Madrid.- El comunicado que ETA hacía público el pasado jueves en el que la banda terrorista anunciaba “el fin definitivo de la actividad armada” ha abierto la veda a los guiños hacia los presos etarras. Sólo cuatro días después de ese anuncio, comienzan a alzarse las voces que piden una “política penitenciaria flexibe”.
Es el caso del presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que en su encuentro de este lunes con el lehendakari Patxi López se descolgaba con todo tipo de peticiones a favor de los presos. La derogación de la Ley de Partidos, la revisión de la legislación penal y el fin de la política de alejamiento de los presos fueron algunas de las demandas del dirigente nacionalista, que no se quedó ahí y reclamó incluso un adelanto de las elecciones autonómicas del País Vasco “para que todas las sensibilidades ideológicas estén representadas en la Cámara vasca”.
Es innegable que los gestos de Urkullu hacia los presos tienen un evidente trasfondo electoral. Y es que las últimas encuestas ofrecen datos muy preocupantes para el PNV, que podría ser incluso superado en escaños por Sortu o Amaiur, como parece que se llamará finalmente la formación que aglutina a la izquierda abertzale y que está a expensas de ser legalizada de cara al 20-N.
Pero el presidente del PNV no fue el único que reclamó beneficios para los presos. El socialista Odón Elorza, ex alcalde de San Sebastián, pidió abiertamente revisar la condena al ex líder de Batasuna, Arnaldo Otegi y legalizar Sortu. Por su parte, el consejero de Interior del País Vasco, Rodolfo Ares, que criticó la amnistía, pero que defendió que cada preso haga su recorrido individual para acogerse a los beneficios penitenciarios.
> En la imagen, el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, y el lehendakari Patxi López, durante el encuentro que ambos han mantenido este lunes.
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