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LA VOZ LIBRE
lunes, 21 de septiembre de 2009, 16:25
Zapatero ya no nos sorprende

¿De verdad esperaba usted que Zapatero desmenuzase sus proyectos de reforma económica -una más_ ante los dóciles miembros del Comité Federal del PSOE? No y no. Ya anunció que la concreción acerca de cosas que tanto nos importan, como la subida -o no- de impuestos llegará junto con el proyecto de los Presupuestos para 2010, que la superministra (que es más que vicepresidenta) Elena Salgado ultima para presentarlos en los próximos días. Zapatero va a las sesiones del máximo órgano de su partido entre congresos para decir algo más de lo mismo: confiad en mí, que vamos bien. Bueno, más o menos igual que lo que hace Rajoy en los 'cumbres' del PP: diagnóstico certero, mucho; soluciones alternativas, escasas.

No puede culparse, por tanto, ni a los ciudadanos ni a los medios de comunicación que evidencien un cierto cansancio. Ni puede reprocharse a otras instituciones e instancias que traten, por su cuenta, de desbloquear una situación que empieza a ser agobiante ante la falta de grandes ideas en el seno de la totalidad de los partidos políticos españoles. Se ha perdido impulso entre la clase política y, entonces, la patronal tiene que ser la que convoque a los dos 'pesos pesados', Zapatero y Rajoy, para que acudan juntos a una especie de por lo demás extraña 'cumbre anticrisis' (casi todo lo que hace el presidente de la patronal tiene algún tinte fuera de lo común); lo que pasa es que, a estas alturas, cualquier idea, cualquier novedad, son bienvenidas. No está el horno para más bollos hechos de esta suerte de atonía.

Así que los ciudadanos -electores- contribuyentes tenemos que conformarnos con noticias como la invitación de Obama a ZP para que acuda a la Casa Blanca, lo que, a mi juicio, es una muy buena noticia, pero que difícilmente va a servir para disminuir el número de parados. Zapatero muestra el síndrome clásico de las segundas legislaturas: mira al exterior, donde está aprendiendo a moverse con cierta soltura -relativa soltura, porque su inglés parece que no prospera- y donde se siente bien acogido, y evidencia una soledad aterradora en el interior, donde ya no tiene ni tertulianos ni columnistas que lo defiendan a capa y espada. Todo son críticas. Todo, desde luego, menos las reuniones del Comité Federal. O sea: deja vu, que, como todos saben, quiere decir que aquí, políticamente, no innova nadie. Y en lo otro, tampoco.

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