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LA VOZ LIBRE

MÚSICA-ÓPERA

Éxito de "La traviata" de Zeffirelli en el Maestranza de Sevilla

Efe
sábado, 12 de junio de 2010, 11:01
Éxito de


Éxito de "La traviata" de Zeffirelli en el Maestranza de Sevilla Éxito de "La traviata" de Zeffirelli en el Maestranza de Sevilla

Sevilla.- El Teatro Maestranza de Sevilla estrenó anoche con éxito y lleno absoluto "La traviata", de Giuseppe Verdi, protagonizada por la soprano francesa Norah Amsellem y según una producción escénica de la Ópera de Roma firmada por Franco Zeffirelli que fue aplaudida por bulerías al final de la representación.

Para las siete funciones de esta ópera que tanta expectación ha generado (están agotadas las 12.600 localidades que salieron a la venta) y que pone fin a la temporada lírica 2009-2010, el Maestranza cuenta con las voces de las sopranos Norah Amsellem y Mariola Cantarero, que se alternan como intérpretes del rol protagonista de Violetta Valéry.

La cantante francesa Norah Ansellem ha sido la encargada de inaugurar estas representaciones de "La traviata" y su interpretación ha gustado al público, que la aplaudió emocionado en el aria 'Addio del passato' y la ovacionó al final de la representación, con lluvia de rosas incluida que un aficionado lanzó sobre el escenario cuando la soprano salió a saludar.

El barítono rumano George Petean, que encarnó el rol de Giorgio Germont, convenció con su interpretación vocal (el público le dispensó bravos y un cálido aplauso cuando saludó) aunque estuvo algo estático y distante en la concepción escénica del personaje.

Correcta la intervención del joven tenor rumano Teodor Ilinci como intérprete de Alfredo Germont.

El montaje pergeñado por Franco Zeffirelli es el clásico y convencional que demanda la obra, con decorados y vestuario ambientados en la época de la acción.

En alguna escena, como en la fiesta de Violetta, le excesiva presencia de muebles (aparadores, espejos, cortinas, lámparas, mesas) y las escaleras entorpecen el movimiento escénico y deja una sensación de interpretación estática, en la que el coro y los protagonistas dirigen su mirada hacia el público y no bailan el vals -ni siquiera se mueven- en la famosa escena del brindis 'Libiam ne'lieti calici'.

El cuadro de la fiesta en la casa de Flora se transforma en un espacio onírico de Zeffirelli en el que la mezcla de estilos y colores tanto en el decorado (lámparas clásicas con otras que parecen de discoteca de los setenta, o telones bordados en rojo, dorado y negro) como en el vestuario (toreros, gitanas, personajes carnavalescos, mantillas rojas y negras?) deslumbró al público, que interrumpió la música con un aplauso nada más alzarse el telón.

Muy aplaudida también la coreografía para las escenas de danza, con acompañamiento de castañuelas incluido, a cargo del Ballet Español de Lucía Real y José El Camborio.

En el foso, al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, intervino la solvente y precisa batuta del maestro Andrea Licata, buen conocedor de la obra verdiana, de la que resaltó el aspecto más belcantista.

Correctas las intervenciones del Coro del Maestranza y de los cantantes secundarios, especialmente la de la mezzosoprano Itxaro Mentxaka en el papel de Flora.

"La traviata", que se repite los días 14, 17 y 20 de junio protagonizada por Norah Amsellem y Teodor Ilinci, y los días 12, 15 y 18 con las voces de Mariola Cantarero e Ismael Jordi, ya se había representado anteriormente en el Teatro Maestranza en 1992 (con la soprano Tiziana Fabbricini y dirigida por Riccardo Muti) y en 2000 (con las sopranos Ainhoa Arteta y Stefania Bonfadelli, dirigida por Plácido Domingo).

 

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