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LA VOZ LIBRE
lunes, 25 de mayo de 2009, 12:48
Hablan Zapatero y Elena Salgado

Empieza asegurando que "se aprecia una pequeña inflexión entre finales de abril y primeros de mayo. Son pequeños indicios, positivos. La morosidad de las cajas desciende por primera vez; el incremento del paro registrado se desacelera; mejora la confianza del consumidor, las bolsas van al alza... Todo eso indica que lo peor de la crisis fue el primer trimestre, lo cual no significa que la recuperación sea aún una realidad. Para empezar a crecer, lo primero es no continuar cayendo, y esto es lo que creemos que está empezando a suceder".

"La obligación de un gobernante no es tanto fijarse en lo que ha ocurrido como intuir los cambios para consolidarlos". Pero, añade, "si alguien cree que recuperación es volver a crecer como antes de la crisis, eso está lejos. En nuestro país, el número de parados depende mucho del crecimiento de la población activa. Ahora la población activa sigue creciendo, pero en tasas mucho menores. Lo que sí creo estar en condiciones de afirmar es que en el 2009 no se va a llegar a los 5 millones de parados. Estamos sólo en el inicio de la recuperación: Las empresas han reducido enormemente los 'stocks' acumulados, pero llegará un momento en que tendrán que empezar a producir".

"El sector del automóvil, que tenía una situación muy mala a finales del 2008, se está recuperando como consecuencia de las medidas de estímulo. En la medida en que se absorba el 'stock' de viviendas vacías se iniciarán otras nuevas, porque la población española es demandante de viviendas, no sé si 250.000 o 300.000 anuales. Es evidente que en una primera etapa la recuperación vendrá de la mano de los sectores tradicionales. A partir de ahí tendremos que comenzar ese cambio de modelo que nosotros deseamos". Reconoce luego que "nos hemos equivocado en previsiones y diagnósticos, pero como lo ha hecho el resto de los países y de organismos internacionales. El FMI revisó sus previsiones seis veces en el 2008. Nadie ha acertado".

"Cuando la economía crece, lo hace más el empleo. Tenemos una elasticidad empleo-renta mucho mayor que la de otros países. En los últimos años hemos creado 1,8 millones de puestos de trabajo y en un año se han destruido 1,3 millones. Se trata de una debilidad crónica de nuestro sistema productivo, que es consecuencia de una tasa de temporalidad muy alta. Es nuestro propósito reducir esa tasa de temporalidad tan alta. Estas tasas de temporalidad tan alta no benefician un modelo económico estable porque dificultan los procesos de formación. En un momento en que los trabajadores tienen que adaptarse a los nuevos modelos de producción que exige el cambio tecnológico, la temporalidad es una barrera".

Preguntada sobre una reforma laboral, está convencida: "Sí la habrá. Cuando hablamos de reforma laboral, inconscientemente nos vamos a las propuestas de la patronal, abaratar el despido, crear un nuevo contrato... Yo creo que es posible combatir la temporalidad de otras maneras y sin facilitar el despido". Y sobre el manifiesto de los 100 economistas que ha sido firmado también por un secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, dice Salgado que "es una propuesta muy asociada a la creación de un contrato único con unas condiciones tasadas para el despido. El problema es que en lugar de hablar del empleo siempre acabamos hablando del despido. Y es justamente la variable que no hay que poner encima de la mesa. La reforma del mercado de trabajo no es la más importante".

"Ahora, lo fundamental es evitar caer en tentaciones proteccionistas que impidan avanzar hacia una economía más abierta. Nuestro reto es avanzar en el proceso de internacionalización. Pero la reforma estructural más importante será la transposición ambiciosa de la directiva de servicios. Esto implica a los tres niveles de la administración (central, autonómica y local); vamos a modificar 40 leyes y 500 decretos. Sindicatos y patronal dirán algo. Tanto CC.OO. como UGT han manifestado estos días su voluntad de hacer aportaciones al nuevo modelo económico que pasa por la formación continua y la capacitación de los trabajadores, lo que es incompatible con el elevado grado de temporalidad que existe. Habrá acuerdo", dice segura.

Sobre la posibilidad de congelar el salario, dice también: "Hablaremos con los sindicatos y tomaremos como base la inflación prevista, que no será cero". Sobre los niveles de endeudamiento, recuerda "la vicepresidenta que la Comisión Europea estima que la deuda española llegará a finales del 2010 al 62 por ciento del PIB. Dado que nuestra deuda está en el entorno del 45 por ciento y que cada punto del PIB se estima en unos 10.000 millones, nuestro margen teórico sería superior a los 150.000 millones. Tenemos un claro margen para endeudarnos". Luego ya "no habrá más planes para detener la crisis. Lo que hagamos a partir de ahora será pensando en el futuro, en ese cambio de modelo de que hablamos".

¿Seguir tirando de la chequera? "Están equivocados. Precisamente la primera medida que he tomado ha sido recortar el gasto en 1.000 millones en una semana. Voy a ser firme en la contención del gasto, y eso lo sabe todo el mundo. Es cierto que aún no hemos conseguido que el crédito llegue a familias y pequeñas empresas para consolidar los indicios de recuperación. Hemos dado sólo algunos pasos, como el aval de los créditos hipotecarios para comprar viviendas protegidas".

Y finalmente, traza la "hoja de ruta a seguir": "Primero soluciones autónomas, después soluciones con la ayuda del Fondo de Garantía de Depósitos y finalmente, si hay problemas, soluciones que implicarán ayudas que saldrán de un fondo con dotaciones públicas. No es urgente, porque en este momento no hay casos que entendamos que necesitan esta tercera opción. Sin embargo, creemos que el marco general debería estar definido en un mismo instrumento normativo. Nos gustaría que los detalles de la ley que regulará este fondo de recapitalización estuvieran definidos antes del verano".

"En cualquier caso, será consensuada con los grupos parlamentarios. En este momento todas las opciones están abiertas. Nuestro objetivo es que se minimice el uso de recursos públicos. Por tanto, que haya incentivos suficientes para que esa reestructuración del sistema financiero se realice fundamentalmente en las dos primeras etapas. El Banco de España será el que decida en qué casos debe aportarse la ayuda pública. Y, superadas esas dos etapas previas, habrá que reestructurar entidades, en algunos casos, con remoción de los administradores".

Añade que está "totalmente descartado recapitalizar de manera general todas las instituciones, el llamado manguerazo". Sobre la financiación autonómica responde que "lo que el Gobierno va a hacer es garantizar que las autonomías puedan prestar servicios esenciales con una garantía de calidad razonable. Para ello va a tener en cuenta el crecimiento de la población, que para nosotros es la variable más significativa. Pero esto no puede ser el resultado de un reparto de dinero de suma infinita. Hemos definido un marco, ahora tenemos que volver a sentarnos, comprobar que el sistema que hemos dibujado resuelve las necesidades de Cataluña y se vea retribuido su esfuerzo por su solidaridad. Una cosa está clara y es que el nuevo sistema recoge el 90 por ciento de las necesidades de financiación de las comunidades autónomas. Los gobiernos regionales tendrán mayor capacidad financiera".

El propósito es claro: lo peor ha pasado ya y el Gobierno sabe dónde estamos y cómo hacer para terminar de resolver la crisis felizmente. Tiene las tiendas bien sujetas y no le importan las actitudes críticas de otros. Ni les afectan...

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