viernes, 24 febrero 2017 |  Suscríbete al BOLETÍN | RSS
LA VOZ LIBRE

La otra cara de la ciudad

sábado, 12 de septiembre de 2009, 15:47

El alcalde Barcelona ha pedido a la Generalitat y también al Gobierno Zapatero que legislen sobre la prostitución prohibiéndola en la calle. Y los diputados de ERC han presentado una iniciativa parlamentaria, que se debatirá la semana próxima, también sobre esta cuestión.

Y es que las fotografías publicadas por el diario El País mostrando lo que sucede cada noche en el famoso mercado de La Boqueria de Barcelona han supuesto un revulsivo para la clase política que suele ignorar la realidad hasta que se la encuentra publicada en los periódicos.

Porque lo que sucede en La Boqueria de Barcelona lo saben todos los políticos catalanes, como lo que sucede en la calle Montera o en la Casa de Campo de Madrid, uno de los pocos pulmones verdes de la capital, lo saben todos los políticos madrileños incluidos los miembros del Gobierno, o lo que sucede en otras ciudades y comunidades autónomas.

El debate es complicado porque hay posturas enfrentadas entre quienes creen que la prostitución debe de prohibirse porque es una actividad degradante para las mujeres, también para los hombres, y que detrás de ella hay explotación, frente a quienes creen que es imposible prohibirla y que es mejor regularla.

En mi opinión las Administraciones no combaten con suficientes ganas y eficacia el tráfico de mujeres que son obligadas a prostituirse y que reciben un trato vejatorio e inhumano. Pero frente a esta realidad hay otra, la de quienes se prostituyen sin que nadie les obligue y han hecho de esa actividad su medio de vida.

Conociendo a nuestros gobernantes, dudo mucho de que prohíban la prostitución, pero eso sí, podrían hacerse eco de la petición del alcalde de Barcelona y prohibir la prostitución en la calle. El deterioro de las zonas donde se ejerce la prostitución callejera, la falta de medidas higiénicas, el espectáculo para los transeúntes, el que esas calles se conviertan en zonas lumpen con el impacto que eso tiene entre los vecinos, etc, etc, etc, son razones más que suficientes para que sus señorías se tomen el problema en serio.

Los políticos tienen la obligación de ser eficaces en la lucha contra el tráfico de mujeres y tienen igualmente la obligación de impedir que haya zonas de la ciudad que se conviertan en un gran prostíbulo público a la vista de los transeúntes. La realidad es que si no resuelven el problema es porque no quieren, así de claro y así de simple.

 

Comenta esta información

Usuario:
Comentario:
Ver condiciones
Ver términos legales
Código de seguridad:
Copia el código:


Se publicará en breve
 


La Voz Libre on Facebook
Encuestas

ENCUESTA

¿Quién cree que sería mejor líder para el PSOE?
Ver anterioresVer resultados
        

La Voz Libre en tu correo