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LA VOZ LIBRE
jueves, 23 de abril de 2009, 11:38
El amplio reajuste del Martes Santo

Finalmente, al mediodía se anunciaba que se había convocado rueda de prensa en la Moncloa para las 13.15 de este martes "santo", que habían sido abundante en rumores sobre la remodelación o reajuste del gobierno. A esa hora del mediodía, ya se tenía noticia de que el jefe del Gobierno había despachado, o despachaba aún, con el jefe del Estado en el Palacio de la Zarzuela, se suponía que para anticipar al Rey lo que contaría poco más tarde a los medios informativos. Y desde ese momento, empezaban a filtrarse los probables o acaso seguros nombramientos, el primero de los cuales era el del rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángel Gabilondo, como nuevo ministro de Educación.

Había sido una especulación que lanzaba esa misma mañana el diario La Razón, al referirse a la eventualidad de unificar las carteras de Educación y Cultura. En el mismo diario se daba alguna otra pista de esta remodelación "urgente": posiblemente algunos de los ministros cesantes - Magdalena Álvarez, Mercedes Cabrera, César Antonio Molina, tal vez Beatriz Corredor...-, pudieran aprovechar la oportunidad de la fecha para situarse en las listas de candidatos a las elecciones al Parlamento Europeo, ahora mismo ya en avanzada elaboración...

En todo caso, el nombre de Gabilondo venía a confirmar la otra sospecha de esta crisis: que, contrariamente a los rumores iniciales, del domingo o lunes, no se iba a reducir al cambio de cinco integrantes del Gobierno: dos nuevos, Chaves y Blanco, dos salientes, Solbes y Magdalena Alvarez, y algún ajuste más para redondear y rellenar los huecos que surgieran, por ejemplo, Elena Salgado, la nueva "mujer fuerte-fortísima" al frente de la cartera de Finanzas. Otro nombre aparecía inmediatamente: con Chaves aterrizaría en el Gobierno central su "segundo de siempre", Zarrías. El vicepresidente primero y consejero de la Presidencia andaluza, Gaspar Zarrías, abandonará la Junta de Andalucía para ocupar una Secretaría de Estado en la Vicepresidencia del Ejecutivo central que, previsiblemente, ocupará Manuel Chaves en la remodelación del Gobierno.

Otro segundo nombre de nueva ministra, ya anticipado en torno a la una, era el de la también andaluza Trinidad Jiménez, hasta ahora secretaria de Estado para Iberoamérica, para la cartera de Sanidad y Política Social. Otra sorpresa, sin duda, y nueva demostración de que el gobierno "echaba mano", preferentemente, de los nombres más cotizados del partido. Pero sorprendía, sobre todo, su destino, Sanidad, y no Exteriores, su especialidad, lo que venía a confirmar el buen momento de Moratinos, seguro en su cargo... Gabilondo, Trinidad Jiménez, Chaves con Zarrías..., y los correspondientes cesantes. La crisis tomaba dimensiones no previstas.

Había revelado esta misma mañana el diputado Ramón Jáuregui que la dirección del PSOE había recibido la tarde-noche del domingo la consigna de guardar silencio sobre la filtración del ajuste que ya se había divulgado, y que casi todos atribuían a Chaves o alguno de sus colaboradores.

El presidente Zapatero había regresado a España, desde la II Cumbre de la Alianza de Civilizaciones, en Estambul, con tiempo suficiente, pero justo, para hacer efectiva una crisis de Gobierno que supuestamente planea desde hace semanas. Apenas levantarse, esta mañana, Zapatero comunicaba las destituciones y nombramientos a los ministros afectados. A continuación, el jefe del Ejecutivo se trasladaba al Palacio de La Zarzuela para informar de su decisión al Jefe del Estado. No se podía perder un minuto, porque los nuevos titulares tendrían que jurar el cargo de manera inmediata para poder participar en el Consejo de Ministros convocado para este miércoles, el primero que se celebra el miércoles de Semana Santa en mucho tiempo. Concretamente, desde 1991. Luego, sí, vacaciones. Y análisis y comprobación del reto presidencial: "A ver si aciertan" las especulaciones sobre el alcance de la remodelación...

Ciertamente, el Gobierno así "reajustado" tenía dos grandes claves: el nuevo responsable de Finanzas-crisis económica, y los fichajes de relevantes personajes y altos cargos del PSOE, su presidente nacional, Manuel Chaves, su vicesecretario José Blanco, y la ascendida Trinidad Jiménez, ministrable desde hacía años. El PSOE, más que nunca, gobernaba y se hacía una piña contra eventuales adversarios y ante las pruebas siguientes: la crisis misma, las elecciones europeas de junio, y el semestre europeo de presidencia española, esencialmente.

Finalmente, poco después de la hora prometida, 13.20 horas, el propio presidente Rodríguez Zapatero hacía público el contenido global de la remodelación que había anunciado al Rey: Elena Salgado, vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda; Manuel Chaves, vicepresidente tercero y ministro de cooperación interterritorial; José Blanco, ministro de Fomento; Ángel Gabilondo, ministro de Educación, en el que se integra la secretaria de estado de Universidades e Investigación. El Consejo de Deportes pasa a depender del presidente del Gobierno. Ángeles González Sinde, nueva ministra de Cultura. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Políticas Sociales. Y finalmente, la arenga y explicaciones del presidente, que señalaba que todos estos cambios están ligados a la evolución del contexto político y económico, y que aspiran a ser nuevo impulso y mayor fortaleza para la etapa que ahora se inicia, que tendrá un momento importante en el segundo semestre con la presidencia española de la UE.

La lucha contra la crisis, recordó también Zapatero, se encuentra en fase decisiva, y que el Gobierno ha tomado decisiones de gran trascendencia, destinando recursos públicos de más del 2 por 100 del PIB. A Elena Salgado corresponderá el desarrollo integral de la política con grandes dosis de iniciativa y de diálogo. De igual modo, valoró las tareas de los restantes ministros: Chaves, Blanco, Gabilondo, González Sinde, Trinidad Jiménez... Palabras de agradecimiento a los ministros que dejan de serlo, con palabras especialmente amables y de gratitud dirigidas a Pedro Solbes. Y más de trámite Magdalena, Bernat Soria y Cabrera. Contra reloj, Zapatero iniciaba una nueva etapa con una remodelación bastante más profunda de lo previsto inicialmente.


 

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