Madrid.- Justin Bieber ha pasado por Madrid dejando huella. No sólo porque llenara el Palacio de los Deportes de la Comunidad ofreciendo el primer concierto de su vida en España. También por sus, dicen los fotógrafos, desaires a la prensa. Entre el amor de sus fans y el odio que despertó en los paparazzi por llegar una hora tarde a la rueda de prensa, Justin ha hecho de su visita a la capital española una de las más comentadas en los últimos tiempos.
Más de 15.000 jóvenes fans recibían a su amor platónico pasadas las ocho de la tarde. Entre gritos, piropos y lágrimas, Justin Bieber saltaba al escenario rodeado de humo y entonando ‘Love me’. Con pantalón blanco, gafas de sol de pasta moradas y pañuelo de lentejuelas plateadas en el bolsillo trasero, el canadiense comenzaba a provocar los primeros delirios de la noche, que se repetirían durante las poco más de dos horas de concierto. Tanta es la histeria que desata en sus seguidoras que los servicios sanitarios tuvieron que atender ocho desmayos en unos minutos.
Con un espectáculo de lo más parecido al que dio en París hace unos días, con estructura de corazón incluida, Justin Bieber sorprendió a sus miles de fans aunque, no siempre, para bien. Algunas de ellas comentaban que el directo no se parecía al disco que tenían en casa e incluso algunos medios han destacado que el cantante desafinaba en cada canción. Algo que poco importó a las jóvenes que llenaron el Palacio de Deportes de Madrid.

Justin Bieber tocó la guitarra, la batería, bailó, rindió tributo a Michael Jackson, repitió un par de veces su conocida 'Baby', que ha sido reproducida en YouTube más de 500 millones de veces, y subió al escenario a una afortunada chica que suscitó la envidia del resto al escuchar uno de los temas del cantante cantado casi a su oído. El canadiense supo cómo alimentar ese amor imposible por el que suspiran millones de jóvenes en todo el mundo. Sin duda, su paso por Madrid, previo a su concierto esta noche en Barcelona, ha dejado huella entre las abnegadas seguidoras, y madres, muchas de las cuales llevaban casi una semana durmiendo al raso.
Sin embargo, no todo iba a salir perfecto y el cantante, aunque contó el apoyo de las chicas, se llevó también el odio de los fotógrafos. La escena ocurría horas antes del directo. Los paparazzi tuvieron que esperar una hora la aparición estelar de Justin Bieber en la rueda de prensa que había convocado. Con gafas de sol y la capucha de su sudadera metida casi hasta los ojos, el cantante dejó plantados a los reporteros gráficos que correspondieron con insultos.
Una actitud muy criticada por la prensa pero comprensible si se tiene en cuenta que al cantante parece sobrepasarle en ocasiones la fama. Algo que ya le ocurrió antes de iniciar su gira por Europa cuando tuvo un gesto de lo más desafortunado a la salida de un restaurante. Ya en rueda de prensa, Justin Bieber decidió no hablar de ese odio a los fotógrafos, centrándose en el concierto, en su documental, ‘Never say Never’ e incluso de cosas más espirituales. “Dios es importante para mí, él me ha dado esta oportunidad”, dijo.
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