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LA VOZ LIBRE

Leche y Miel

Los israelíes viven en cajas

Fabián Glagovsky
jueves, 23 de abril de 2009, 11:44

Si leyeran la reseña sobre la arquitectura en Israel disponible en el sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, nunca descubrirían que el típico edificio israelí se parece a una caja de zapatos. Es posible que esta falta esté relacionada con el hecho de que, aunque presente en todas las ciudades, el estilo no atraería el turismo.

Estos edificios forman, uno tras otro, barrios enteros en todo Israel y tienen una interesante historia relacionada con la masiva absorción inmigratoria de este país.

A partir de 1948, cuando la Declaración de Independencia abrió las puertas a la inmigración, comenzaron a llegar los sobrevivientes del Holocausto de Europa. Con el aumento de las dificultades de los judíos en los países árabes, estos se trasladaron a Israel en forma masiva. Hacia 1956 la población israelí se había triplicado, llegando a un millón y medio de habitantes.

Para poder alojar a toda esta gente hubo necesidad de construir en forma apresurada edificios simples y funcionales. Aunque al principio los inmigrantes ocuparon tendales en campos de refugiados, con el paso del tiempo accedieron a su vivienda propia en complejos habitacionales o “shikunim”.

Un edificio caja de un shikun (singular de shikunim) puede describirse así: un bloque rectangular de hormigón armado, de tres o cuatro pisos de altura -ya que carecen de ascensor- sostenido en todo su perímetro sobre finas columnas. La entrada se encuentra en su parte central, la única que toca el suelo directamente. El edificio carece de adornos, y luce un desvaído color gris crema. Cada uno está separado del otro por un pequeño jardín o playa de estacionamiento, así que los edificios no se apoyan entre sí.

No importa qué ciudad israelí se visite, estos edificios son mayoría. Las excepciones son asentamientos de raíz agrícola en los que predominan las casitas y la ciudad de Jerusalén. Esta última sigue su propia regla de construcción, que obliga a recubrir el edificio con piedras doradas, y por lo tanto no produce el mismo y brutal efecto estético que las cajas de los shikunim.

Jonathan, un amigo arquitecto que viajó extensamente por Israel cuenta que la falta de adornos se explica por la necesidad de construir en forma masiva y rápida. Las columnas, sin embargo, responden a la "teoría arquitectónica" de Le Corbusier. “Uno de sus famosos 5 puntos de la arquitectura es ´planta baja libre´. La idea era no interrumpir el paisaje con el edificio,” comenta.

Otros factores: “además había una naciente concepción higienista en la cual separarse del suelo sucio estaba bien, y una utópica concepción socialista: pensaban que el suelo era de todos, entonces tu podrías transitar libremente por todas las plantas bajas, ya que la propiedad privada no le importaría a nadie”, concluye Jonathan.

En los últimos años las municipalidades israelíes han recibido la orden del gobierno de reforzar este tipo de edificios, construyendo un armazón que lo recubra. Irán parece haber dado el impulso para esta iniciativa. Pero no ha sido su amenaza nuclear el motivo, sino la impresión por el terremoto que sufrió aquel país en el año 2003 en la ciudad de Bam, donde murieron más de treinta mil habitantes.

Según expertos israelíes, las finas columnas de los edificios “caja” vibrarían y se quebrarían en un futuro terremoto de gran intensidad. Y estos terremotos se han producido regularmente una vez por siglo. Israel corre una carrera contra reloj para salvar a sus habitantes. Espero que se apuren, porque yo también vivo en una “caja”.
 

 

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