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LA VOZ LIBRE

El camino de lo inevitable

miércoles, 23 de junio de 2010, 17:31

Mientras sus señorías discuten sobre la reforma laboral pienso en que si yo creyera en las conspiraciones llegaría a la conclusión de que todo este tsunami financiero que nos ha arrasado no ha sido otra cosa que un plan malvado para acabar con el estado del bienestar. Ahí están las "recetas" para supuestamente salir de la crisis y todas pasan por recortar derechos sociales, por ahorrar gastos sociales, por devolvernos a muchos años atrás. La reforma laboral es un botón de muestra.

Lo peor es que la aceptamos mansamente y como inevitable. Sin embargo, los ciudadanos normales, de a pie, no somos quienes hemos provocado la crisis y, sin embargo, somos quienes la sufrimos y la pagamos.

En todos los países del ámbito europeo, es decir en todos los países donde desde hace décadas se vive en un sistema político que tiene como base el Estado del bienestar, se han comenzado a recortar esos derechos sociales. En nuestro país tenemos la reforma del mercado laboral en marcha, sabiendo que no va a crear ni un puesto de trabajo más, y que quieren, está por ver que la dichosa reforma impida que se siga destruyendo empleo. Pero significa un recorte de derechos. De la misma manera que nos van a obligar a trabajar hasta los sesenta y siete años, o que en el horizonte se dibuje la figura del copago en la sanidad pública. Es decir, estamos dando marcha atrás, y a ese carro se han subido todos los gobiernos, incluido el nuestro que lleva las señas de identidad de la socialdemocracia. Pero el mensaje dominante es tenaz: o se hacen reformas y se recortan gastos sociales o la quiebra está asegurada.

Yo me pregunto por qué los gobiernos no buscan el dinero en las cuentas corrientes de quienes han desatado la crisis en vez de vaciar los bolsillos de los ciudadanos. También insisto en preguntar por qué son los trabajadores y las clases medias quienes tienen que pagar de su bolsillo una crisis que no han provocado.

Nos dicen que cuando salgamos de esta crisis el mundo ya no será igual al que conocíamos, que debemos de acostumbrarnos a vivir con menos y a que el Estado del bienestar nunca volverá a ser lo que ha sido. Es decir, vamos al sistema norteamericano, un sistema que sin duda tiene virtudes, pero también gravísimos puntos negros. Estados Unidos no es un Estado de bienestar, es un sistema en el que lo que prima es el "salvase quién pueda", o lo que es lo mismo, el que tenga medios para hacerlo.

Es verdad que es un país lleno de oportunidades para todo aquel que tenga talento, pero no nos engañemos, es más fácil llegar a la meta si partes de una situación económica holgada que si partes de una situación económica débil, el camino a recorrer, el esfuerzo, no es el mismo.

Ya digo que no creo en las conspiraciones (aunque no sé por qué no creo), pero lo cierto es que una vez derrumbado el Muro de Berlín, con lo que eso supone, los capitalistas de casino parecían tener un objetivo: acabar con el Estado del bienestar en Europa. Y lo peor es que están a punto de conseguirlo.

No, nada será igual después de esta crisis financiera, lo que viene es peor, mucho peor. Lo increíble es que permitamos que desmantelan el Estado de bienestar ante nuestras propias narices y lo aceptemos pasivamente porque nos han convencido de que es inevitable. ¡Qué listos son los que hacen fortuna sobre el esfuerzo y los derechos de la gente común! Qué listos y qué sinvergüenzas.

 

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