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Se cumplen 30 años de "El resplandor", la aportación de Kubrick al terror

Efe
viernes, 21 de mayo de 2010, 09:40
Se cumplen 30 años de


Se cumplen 30 años de "El resplandor", la aportación de Kubrick al terror Se cumplen 30 años de "El resplandor", la aportación de Kubrick al terror

Los Ángeles (EEUU).- La transición a la locura retratada por Stanley Kubrick en "El resplandor", el único filme de terror de su carrera, cumple el domingo 30 años desde su estreno en EEUU donde, a pesar de las críticas iniciales, está en la categoría de clásico.

Todo en ella infunde tensión. Desde la aterradora banda sonora de la secuencia inicial, con la cámara aérea recorriendo el paisaje del monte Hood, en Oregón, pasando por la esquizofrénica interpretación de Jack Nicholson (su "¡Johnny está aquí!", acosando a su esposa y rompiendo una puerta con un hacha es un momento icónico del cine), hasta su siniestro y laberíntico final.

Una atípica historia de fantasmas que atrajo a Kubrick porque pensó que era "la más ingeniosa y excitante de ese género" que había leído. "Poseía un extraordinario balance entre lo psicológico y lo sobrenatural", dijo el director según una biografía de Michel Climent.

Sin embargo, su condición de película de culto tardó en llegar.

La acogida inicial resultó tan fría como la zona nevada adonde se dirige el aspirante a escritor Jack Torrance (Nicholson) junto a su mujer (Shelley Duvall) y su hijo (Danny Lloyd) para cuidar del hotel Overlook durante el invierno, en una zona completamente aislada.

"Cuanto más loco se vuelve Nicholson, más idiota parece", sostenía la crítica de Variety. "Duvall transforma a la cálida y comprensiva esposa de la novela en una histérica casi retrasada", añadió.

De hecho el filme no obtuvo ninguna candidatura al Óscar o al Globo de Oro, y sí se llevó dos Razzies, los llamados "anti-Óscar", al peor director y a la peor actriz. Y tampoco obtuvo el visto bueno del escritor Stephen King, en cuya novela homónima se basa la cinta.

"Es como un enorme y precioso Cadillac sin motor adentro. Puedes sentarte y disfrutar del olor de la tapicería de cuero, pero no puedes conducirlo a ninguna parte", manifestó King sobre la adaptación del cineasta, lujosa por fuera pero hueca por dentro en su opinión.

King no estuvo de acuerdo con la elección de Nicholson como protagonista, como tampoco lo estuvo cuando consideró para ese papel a Robert De Niro, Robin Williams y Harrison Ford.

La principal objeción era que la fama de Nicholson se debía a sus roles inestables (como en "Alguien voló sobre el nido del cuco", de 1975), y la intención del escritor era plasmar una lenta aproximación a la locura de un hombre de gran bondad, debido al alcoholismo y las fuerzas malignas (el Overlook se construyó sobre los restos de un cementerio indio, según se explica en la cinta).

La opción preferida de King siempre fue Jon Voight.

"Yo lo haría todo diferente. Kubrick hizo una película de terror sin aparente conocimiento del género", apuntó el novelista, quien no obstante escribió el guión y produjo una nueva versión en forma de miniserie, dirigida por Mick Garris en 1997, que no alcanzó la misma popularidad.

Lo que es indudable es que Kubrick dio en el clavo al contar con Danny Lloyd para dar vida a ese pequeño con poderes extrasensoriales, acosado por las premoniciones y visiones de muertos -memorable el encuentro con las gemelas-, que se pasea en triciclo por los kilométricos y opresivos pasillos del hotel ajeno a lo que se avecina, especialmente en la habitación 237.

Otro momento escalofriante es cuando el pequeño escribe la palabra "redrum" ("murder" escrito al revés, asesinato en inglés) con pintalabios en la habitación de su madre, y comienza a chillar histérico.

Por suerte para el hotel verdadero donde se rodaron los exteriores del filme, el Timberline Lodge de Oregón, -el resto se grabó en Inglaterra-, Kubrick cedió a la petición de que no se usara un número real de habitación por miedo a que jamás fuera usada por los clientes. En el libro de King la acción tenía lugar en la 217.

Finalmente el espectador descubre que Torrance, cuyo objetivo era escribir una novela en los meses que duraba el invierno, había rellenado a máquina páginas y páginas con una sola frase ("All work and no play makes Jack a dull boy"), producto de su locura, a la que Nicholson da rienda suelta llegando al epílogo.

Y así, entre el espectacular diseño de producción y el exigente trabajo de Kubrick con los actores -el rodaje se alargó un año y algunas tomas se repitieron hasta 85 veces-, "El resplandor" se convirtió, según la revista Newsweek, en "la primera película épica de terror".

Por Antonio Martín Guirado

 

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