
Londres.- Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 van camino de convertirse en uno de los más improvisados de la historia. Las polémicas se suceden en torno a la organización. La última, el traslado de la llama olímpica: parecería que se hubiera decido en el último momento. Una más que sumarse a la ausencia de red wifi en los centros de prensa o la pérdida de las llaves del estadio de Wembley. Pero eso no es todo: en estos días posteriores a la inauguración de los juegos, toda la pista del estadio olímpico está invadida por equipos de obreros con maquinaria pesada adaptando el espacio. Parecería que está todo por hacer: carretillas, grúas, incluso excavadoras. Sólo pensar que podrían llegar las habituales lluvias londinenses...
Parece increíble que el pebetero olímpico, después de ser mostrado en el centro del estadio el día de la inauguración, su ubicación real sea un rincón, entre las gradas, sin que se vea ni por la totalidad de los espectadores. Y que la operación de transporte haya obligado a apagarlo (trasladando unas llamas a una pequeña lámpara minera) y arrastrádolo hasta el rincón del castigo.
Después de que la mayor parte de los medios de comunicación recogieran que la llama olímpica iluminaba Londres tras el encendido del pebetero, el traslado -y consecuente apagado-, y la nueva localización del mismo, confirman todo lo contrario. El fuego olímpico solo se ve en una parte reducida del estadio.
Situada en la parte central de del estadio, la llama tenía que trasladarse, ya que entorpecería las pruebas de salto y lanzamiento. Para evitar que se perdiera el fuego original, guardaron una parte dentro de una lámpara de minero durante las 10 horas que duró el desmontaje y montaje en un lateral del estadio. Sin embargo, la polémica por el traslado no termina aquí. El nuevo emplazamiento de la llama olímpica rompe una 'regla no escrita' y es que ésta debe poder verse desde todos los puntos del estadio, a lo que Thomas Heatherwick, el diseñador de la misma ha contestado que "con la tecnología actual y con la profusión de las pantallas gigantes, la llama podrá verse sin problemas desde cualquier punto de la ciudad". Algo con lo que no está de acuerdo el mundo olímpico, siempre tan respetuoso con las tradiciones.
El estadio olímpico, además, ha estado en obras tras la ceremonia inaugural, ya que el escenario necesario para la representación dirigida por Danny Boyle no permitió terminar ciertas partes del recinto, por lo que los operarios han tenido que finalizar después de la apertura.
Sin embargo, el caos en la organización de los JJOO comenzó incluso antes de esa ceremonia. Concretamente, tres días antes, cuando uno de los equipos de seguridad perdió un juego de llaves del estadio de Wembley, lo que obligó a cambiar todas las cerraduras días antes del inicio de los JJOO.
Un fallo de seguridad que sería sucedido por otro en la propia ceremonia de inauguración. Una intrusa, mujer vestida de rojo desfiló junto al equipo olímpico indio. Nadie pareció darse cuenta y ella comenzó a caminar al lado de los deportistas. Pero ahí no se acabaron los errores en la ceremonia. Cuando ésta finalizó, se dio un cierto caos, ya que por megafonía se avisaba a los asistentes por dónde debían salir en función del transporte que fueran a coger pero no había nadie que les dijera cómo llegar a esas puertas. Después, a la salida del estadio se formó un llamado 'cuello de botella', ya que cuando la gente lograba encontrar la salida que le habían recomendado se encontraban con que todas desembocaban en el mismo sitio.
Las quejas también se han escuchado respecto a lo lento que es el transporte dentro de Wembley y a la inflexibilidad de los controladores que no facilitan en absoluto a los periodistas acceder a sus puestos de trabajo.
Los reporteros que cubren estos días los JJOO de Londres 2012 también han declarado estar muy descontentos con la organización, al no disponer de red wifi en los centros de prensa, lo que está entorpeciendo y encareciendo la retransmisión y el uso de dispositivos móviles que faciliten el trabajo.
La informática tampoco está siendo el punto fuerte de los londinenses, ya que un fallo en el sistema inutilizó el sistema de cobro por tarjeta en los bares, en uno de los momentos más inoportunos: el primer partido de fútbol de la selección anfitriona. Otro error de características similares dejó sin entradas a los familiares de los finalistas de las pruebas de gimnasia.
Entradas que faltan en algunas de las pruebas más esperadas. Reservados a invitados y patrocinadores, que parecen no tener interés en acudir a presenciarlas, los estadios han registrado centenares de asientos vacíos, mientras miles de personas hacían cola para comprar una entrada.
Sin duda, los Juegos Olímpicos de Londres están siendo unos de los más caóticos de la historia. Eso sí, el transporte, que era la mayor preocupación de los londinenses, es lo único que les está dando alguna alegría por su buen funcionamiento.
> En la imagen, los operarios vuelven a encender el pebetero.
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