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LA VOZ LIBRE

María José Rubio, la historiadora que más sabe sobre las reinas de España

Autora de 'La Chata' y de 'Reinas de España. Siglos XVIII-XXI', ultima el volumen sobra las reinas de la Casa de Austria

MANUEL ROMERO / Fotos: Alejandro Cabrera
martes, 17 de noviembre de 2009, 14:48

Madrid.- María José Rubio (Madrid, 1965), historiadora inquieta, se ha convertido en investigadora constante del archivo del Palacio Real, en espía de misivas de sus antiguos inquilinos y en transcriptora fiel de amores, enfados, enredos y asuntos de Estado de aquellos miembros de la Corona que dejaron por escrito sus impresiones y decisiones.

María José Rubio colaboró en el ‘Diccionario biográfico español’, de la Real Academia de Historia, y en 1993 recibió el Premio Campomanes de la Real Sociedad Económica Matritense por su investigación sobre la historia de Madrid.

En el año 2003 publicó La Chata. La Infanta Isabel de Borbón y la Corona de España’ (La Esfera de los Libros) y en 2009 Reinas de España. Siglos XVIII-XXI. De María Gabriela de Saboya a Letizia Ortiz’, de la misma editorial. Ahora está ultimando el volumen correspondiente a las monarcas del periodo de los Austrias, entre el siglo XV el XVII, que estará a la venta a principios de 2010. Y ya tiene en cartera otro proyecto, el enigmático ‘El cerrajero del rey’, una novela con argumento histórico extraído de la documentación que maneja y que apunta cinematográfica.

-. ¿En qué momento de su vida sintió la necesidad de investigar y escribir sobre las reinas de España y sobre las Casas Reales?
-. La historia de la Familia Real me interesa desde hace muchísimos años. Soy historiadora, pero el proyecto del libro surgió de la propia editorial… Todo comenzó de manera natural. Terminé la carrera y comencé a hacer una tesis doctoral con mucha relación con el Palacio y de la Familia Real. Pasé muchos años en el archivo del Palacio y se convirtió prácticamente en mi casa. Allí descubrí millones de documentos…

-. ¿En qué estado se encuentran los documentos en el Palacio Real?
-. Ese archivo es uno de los mejores del mundo y es bastante desconocido para el gran público. Mayoritariamente, quienes lo visitan son investigadores. Está magníficamente organizado, es posible encontrar desde las cartas más íntimas de los miembros de la Familia Real hasta peticiones de los Consejos de Estado.

-. ¿Alguna de las cartas le provocó sonrojo?
-. En ella descubres la intimidad de los personajes y en sus comunicaciones más íntimas son como cualquier otra persona. Se expresan con la misma libertad con la que nos expresamos el resto de la Humanidad. Por ejemplo, existen epístolas entre Fernando VII y cualquiera de sus esposas, incluso antes de que se conocieran. Muchas reinas se casaban por poderes en las propias cortes de origen, antes de llegar a España. Era una cuestión de “por si acaso”, para que no hubiera marcha atrás. Una vez que se las hacía salir de sus familias, ya no podían retroceder. Así que lo dejaban atado por poderes. En ese camino a la corte ya empezaban a cartearse. Es muy curioso cómo, según va acercándose la prometida, la futura esposa del Rey, cada vez hay más intimidad pese a que sólo van conociéndose por las cartas que van intercambiándose en la ruta al palacio. Fernando VII era un hombre muy mujeriego, picantón, y puede comprobarse cómo va subiendo el tono de las cartas.

-. ¿Puede relatarnos algún detalle?
-. En las cartas entre Fernando VII y María Josefa Amalia de Sajonia se dirigían entre ellos como “pichoncito mío”, “sal de mi vida”, “estoy decidido a hacer contigo el mariceo”. Ella era alemana y una mujer bastante inteligente. Empezó a aprender español durante el viaje. Además, venía espantada porque había sido educada en un convento. Era muy timorata, muy tímida, y creo que en España descubrió esa otra parte de la vida, es decir, el mariceo.

-. ¿Qué siente usted cuando llega al Palacio Real por primera vez?
-. Me quedé maravillada porque mi vocación desde jovencita era ser historiadora. Fue descubrir todo un mundo de documentos que están a tu disposición para que los leas, los manejes, los interpretes… se me abría un universo impresionante.

