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LA VOZ LIBRE

EGIPTO-DANZA ORIENTAL

Una argentina, empeñada en recuperar el legado de una mítica bailarina del vientre

Efe
jueves, 24 de junio de 2010, 15:47
Una argentina, empeñada en recuperar el legado de una mítica bailarina del vientre


Una argentina, empeñada en recuperar el legado de una mítica bailarina del vientre Una argentina, empeñada en recuperar el legado de una mítica bailarina del vientre

El Cairo.- De Buenos Aires a El Cairo, es el camino seguido por la argentina Carolina Bracco para recuperar el legado de la leyenda de la danza del vientre egipcia Tahia Carioca sobre la que se rueda un documental en el que aparece la latinoamericana.

A pesar de pertenecer a épocas distintas, ambas comparten una pasión común, la danza oriental, que les hizo abandonar sus hogares para trasladarse a "um al dunia" (la madre del mundo), como es apodada la capital egipcia.

Así Bracco, tras culminar la carrera de Ciencias Políticas en la capital argentina, decidió trasladarse a El Cairo para investigar sobre la danza del vientre, mientras que Tahia, cuyo nombre real era Badaweya Mohamed Kareem Al Nirani, abandonó su ciudad natal, Ismailiya, junto al canal de Suez, para buscarse la vida.

A Tahia Carioca (1915-1999) "le distingue su personalidad, su carisma, su alma. Cuando baila por momentos parece que baila para adentro, pero luego levanta la cabeza, sonríe y transmite una felicidad total", describe Bracco, que pudo conocer el arte de la danzarina por las grabaciones que se conservan de actuaciones suyas.

Bracco, que también es bailarina de danza del vientre, cuenta que en parte la grandeza de Tahia se debe a que fue la primera danzarina egipcia que "creó un estilo propiamente egipcio" en una época caracterizada por el ocaso del colonialismo británico en el país árabe.

Nada que ver con lo que uno se puede encontrar en la actualidad en Egipto, "en general, las bailarinas hacen negocio", dice Bracco, que relata que cuando llegó hace casi tres años se dio cuenta de que lo que hoy se consideran danzas folclóricas egipcias eran "invenciones".

Tahia, que debe la segunda parte de su nombre, "Carioca", a una coreografía suya inspirada en la película "Flying down to Rio" (1933) de Fred Astaire y Ginger Rogers, "no perseguía un objetivo, le salía de dentro, era extremadamente humana, con una personalidad única que hacía todo lo que se proponía", asegura Bracco.

Y es que Tahia imprimía carácter a todo lo que hacía: como bailarina oriental, actriz, figura del panarabismo, activista política sin quererlo y feminista involuntaria, su vida transcurrió en paralelo a los grandes cambios que vivió Egipto en el siglo XX.

Cautivada por la figura de la bailarina, Bracco decidió efectuar una tesis magistral sobre su figura, que ha inspirado un documental, en el que la propia argentina, doctorando de la Universidad de Granada, aparece bailando en la ciudad de la Alhambra, donde presentó su trabajo.

Además, varias editoriales en Egipto se han interesado ya por su trabajo para publicarlo en árabe.

Así lo relata Bracco mientras pasea por la calle Emad Eddin que a principios del siglo pasado era el centro del ocio en El Cairo, donde se concentraban todos los cabarés, entre ellos, el que acogía las actuaciones de Tahia, que en la actualidad son cines.

Aun así, la calle como otras muchas del centro de la capital egipcia conserva el sabor de antaño con casas señoriales, hoy en día en plena decadencia.

La directora de cine egipcia Nabiha Lofti, que conoció a Tahia en vida, ha sido la guía principal de Bracco por el mundo de la bailarina.

"Tahia tenía algo que no se puede explicar, nunca se movía mucho, Abdelwahab (músico) decía que ella se movía sin moverse del sitio y es cierto", apunta Lofti a Efe.

Lofti señala que en comparación con otras grandes bailarinas de danza oriental de la época como Samia Gamal y Sohair Zaki, Tahia "tenía una gran personalidad".

"Samia siempre se desplazaba y movía sus miembros, y Sohair tenía un espíritu bonito", explica Lofti, para quien es complicado que vuelva a surgir una figura como Tahia en la actualidad.

"Muchas cosas han cambiado -indica la directora-. En esta época es difícil trabajar, aunque siempre hay gente que puede poner luz a la oscuridad".

Susana Samhan

 

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