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LA VOZ LIBRE
martes, 03 de noviembre de 2009, 12:41
El día 'D' de Rajoy y su PP

Este primer martes de mes, tres de noviembre, es la fecha elegida y anunciada por Mariano Rajoy, según se ha deducido en los últimos días de sus propias palabras, en el que el principal partido de la oposición deberá iniciar una nueva relación entre sus militantes, después de las complicaciones que se han registrado tanto en Valencia como en Madrid. Rajoy ha reclamado respeto mutuo, y ha anunciado medidas contundentes contra quienes no observen estas normas de comportamiento. Se trata de terminar de una vez con unos comportamientos inadecuados, y a menudo causa de escándalo, y muy determinando de la imagen que el partido tiene en la opinión pública.

Se trata, también, de evitar que se siga produciendo el deterioro que recientemente se ha observado en las encuestas de opinión, donde se castiga severamente el desorden interior que se aprecia en el PP. ¿Por dónde empezar estos nuevos comportamientos? Por donde han sido más llamativos esos comportamientos inconvenientes, Valencia y Madrid. En el primer caso, por razón de los efectos del Caso Gürtel, que la dirección del PP quiso reducir al relevo del secretario general, Ricardo Costa. En el segundo, por causa de la pelea que nuevamente se ha dado entre los dirigentes del PP madrileño por la designación del nuevo presidente de Caja Madrid y por la propia hegemonía entre los aspirantes a encabezar el partido.

En el caso de Valencia, el presidente del PP valenciano, Francisco Camps, ha convocado para este lunes una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Regional en Valencia en la que introducirá cambios en el organigrama del partido. Según ha avanzado el PP en un comunicado, dicho comité constará de un único punto del día, que será el informe del propio presidente, aunque no se apunta ningún detalle sobre su contenido. No obstante, todo permite suponer que el líder de los 'populares' valencianos podría llevar a cabo una reestructuración de la cúpula a fin de atajar la brecha abierta tras el estallido del caso Gürtel y la suspensión de militancia del que fuera su 'numero 2', Ricardo Costa. Camps pretende presentarse el martes ante Rajoy "con los deberes bien hechos", no como en la ocasión anterior, sin ataduras políticas y cumplir así con el compromiso de cerrar la crisis antes del Comité Ejecutivo Nacional.

En Valencia se ha sugerido que presumiblemente, relevará a César Augusto Asencio como secretario general, cargo al que aupó hace apenas dos semanas, después de que se anunciara el cese temporal de Costa, atendiendo a las presiones de Génova. El propio Camps anunció la adopción de cambios en el seno del partido que preside apenas unas horas después de que la dirección nacional diera un paso más allá, al anunciar la suspensión de militancia del que fuera secretario general del PP valenciano. Asencio, su sustituto en funciones, no cuenta con el respaldo de los barones provinciales, que en las últimas semanas han reclamado públicamente un hombre fuerte y de consenso para llevar las riendas del partido. De hecho, en las últimas horas se han sucedido las críticas veladas (y no tanto) hacia la gestión de la crisis, sobre todo por boca de José Joaquín Ripoll, presidente del PP de Alicante, que el pasado sábado pedía que nadie invente un secretario mirándose al espejo".

Se ha relatado estos días que Rajoy llegó a decirle a Camps que no había tenido agallas para destituir a Costa. Según han sabido algunas fuentes, el propio Mariano Rajoy y la secretaria nacional Cospedal estarían supervisando el proceso de regeneración interna. A espaldas de Camps, habrían solicitado a dirigentes de la Comunidad Valenciana un listado con cinco recambios para sustituir a Costa. Una lista a la que se recurriría en caso de que no se lograra una solución unánime. Se ha lanzado ya el nombre del consejero Blasco como probable hombre fuerte en el PP valenciano.

En cuanto a Madrid, es probable que a Rajoy le corresponda intervenir en la lucha "tribal" que vienen manteniendo Aguirre y Gallardón y sus correspondientes leales, y que ha tenido en las opiniones de Manuel Cobo un momento de especial tensión y relevancia, en los últimos días. Se cree que Rajoy dirigirá una muy severa invectiva a los dos personajes madrileños: a Aguirre, menos inclinada a ceder en sus posiciones, podría reprocharle que montara la llamada operación alcaldes para presionar en la lucha por Caja Madrid y a Gallardón, por utilizar a Cobo en provecho propio y contra el partido. En cuanto a Cobo, se creer saber que sería suspendido de militancia durante un año si no se disculpa. Es curiosa la intervención del leal de Aguirre Beteta para indicar que Cobo deberá pedir perdón por las mentiras.

Y luego, la doctrina para todos: parece probable que el PP prohíba, en adelante, aceptar regalos de empresas que contraten con el partido. Esta norma, del Código de Buenas Prácticas, obligaría a todo dirigente a declarar ante la formación su situación patrimonial. La solución, este martes tres...

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