-. ¿Es cuando piensa que va a escribir, que va a dar a conocer algunos pasajes, sobre los que no se había profundizado suficientemente hasta la fecha?
-. Efectivamente, cuando manejas ese tipo de documentos te das cuenta de que no hay cosa más bonita que dar vida a esos papeles. Realmente son papeles muertos, pero una vez que los lees, los interpretas y compones la historia de la persona a través de toda la documentación, les estás dando vida. Para una historiadora de vocación como yo, como para cualquier científico, es una satisfacción enorme. Ahí hay un sustrato muy científico.

-. ¿Descubrió en las cartas y documentos alguna curiosidad en que le sorprendiera?
-. Las cartas están llenas de faltas. En general la educación de los miembros de la Familia Real era bastante básica, sobre todo en las mujeres. Se les enseñaba poco más que labores, artes, pintura y un poquito de nociones gramaticales. Asombra saber, por ejemplo, que las cartas de Isabel II, hasta que cumplió trece o catorce años, tenían unas faltas de ortografía que hoy no serían ni de niño de tres o cuatro años, con una carencia de educación básica sorprendente.

-. ¿Y la más refinada en la escritura?
-. He descubierto a María Josefa Amalia de Sajonia, la tercera esposa de Fernando VII, que era poeta. En la intimidad se dedicaba a la literatura. Escribía poesías políticas. Eran sorprendentes, con títulos como “Muera la Constitución”. Tratan los momentos revolucionarios que vivió, temiendo incluso por su vida. Desde que se imponen los liberales en el Gobierno, durante el llamado “Trienio Liberal” [1820-1823], ella esperaba el derrocamiento del trono. Creo que fue una mujer tan tímida en lo público que realmente mostró su personalidad y sus pensamientos políticos a través de la poesía y de la literatura. Tiene un conjunto bibliográfico muy importante de poesías dedicadas a la política, así que quiero dedicarle otra investigación.

-. ¿Los españoles conocemos a los reyes a través de los tópicos?
-. Así es. Generalmente la gente sabe lo que es la leyenda, pero lo que es la intimidad de cómo vivían y las circunstancias políticas que de verdad fundamentan sus opiniones y sus reacciones, creo que muy poca gente las conoce con una cierta seriedad.

-. ¿Descubren las cartas de los monarcas sus momentos de penurias?
-. Nunca llegaron a pasar hambre, pero sí vivieron penalidades. En sus respectivos destierros, Isabel II y Alfonso XIII lo pasaron mal, muy mal. Isabel II estuvo en París desde 1868. Tuvo que empeñar sus joyas en la banca Rothschild y su hijo, Alfonso XII, cuando logró restaurar el trono, aquí ,en España, entre 1873 y 1874, mandaba dinero a su madre porque, realmente, eran una gente que estaba acostumbrada a un determinado nivel de vida, y a tener una cantidad de servidumbre que no podían mantener en el destierro. Para ellos, aterrizar en la vida real y saber que hay que pagar todo de su bolsillo era un verdadero trauma.

-. ¿Y los aprietos de Alfonso XIII?
-. Sobre todo tenía escasez de dinero. Llegó primero a París y, a partir de ahí, la Familia Real estuvo emigrando por toda Europa, ya en plena Segunda Guerra Mundial. Fue un periodo muy difícil para ellos, tuvieron que despedir amablemente a muchísima gente que les había acompañado en el destierro y decirles que volvieran a sus casas porque no podían sostenerlos. Victoria Eugenia también tuvo que vender joyas… en fin, que a partir de ese momento no tenían el sustento de un Estado, de su presupuesto, así que comenzaron a vivir de su propio patrimonio, con lo que habían podido guardar. Y en algunos casos ese patrimonio personal no era tanto.

"JULIA BONAPARTE, REINA DE ESPAÑA"

-. De qué monarcas aporta más novedades en  su libro sobre las reinas Borbones”?
-.Todas ellas tienen algo interesante. A mí, particularmente, me han provocado una mayor curiosidad las más desconocidas. Por ejemplo, Julia Bonaparte, que nunca había estado incluida en un libro de Reinas de España porque no pisó nuestro país, pero sí fue Reina de España. Además, demuestro que su relación en todo el reinado de José Bonaparte fue más importante de lo que se cree.

