jueves, 19 enero 2017 |  Suscríbete al BOLETÍN | RSS
LA VOZ LIBRE

Leche y Miel

Un paseo al Neguev

Fabián Glagovsky
miércoles, 06 de mayo de 2009, 16:35

Hace un mes que me empecé a sentir un poco abrumado por el trabajo que nunca se termina y me di cuenta que no me tomaba vacaciones desde mediados de 2006. Decidí que necesitaba por lo menos un paseo de todo el día (con un bebé es difícil planificar dormir afuera).

Justo se estaba terminando la temporada para ir al Neguev, el desierto de Israel que queda al sur (dos tercios del país es desierto). Es recomendable ir en invierno, porque en verano el sol es matador. Algo fascinante es ver como cambia totalmente el paisaje en apenas 30 kilómetros. De ver campos verdes sembrados y bosques de eucaliptos al costado de la ruta a montañas de roca amarilla, camellos y tiendas de beduinos.

Cerca del kibutz Negba, que soportó lo peor del ataque egipcio en 1948, vimos un cartel que señalaba la existencia de un monumento al soldado egipcio desconocido. Me pareció otra de esas cosas que distinguen a los israelíes en su región. No hay nada así en los países árabes para recordar a los soldados caídos israelíes. Una sección para los soldados jordanos existe también en Jerusalem, en la Colina de la Munición.

En realidad el clima no fue muy bueno. Un viento cálido y un horizonte gris presagiaban las tormentas de polvo que se levantaban en el Neguev. En ciertos momentos tuve que reducir la velocidad y prender las luces de emergencia ya que no veía nada más allá de 50 metros frente al auto. Pero por suerte las tormentas de polvo eran localizadas.

La ruta 211 estaba vacía. Conecta Israel con Egipto pero sólo para el tráfico comercial y como era sábado, no había ningún movimiento. A los costados) había carteles que advertían que el terreno era zona de práctica de tiro del ejército y que estaba prohibido entrar. Como en sábado no hay prácticas, es el día que usan los beduinos para entrar y juntar metal de los restos de las bombas para revender, y los israelíes con camionetas todo terreno para pasar una noche tranquila en el medio del desierto.

Sólo podía maravillarme de que hubiera gente que había decidido vivir en pequeños poblados aquí y allá. El sol era inclemente y el viento cálido bastante molesto y eso que estábamos en el medio del invierno. Había kibutzim que tenían emprendimientos agrícolas especializados en invernaderos climatizados. Pero sobre todo recuerdo un conjunto de casas y árboles azotados por el polvo que se llamaba muy apropiadamente ruaj midbar, “viento del desierto”. Resultó que era una institución nueva para rehabilitación de jóvenes drogadictos.

Llegamos a nuestra primera parada, el Parque Nacional Shivta. Contiene las ruinas de un pueblo Nabateo, un pueblo comerciante (los mismos que construyeron Petra en Jordania) que desapareció con la conquista romana. A los romanos los siguieron los bizantinos y a estos los árabes, que la abandonaron sin destruirla. Apenas dos o tres familias aparte de nosotros pararon para recorrer las ruinas. Lo más lindo eran los restos de una iglesia bizantina del siglo V y ver el tamaño de esa ciudad, abandonada en el desierto. Yo me trepé por entre las ruinas para recorrerla pero la soledad me daba aprensión.

Cuando vi las huellas de una pantera en el camino decidí volver con mi mujer (OK, podrían haber sido las huellas de un perro, pero para qué arriesgarse, ¿no es cierto?). Como no nos sentíamos tan bien por el sol y el viento decidimos volver a la ruta y conducir a nuestra segunda parada, Sde Boker.

Sde Boker es un kibutz, pero cerca está la Universidad Ben Gurión en el Neguev y la tumba de David Ben Gurión, el “padre de la patria” y su esposa Paula. La vista es hermosa desde allí hacia el desierto. En el camino le mostramos a Nadia las gacelas que viven sueltas entre los matorrales, porque es la primera vez que ella ve esos animales. Nadia las señalaba con el dedo y me miraba como para que le explique por qué esos bichos andan en cuatro patas en lugar de dos. El sol se ponía tras una cortina de viento mientras volvíamos a casa. Es una lástima que hasta el año que viene no vamos a poder volver al sur. Y espero alguna vez pisar esos senderos de montaña que se ven tan tentadores, junto con mi hija.

 

Comenta esta información

Usuario:
Comentario:
Ver condiciones
Ver términos legales
Código de seguridad:
Copia el código:


Se publicará en breve
 
500 Internal Server Error

Internal Server Error

The server encountered an internal error or misconfiguration and was unable to complete your request.

Please contact the server administrator, sistemas@artvisual.net and inform them of the time the error occurred, and anything you might have done that may have caused the error.

More information about this error may be available in the server error log.


Apache/2.2.16 (Debian) Server at www.lavozlibre.com Port 80

La Voz Libre on Facebook
Encuestas

ENCUESTA

¿Quién cree que sería mejor líder para el PSOE?
Ver anterioresVer resultados
        

La Voz Libre en tu correo