Sin opción
Isabel Rey tiene un hijo de 14 años
Isabel Rey: "Mi hijo tiene empobrecido el castellano, su lengua materna, por culpa del colegio"
Orense.- Como la situación siga insostenible en el terreno de la lengua, se acabarán marchando a Murcia. Así le contesta Isabel Rey a su hijo de 14 años cuando ya no puede más. Ella misma sufrió la discriminación por motivos de lengua. En 1986 aprobó las oposiciones en Derecho pero no pudo obtener plaza hasta que no añadió a su expediente un cursillo de lenguaje jurídico en gallego. Su hijo se encuentra en tercero de ESO de un colegio religioso privado de Orense.
- ¿Ha podido escoger la lengua vehicular de enseñanza de su hijo?
- No. Todas las escuelas públicas de la región imparten casi el cien por cien de las materias en gallego. En la enseñanza privada, hace dos años iniciaron el mismo recorrido. Poco a poco, la totalidad de las asignaturas fuertes pasaron a impartirse en gallego. Actualmente sólo se dan en castellano las denominadas 'Marías' como Religión y la propia Lengua española, y eso cuando el profesor quiere. Toda mi familia habla gallego, pero la lengua que mi hijo domina en casa es el castellano.
- ¿Cómo fue el proceso de cambio de lengua?
- Cuando mi hijo comenzó a estudiar el gallego sólo estaba presente en la asignatura de Conocimiento del Medio, pero en los dos últimos años se ha producido la desaparición del castellano en casi todas las asignaturas. Esto implica que mi hijo tiene un mayor empobrecimiento de su lengua materna por culpa del colegio.
- ¿Cuál es el principal inconveniente al que se enfrenta?
- Los niños crecen aprendiendo aparentemente el castellano, dado que lo siguen hablando en los recreos y en su ámbito privado, pero les falta muchísimo vocabulario que se adquiere sólo en el colegio. ¿Dónde vas a aprender, si no, el nombre de las partes del cuerpo humano? Todas esas palabras, por ejemplo, en su mayoría no las conocen.
- ¿Ayuda a su hijo con las materias?
- Sí. Sigo las clases a través de los deberes que el chico lleva a casa y me esfuerzo para que adquiera los conocimientos en castellano que en el colegio le niegan. Su mente construye el lenguaje en castellano y tiene que realizar un doble esfuerzo para hacerlo en gallego. De hecho, cuando en clase no entiende algo, no por el idioma, sino por el contenido, se dirige a su compañero en castellano.
- ¿Sabe cuál es el idioma mayoritario de los compañeros de su hijo?
- Predominantemente el castellano. La mayoría utiliza el español en casa y con sus amigos, y sólo dentro del aula y exclusivamente en la relación puramente académica emplean el gallego. Acabada la clase, el castellano vuelve a ser el idioma de comunicación con el maestro. Mi hijo incluso cuando se enfada lo hace en castellano. Ahora mismo, si ponemos el oído en las calles, en los barrios, en los bares, sólo escucharemos castellano. Sólo cuando vamos al pueblo de mi marido, mi hijo habla en gallego. De hecho, lo entiende y no tiene nada contra el idioma, pero personalmente ha decidido que su lengua materna sea el castellano.
- ¿Cuál es su principal motivo de queja?
- La contradicción entre la Galicia real y la Galicia académica. Si el bipartito hubiera continuado en el poder, seguro que hubiese sido más contundente a la hora de implantar formalmente el gallego. Es por eso por lo que han aumentado el número de galescolas para tratar de forzar a los niños de dos o tres años a que adquieran el gallego como lengua materna desde el principio. Las Galescolas son guarderías gratuitas que están obteniendo un enorme éxito frente a la escasez de plazas de la enseñanza preescolar privada. En las galescolas, el castellano es inexistente, dado que los niños comienzan a hablar y no reciben ninguna enseñanza o juego en español.
- ¿Cuál sería su petición?
- Yo, al igual que la inmensa mayoría de los padres de los compañeros de mi hijo, desearía contar con libertad para elegir el idioma de la enseñanza de mi hijo. Personalmente preferiría que le dieran las clases en castellano. Es lo que hablamos en casa, aunque tanto mi marido como mi hijo y yo sabemos gallego. Por supuesto, aunque me decanto por una educación en castellano, también me gustaría que el niño tuviera unas horas de gallego para que pudiera conocer el vocabulario. Respeto a los padres que quieran que sus hijos reciban la enseñanza en gallego, pero yo reclamo que el mío lo haga en español. El sentido común y la Constitución me asisten. Sin embargo, para la Xunta la opinión de miles de padres y de los mismos chicos no existe.
