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BÉISBOL-GRANDES LIGAS

McCann decide el ansiado triunfo; Jiménez impone su poder y Canó remolca

Efe
miércoles, 14 de julio de 2010, 12:58
McCann decide el ansiado triunfo; Jiménez impone su poder y Canó remolca


McCann decide el ansiado triunfo; Jiménez impone su poder y Canó remolca McCann decide el ansiado triunfo; Jiménez impone su poder y Canó remolca

Redacción EE.UU..- Después de 14 años de espera, la Liga Nacional por fin pudo ver realizado el sueño de volver a ganar un Partido de las Estrellas que culminó una jornada marcada por el duelo del fallecimiento del dueño de los Yanquis de Nueva York, George Steinbrenner.

El receptor de los Bravos de Atlanta, Brian McCann, se convirtió en la clave del Juego de las Estrellas al sellar el triunfo del Viejo Circuito por 3-1 ante de la Liga Nacional, que tuvieron también al abridor dominicano Ubaldo Jiménez al líder que impuso el ritmo con sus lanzamientos bien controlados desde el montículo.

En la edición 81 del Juego de las Estrellas, por la Americana, su compatriota, el segunda base Robinson Cano, se encargó de remolcar la única carrera de su equipo, que recibió por la mañana la triste noticia del fallecimiento de Steinbrenner.

Con su triunfo la Nacional le rompe a la Americana una racha de 13 victorias consecutivas y lo hizo en el Angel Stadium, de Anaheim (California), donde se disputó la 81 edición del Partido de las Estrellas.

McCann, que al final fue designado Jugador Más Valioso (MVP), hizo válido el refrán de que no hay quinto malo, ya que en su quinta participación en un Juego de las Estrellas se convirtió en el pelotero clave para definir el triunfo con un doble impulsador de tres carreras.

Con su doble, McCann permitió a la Nacional capturar su primer Juego de las Estrellas desde la campaña de 1996 para hacerse de la ventaja de campo en la Serie Mundial de la presente campaña.

La Nacional lidera el registro de todos los tiempos en el Juego de las Estrellas, con números de 41-38-2.

McCann también se convirtió en el primer jugador de los Bravos en ser nombrado MVP desde 1994, y también es el primero en vaciar la casa con un doble en la historia de los Juegos de las Estrellas.

"Hemos tenido que responder las últimas cinco veces que estuve aquí de cuando podríamos romper la mala racha, esta noche trabajamos para que el marcador final nos ayudase", declaró McCann.

El manejador del equipo de la Liga Nacional, Charlie Manuel, que también dirige a los Filis de Filadelfia, recordó que McCann cuando se enfrenta a ellos con los Bravos de Atlanta, siempre "nos mata".

Por la Nacional, el único tolete de la batería latinoamericana que hizo contacto con la bola fue el receptor puertorriqueño Yadier Molina, que se fue de 1-1.

Pero en la lomita destacó la apertura de Jiménez, que lidera las Grandes Ligas en triunfos con registro de 15-1 y 2.20 de promedio de efectividad.

El dominicano lanzó dos episodios, permitió dos imparables, dio una base y ponchó a uno para salir sin decisión, pero con su brazo bien controlado impuso el ritmo de juego a sus relevos.

"Fue un sueño hecho realidad. Uno tiene la posibilidad de jugar con muchas Estrellas, pero también de enfrentarlas y fue una buena experiencia. No me puse nervioso realmente, solo salí a hacer mi trabajo y me sentí bien", destacó Jiménez.

Tal y como se esperaba, el Juego de Estrellas fue un duelo de pitcheo, con Jiménez y Josh Johnson, quienes se combinaron para cuatro entradas de apenas dos indiscutibles, amarrando los poderosos bates de la Liga Americana.

"Les puedo decir algo y es que recibirle a Ubaldo es mucho más fácil que tener que batearle", bromeó el receptor boricua Yadier Molina al salir. "Me siento muy contento de estar aquí y seguir el legado de mis hermanos como receptores".

Luego llegaron los otros brazos poderosos de la Nacional como el de Matt Capps, que se acreditó la victoria en un tercio de episodio, se convirtió en el primer lanzador de un equipo con base en Washington en acreditarse un triunfo en el Juego de las Estrellas desde que Dutch Leonard lo consiguió en 1943, jugando para los Senadores.

Capps es el tercer serpentinero en la historia de los Nacionales-Expos, en conseguir la victoria, después de que Charlie Lea y Steve Rogers lo lograron.

La Americana no se quedó atrás con el poder del pitcheo, pues David Price, Andy Pettitte y Cliff Lee brillaron también en un juego que se mantuvo 0-0 en su primera mitad.

La diferencia fue que en la Americana el único bate remolcador fue el de Canó, que con volado de sacrificio en el quinto episodio por el jardín izquierdo, impulsó la única carrera de su equipo.

Canó quiso rendir homenaje luctuoso a Steinbrenner, y con su volado dio ventaja de 1-0 a la Americana, al llevar a la lomita al tercera base de los Rays de Tamp Bay, Evan Longoria.

Otros bates latinoamericanos de la Americana que conectaron fueron el primera base venezolano Miguel Cabrera, que se fue de 2-1, y el bateador designado dominicano David Ortiz, también de 2-1.

El lanzador Phil Hughes, que salió derrotado, es el primer serpentinero de los Yanquis en perder un Juego de las Estrellas desde que Tommy John cargó con la derrota en 1980.

Hughes no pudo ofrecerle a Steinbrenner lo que siempre le hacia feliz, como era la victoria, pero esta vez "El Jefe" tampoco la necesitó porque antes ya había logrado el reconocimiento de toda la familia del béisbol profesional de las Grandes Ligas de ser una leyenda en la historia del deporte pasatiempo nacional.

 

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