-. ¿Julia Bonaparte seguía los acontecimientos desde París?
-. Sí. Ella estaba dispuesta a desplazarse a España, pero le sorprendió el levantamiento del 2 de mayo de 1808 y le aconsejaron que no viniera en ese momento. El reinado de su marido se complicó tanto que le dijeron ‘quédate en París, por si acaso’. Pero ella estuvo constantemente haciendo de mediadora entre José Bonaparte y Napoleón, que era un hombre muy crítico con su familia, pero que adoraba a Julia Bonaparte. Siempre dijo que era la mujer más inteligente de su familia. Tuvo un papel político muy intenso.

-. ¿De dónde procedía Julia Bonaparte, a qué familia pertenecía?
-. Realmente, ella fue la primera burguesa en el trono español. Era hija de un comerciante de Marsella. Muy rica, pero no era de familia noble.

-. ¿Qué otra reina le sorprendió en su investigación?
-. María Victoria del Pozzo [Princesa de la Cisterna], mujer de Amadeo de Saboya, dentro de la monarquía denominada burguesa o liberal que trajo el general Prim después de derrocar a Isabel II. Precisamente por ser la monarquía de los liberales fue completamente despreciada por la aristocracia. Tanto fue así que nadie quiso ser camarera mayor de la reina. En la prensa los insultaban impunemente a diario, y sin embargo, ella era una mujer con una gran formación, de las reinas más cultas que ha habido en España. En vista de que la alta sociedad le hizo el vacío, decidió dedicarse plenamente a la beneficencia. Se le deben muchísimas fundaciones para pobres. Fue colaboradora de Concepción Arenal, la primera mujer feminista de España, en asuntos como las cárceles para mujeres, su educación… Fue una reina francamente interesante y muy maltratada por la prensa y por la opinión pública española.

-. Fernando VII, Isabel II, Alfonso XIII… todos pasaron por situaciones terribles. Por lo que relata, lo excepcional es un reinado tan tranquilo como el actual. Al final ser rey o reina en España aparece como un castigo.
-. Es uno de los hilos conductores de mi libro. Una de las cosas más sorprendentes y que más me ha llamado la atención es que he recogiendo frases escritas de puño y letra por las reinas que expresaban sentimientos como “Hubiera preferido ser monja en Estiria, que ser reina de España”. Eso lo dice Margarita de Austria. O, por ejemplo, Julia Bonaparte escribe: “Yo no sé quién es más feliz, la que sube a un trono o la que desciende de él”.

"EL PUEBLO ESPAÑOL, INGRATO Y TIRANO"

-. Porque en España te tiran bombas a al rey el día de su boda…
-. Claro, Victoria Eugenia, en una frase que yo reproduzco, después de repasar todo lo que ha hecho por el pueblo español, dice: “¿Qué han de hacer los reyes de España para que el pueblo los ame?”. Es que el pueblo español ha sido francamente muy ingrato y muy tirano con sus monarcas.

¿Qué título llevará el libro sobre las reinas de la casa de Austria?
-. “Reinas de España, siglos XV – XVII, de Isabel la Católica a Mariana de Neoburgo”. Lo entrego en diciembre de este año y estará en las librerías en enero o febrero de 2010.

-. Vamos a ver si las Austrias lo tuvieron más fácil…
-. La corte en esa época era muy estricta, con unas etiquetas durísimas. La española siempre ha tenido fama de ser de las cortes más rígidas de Europa. Acoplarse era muy difícil, especialmente para reinas que venían de cortes más liberales, como las francesas. Las Vallois y las Borbones siempre lo pasaron mucho peor en la corte de los Austrias que las propias Austrias, naturalmente. Las Habsburgo tienen una especial educación como mujeres de Estado, por lo que parece que ya tienen algo innato, en su genética, como el sentimiento de Estado. Son unas mujeres siempre muy austeras, con un instinto político muy profundo.

-. ¿En qué consistían esas etiquetas? ¿Cuáles eran las más difíciles de sobrellevar?
-. Las reinas no disponían de un minuto de intimidad. Los reyes también, pero las reinas, de las que estamos hablando en este caso, estaban siempre acompañadas, en cada minuto de su vida. Prácticamente no tenían vida privada. Además, toda su existencia estaba condicionada a los intereses del Estado. Tenían una vida propia muy relativa, todo lo hacían a la vista del público. Eso conlleva una sensación de falta de libertad que no todas saben asumir.

