Gallega de pura cepa
Begoña Folgar, de La Coruña, tiene un hijo de cuatro años y otro de diez
Begoña Folgar (La Coruña): "La profesora me confesó que también estaba contra la imposición del gallego"
“Soy gallega de pura cepa. Mi apellido, 'Folgar', significa “hacer huelga” en gallego. Mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos… todos eran gallegos. Sin embargo, no puedo escoger la lengua de escolarización de mis hijos”. Begoña Folgar tiene dos niños, de cuatro y diez años. Ambos acuden a un colegio público de La Coruña y han sufrido la imposición lingüística del gallego.
- ¿A qué tipo de colegio asisten sus hijos?
- A un centro público.
- ¿En qué momento empezó a ser consciente de que el idioma de enseñanza de sus hijos estaba cambiando?
- El curso pasado. No sé si en los colegios concertados y privados la situación es similar, aunque supongo que se realiza más presión sobre los centros públicos.
- ¿Cómo lo vivieron los niños?
- El pequeño estaba comenzando Educación Infantil en ese momento, así que no se dio demasiada cuenta pero el mayor estaba cursando ya tercero de primaria, y sí lo sufrió más. Hasta que se puso en práctica el Decreto de Normalización del Gallego, el niño había compartido ambos idiomas. Si bien se expresa mejor en castellano, ya que es el idioma en el que nosotros le hablamos y el que más utiliza, no tiene ningún problema para entender el gallego.
- ¿En qué idioma se impartían las clases hasta ese momento?
- Por lo general combinaban ambos idiomas.
- ¿Cómo afrontaron ustedes la imposición del gallego en la enseñanza?
- Somos gallegos y siempre hemos combinado ambos idiomas en nuestras vidas. Por eso, el hecho de que impusieran al niño una sola lengua nos pareció indignante.
- ¿Cuál era el idioma de los libros de texto?
- Debían ser en gallego, pero yo nunca lo consentí e intenté obtenerlos en castellano. El de Matemáticas lo encontré en La Coruña pero para otro tuve que acudir a Ponferrada (León). No sé por qué razones no estaba disponible aquí.
- ¿Por qué recurrió a los libros en castellano?
- Porque me di cuenta de que estábamos viviendo una situación esquizofrénica. Mi hijo mayor se expresa en castellano, pero si yo quería ayudarle con los libros tenía que hacerlo en gallego. Nos veíamos obligados a leer el tema en gallego, haciendo nuestros propios comentarios en castellano. Además, me di cuenta de que el niño tardaba unos 15 minutos en leer una página del libro de Conocimiento del Medio en gallego, mientras que si lo hacía en castellano tardaba mucho menos. Al niño le resulta mucho más sencillo estudiar en castellano. Yo me di cuenta de eso y, como a mí me parecía que estaba en todo su derecho a estudiar en su idioma, decidimos hacerlo así durante todo el curso.
"LE DIJE A LA PROFESORA QUE SI IMPEDÍA A MI HIJO USAR EL CASTELLANO, LA LLEVARÍA AL JUZGADO"
- ¿Tuvo algún problema con los profesores por llevar los libros en castellano?
- Tuve una conversación con la tutora del niño, la cual, curiosamente, es castellanohablante. La profesora opinaba lo mismo que yo. Me informó de que le habían obligado a cambiar de idioma pero que también ella estaba en contra de las imposiciones. Yo fui clara con ella y no le dejé ninguna opción. Le manifesté que conocía perfectamente la ley y que si se le ocurría impedir a mi hijo el uso del castellano, yo la llevaría al juzgado. Me pidió que dejara en casa el libro de castellano y que utilizara en el colegio el de gallego, pero yo le dije que no. Tras esto no me puso ningún problema. Me di cuenta de que es una mujer tremendamente sensata que está muy presionada por el colegio.
- ¿Cuál es la situación tras las elecciones?
- No lo sé con seguridad pero me da la sensación de que todo sigue igual.
- ¿Cómo se siente su hijo?
- Como si fuera la oveja negra o el raro de la clase. A veces cuando los otros niños le ven, le dicen “caray, qué cara que tiene Marcos, qué suerte tiene de poder llevar los libros en castellano”.
- ¿Por qué cree que los otros padres no hacen lo mismo?
- Por desconocimiento puro y duro y por miedo a represalias. Por miedo a que sus hijos sean los diferentes y por falta de solidaridad con el resto de padres. Realmente todos pensamos lo mismo: a los pocos días de entrar en vigor el decreto yo saqué el tema en una reunión de padres. Estábamos presentes unas once o doce personas. De todos ellos solamente una madre quería que su hija recibiera la educación en gallego. El resto preferíamos el castellano. Además, algunos estaban tremendamente indignados, ya que, tanto en los colegios públicos como en la sociedad en general, hay mucha gente de fuera. Había niños de Argentina, otros hijos de gallegos que habían pasado buena parte de su vida en Suiza… Aunque para ellos el problema era mucho mayor, no lucharon por sus derechos. Se indignaron en el momento pero luego no se posicionaron, ya que es mucho más cómodo mirar para otro lado.
- ¿Qué espera de un posible cambio del decreto o de una reforma?
- Una cuestión de libertad democrática esencial: que se respeten los derechos civiles de los niños y que se permita ser libre.
- ¿Ha tenido su hijo algún tipo de percance durante estos dos años?
- Tristemente estoy comprobando cómo les funcionan los métodos a los impositores. Mi hijo pequeño, de 4 años, que se mueve en un entorno castellanohablante el 95 por ciento de su tiempo, determinadas cosas las dice en gallego, las que le enseñan en el colegio. O sea, que desde el colegio sí se puede influir en los hábitos lingüísticos de los niños. Yo tengo la prueba en casa.
Por otro lado sí que sé de una madre que tiene un niño sordo, del colegio que está al lado del de mi hijo, cuyo caso me dio verdaderamente pena y me pareció sangrante. Su hijo tiene un implante coclear y no se le puede cambiar de idioma. Desea integrarlo en un colegio de oyentes y no puede. A ese niño le están literalmente fastidiando todo su futuro escolar.
