de ‘hacer país’ desde el poder dan para todo eso.

El problema es que el himno se acaba, que el Rey es indiferente a tus silbidos, que quedan 40 minutos de baloncesto del bueno, que te acabas de caricaturizar, que tu servicio a la patria, y muchos como éste, han servido para que el pasado 1 de marzo el ‘pueblo vasco’, como tú dices, decidiese que no os quiere al mando de la sociedad.

Y se acaba el partido y te vas a casa tan contento. Esperando, paradójicamente, a que la Copa del Rey vuelva a Baracaldo para demostrar entre abucheos, gritos y silbidos que, a pesar de haber perdido los votos, mantenéis vuestra esencia inmaculada.

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Comentarios:

Dice ser Otra de Cal
jueves, 25 de febrero de 2010, 10:24
Muy bien Pablo;
Como siempre, gancho directo a la conciencia.

Un abrazo. Se te echa de menos.

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Encontrados 1 comentarios
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