"SER REINA DE ESPAÑA ES LO PEOR DE TODO"

-¿Quién se queja más?
-. En los casos de las mujeres de los Habsburgo, no tanto ellas como sus familiares. Isabel Carlota de Baviera, que fue una princesa de Baviera, casada con un francés, pero que fue madrastra de una reina de España y prima de otra, en definitiva, que tenía varias parientes reinas de España entre el siglo XVI y XVII, decía: “Ser reina es en cualquier país del mundo una cosa penosa pero ser reina de España es lo peor de todo”. Y eso lo manifestó en el siglo XVII.

-. ¿Qué va a escribir cuando entregue “Reinas de España, siglos XV – XVII, de Isabel la Católica a Mariana de Neoburgo”?
-. Estoy preparando una novela histórica que creo que va a ser muy interesante porque nace de la documentación que yo investigué en mi tesis doctoral. Va a tratar sobre espionaje industrial. Se titulará “El cerrajero del rey”. Era un oficio muy importante del que dependía buena parte de la seguridad de los palacios, ya que era el fabricante de las llaves que abría todos los aposentos reales.

-. ¿Puede contar algo de la trama?
-.Digamos que es sobre espionaje industrial en el Madrid del siglo XVIII.

-. ¿Cuál es la principal conclusión a la que ha llegado después de ahondar en la vida de las reinas, de las Familias y de las Casas Reales?
-. Haber seguido en profundidad la historia de todas estas mujeres ha sido muy aleccionador, porque esta investigación te enseña los fundamentos de la monarquía. Ahora mismo yo sabría determinar perfectamente qué actitudes de la Corona funcionan ante el pueblo y cuáles no.

"A LA PRINCESA LETIZIA LE DARÍA UN AVISO PEQUEÑÍN"

-. ¿Si asesorara a la Reina Sofía y a la Princesa Letizia, qué les recomendaría?
-. Creo que una buena reina tiene que dominar dos factores fundamentales. Uno, el factor político e institucional, es decir, la imagen pública: tener sentido del deber, sentido ético, capacidad de sacrificio. Otro, importantísimo, es el factor humano: dar sensación de cercanía, tener conexión con la gente, el calor humano, la naturalidad. Ese es fundamental sobre todo en las mujeres, que para mí son la imagen popular de la Corona. Son, probablemente, las que la acercan al pueblo.

-. Pero en ese sentido los Borbones han tenido bastante capacidad, quizás más para lo segundo que para lo primero. Las reinas, en el caso de la Reina Sofía, ambas cosas. En el caso del Príncipe Felipe y de la Princesa Letizia, ¿dónde deberían incidir más?
-. Yo creo que, en el caso de ella, le daría un aviso pequeñín para que empezara a ocuparse más de que se la conociera por sus acciones y por su implicación en labores sociales y fundaciones, y que empezara a abandonar un poco el tema de la imagen. La excesiva frivolidad nunca la ha aguantado el pueblo. Todas las reinas que han sido excesivamente frívolas, como el caso de María Antonieta de Francia, o en España, que las hay, la excesiva frivolidad no la soporta el pueblo. La imagen está bien, pero llega un momento en el que, como hace la Reina Sofía, hay que ocuparse de que el pueblo te vea con los pobres, con las fundaciones, con las enfermedades… con toda esa parte de beneficencia que es lo que realmente le da profundidad.

-. ¿Cómo son de monárquicos los españoles?
-. Cuando se derrocó a Alfonso XIII fuimos capaces de acostarnos monárquicos y levantarnos republicanos. Pero lo más curioso es que yo, mirando la estadística de la historia de España, he visto que llevamos 487 años de monarquía frente a 6 de república. Es decir, que por mucho que en España haya un sustrato republicano, que está ahí, la estadística histórica nos demuestra que somos un pueblo eminentemente monárquico. Tenemos una monarquía que ha ido desarrollando la capacidad para ir amoldándose a la sociedad. Precisamente en los periodos en los que no se ha adaptado es cuando han sucedido los derrocamientos.

 

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